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Inicio / Cuenteros Locales / pearl / El lado oscuro de la luna.
El lado oscuro de la luna
Camino por una calle enorme
entre satélites.
A veces soy uno más
otras, lo ignoro
me hago zoom
hacia adentro
desaparezco
entre las imágenes
del futuro.
El barro que cubre la tierra es azul.
Todo es azul.
El cielo
El agua
El aire
El hombre
Tú.
Un tren nos desplaza
en silencio, protegidos
dentro de nosotros
en cápsulas transparentes
perfectamente iluminadas.
Cada una lleva cámaras ocultas
para cuidar nuestra intimidad
con miles de tomas diarias.
La privacidad nos observa
hasta devenirse
en un vicio.
Entre la masa
voy sentado. Solo.
Nadie habla
la costumbre nos agrada
nos ahorca el silencio.
Mi cabeza está en las letras
y el sonido
en la quietud de la luna.
Campanas a lo lejos rompen la tarde
alguien voltea al cielo
y ve...
otro le sigue
otro más
y otro...
Uno a uno se van quitando el rostro
dejan escapar su luz por la boca
es por ellos que doblan las campanas
es por ellos que tañen el miedo.
La verdad circunda la noche y muere
cuando un coro nos clava su diana
en nuestra imposibilidad momentánea...
¿Y usted, habla Vintage?
Hay un lado oscuro delator
revelando secretos del pasado
trae de vuelta al niño de las preguntas
los miedos
la tristeza
la madurez
un eco constante
que suena, suena, suena...
También hay otro lado
donde Saturno se divierte conmigo
entre botellas de vodka y aguaquina
con nuestra voz ronca delirando.
Nos embriagamos sin pudor
desvirgando ninfas con cara de estulticia
hasta saciar la deliberación
de nuestros actos.
Con la desnudez en llamas
por el conocimiento
me descubre la conciencia
sofoca la erección de las ideas
y me lleva, sometido
y voy, con los ojos vacíos
de vuelta al asiento
aislado
en está celda urbana
callado, seco
entre anuncios luminosos
y esta tarde azul
llena de miserables
y felices.
El canto ha cesado.
Mi voluntad
camina dando tumbos
e x t r a v i a d a
por un p u e n t e
que cuelga de un abismo
tan l a r g o como el regreso
débil por los años
de aceptación
y las descargas
de ira colectiva.
Suena el despertador
anunciando el fin
el principio de todas las cosas
suena por todas partes
alarma del tiempo
que nos vuelve sordos.
Bienvenida sea la noche.
Se siente la oscuridad
en las carnes
los sonidos graves
los motores
las cajas registradoras
los olores del mercadeo
la violencia de las horas.
Son las voces de la miseria
armas automáticas
que se intercambian por necesidad
máquinas afectuosas que no se ruborizan
por la sangre de otros
ruidos que se esconden
en cuartos de hotel
automóviles y lugares abandonados.
El golpeteo ordinario que nos abstrae
nos satisface el caos.
El dinero es una dama ligera
que te coge en silencio
cuando lo necesitas.
Un saxofón suena furioso
desde la puerta de un bar
un himno en esta calle célebre
por su música.
Es un dios negro
practicando la posesión
desbaratando el sonido
para crear el futuro.
Es una banda de rock
ahogando el intelecto de la fama
en las raíces de la influencia
en su hermetismo creativo.
Locuciones simbólicas divagan
y se vuelven coherencia
por la repetición constante.
Todo es posible en mi cabeza
este momento de tiempo estático
sin límites de espacio
ni eternidades definidas.
El saxofón que suena
nos deja vulnerables.
Es un solo de dios
para los que viven en el silencio
de la necesidad.
Es el momento de la lengua vigorosa
y yo aquí, inmóvil
con la franqueza picándome los ojos
queriendo aquello
lo que está afuera
lo que no he tenido
por temor a lo desconocido.
Te acostumbras al encierro
a la locura
a la claridad de ideas
que te aíslan.
Al olvido.
Al sueño.
Todo está azul
casi negro.
Atravieso el cristal.
En el vuelo de otra iniciación
me abandono de nuevo.
Me elevo sobre los tumultos
de esta ciudad que duerme
a la luz de su crepúsculo.
