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Inicio / Cuenteros Locales / lamparita / Marcela 8

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MARCELA 8


…Me sumergí en el torbellino azul
Deleitándote…


Marcela deja caer la falda al suelo junto con el pudor… y los pisotea. Sonríe con la seguridad de quien conoce lo que va a suceder. Sabe lo que hace y sabe lo que quiere, por eso se aproxima a Irasema, sin prisa, creyendo dominarlo todo. Sus dedos juguetean entre el pelo de ella y con su mirada recrea esa piel ajena que desea suya, y que ahora enmarca su ropa interior tan agradablemente. Irasema con sus nervios exaltados reflejados en un mutismo corporal, quiere saltarse el preámbulo del acercamiento con titubeos. ¡Cuántas veces ha pasado por eso y siempre se siente como la primera vez! No se anima a tomar la iniciativa y lo único que consigue es verse torpe. Como cuando niña, era su madre la que iniciaba todo. Marcela la toma del brazo y con la otra mano le toca suavemente la barbilla. Esos dedos, tan parecidos a los de su madre. Se miran. Los segundos se alborotan dentro de ese hermoso minuto cuando los labios de ambas se unen en un beso de reconocimiento, un beso tímido y oscuro, ya que las dos han cerrado los ojos.

…Con gran maestría, como pez en el agua, hacia lo más hondo de tu aliento…



Como fugaz relámpago el beso sacude sus sentidos, arrebatando a Irasema hacia atrás en la memoria. Se ve caminando por el puente del tiempo y desemboca en el cuarto de baño de su casa de niña, donde todo se sucitaba.

… Ahogándonos la una de la otra.

El agua. Siempre dentro del agua, en la bañera. Las escenas pasan borrosas como una película con la cinta deteriorada, con partes nítidas y otras completamente imperceptibles. Entre los cuadros “mal grabados” se encuentran los acontecimientos previos al baño, por más que Irasema busca en el desván de su mente, no halla remembranzas de lo que pasaba antes de que Magalí la tomara de la mano para llevarla a “bañar”. Recorren su interior unos segmentos oscuros en donde sólo hay audio: Gritos sin forma, palabras malsonantes, llantos de su madre, amenzas de Josefo, su padre. Irasema “mira” con sus ojos internos un rincón en el cuarto de baño, que ha resultado por mucho tiempo confuso, indescifrable... Un rincón de tinieblas donde puede percibir la presencia de alguien al momento de que la madre la “bañaba”, un ser que le ha resultado fantasmal y diabólico, que la ha hecho estremecer a lo largo del tiempo… y sin saber por qué, se sacude al pensar que ese lugar podría ser donde se colocaba el diablo mismo.

Su piel vibra al contacto de las manos de Marcela que repasa la espalda como para aprender cada espacio, Marcela toca con su boca el cuello de Irasema, le desparrama besos, y consigue que ella lance su cabeza hacia atrás para darle libertad, pareciera querer imprimir con los labios esas palabras dulces que piensa conforme lo dulce cede para dar paso a la pasión, a un fuego que sube de pies a cabeza y estalla en forma de abrazos alebrestados.

La pequeña Irasema sintió muchas veces los labios de su madre recorrerle el cuerpo, la boca fría y cálida a la vez de Magalí Martí, sus labios húmedos que le atrapaban sus “semillitas” (Así le decía su madre a sus minúsculos pezones infantiles…) y le hacían retorcerse de placer inexplicable. Nunca pudo comprender el temblor en el cuerpo de Magalí y sus lágrimas cuando la proveía de esos abrazos que le apretaban hasta el