Voy por sus avenidas
con los sentidos abiertos
por la tormenta de los años
entre signos cotidianos
y las lecciones no aprendidas
por mi incapacidad para encajar
en la astronomía social.
Entre las antípodas de la existencia común
estoy vivo
en una paradoja
en la incongruencia del ser
y su contrario.
Mi opinión da garantías a mis errores.
Debí haberlo pensado antes
de aislarme entre las sombras
de esta habitación lunar
y la tranquilidad de su música.
El pasado es una imagen
que el tiempo ha hecho difusa
condenada a desaparecer
al menos por ahora.
Entra la luz del día a través
del daño cerebral
se puede ver el color
la representación del mundo
la transformación
impresión de lo habitual
como una luz cayendo
sobre la blanca desnudez
de la joven que ilumina un almuerzo campestre
cambiando para siempre
la perspectiva.
Desciendo suspendido sobre plumas naranjas
rodeado de margaritas y risas infantiles
un augurio de aves se estremece a lo lejos
y una fender con alas que las guía
nos abre una visión distinta de las cosas.
El viejo régimen se altera
se aterra con la realidad
cuando alguien flota por ahí
pensando libre.
Aquí no tengo miedo
aquí puedo creer.
Hay un coro de negras que envuelve
la imaginación con sus voces
la congela mientras este lunático
descansa en la hierba recordando
juegos de la infancia.
(Es necesario mantener la calma
y cerrar los ojos para no ver la traición
aunque sea un instante)
Escucho mi nombre, me llaman
Todos están aquí
Los muertos viven
¡Abuela! Escucha
ahora lo sé...
Todos se han puesto de nuevo el rostro.
Han agotado su luz
me sonríen y se alejan.
Algo no está bien
siempre.
No quisiera saber
del miedo
más
lo necesito.
El silencio nos huye
para dar paso a una nueva reflexión.
Despierto.
Ahora veo:
No hay nadie sentado a mi lado.
Cruzo solitario la ciudad
de lenguaje inexplicable
entre anuncios cegadores
y sueños que atraviesan las ventanas
de este tren que nos desplaza.
Observo mi mundo
esto es lo que soy
un habitante en eclipse temporal.
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Texto agregado el 23-03-2005, y leído por 208
visitantes. (3 votos)
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Lectores Opinan |
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2005-07-19 00:07:21 |
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Tengo graves problemas al leer este poema. No lo entiendo. Pero no es esa incomprensión del clásico “¿qué dijo?” Al fin y al cabo, tú y yo sabemos que un poema se dice a sí mismo. Mis problemas son más formales: 1. Los versos (la mayoría) tienen inicial mayúscula. Eso no me molestaría si fuera homogéneo. Sin embargo, no lo es. Quiero creer que el formato rompió aquellos versos que en realidad son uno solo. 2. Como consecuencia de lo anterior, y en vista del aliento que este poema presenta (una especie de delirio que enfrenta uno al contacto con música tan sublime) luciría más en prosa y con escasos signos de puntuación. De no ser esa la tesitura del poema, no comprendo tanta verborrea. 3. Debe tenerse cuidado con el yo lírico, o sea, el protagonista. A pesar de pertenecer a la poesía, cualquier texto literario no escapa de lo que se llama coherencia interna. Si la coherencia interna de un texto es la incoherencia, ¡adelante! Pues bien, mi punto es que quien enuncia en este poema muestra dos caras absolutamente incoherentes. Si se lee detenidamente se observará lo que estoy diciendo. Por un lado, camina por las calles solitarias y escucha blues, es más, hasta tiene un espíritu blues; por otro lado, dice de forma arrebatada cosas como “Quiero aquello que está allá afuera / lo que nunca tuve / ¡Lo quiero ya!”. Coherencia interna. Siempre debe haber coherencia interna. demabe |
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2005-06-09 00:00:03 |
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Hey you!! Que bien, eh!! Oye, esto es genial… me sentí inmersa en un viaje increíble, de la mano de tus letras! Excelente… no puedo decir mas! Mis respetos y todas las estrellas del lado oscuro de la Luna para ti ;) Besos... Thais |
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2005-04-15 02:18:23 |
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Tu ars poetica es interesante. peinpot |
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2005-03-23 21:33:25 |
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bueno... como siempre es tu poética.. (zergio) placebo |
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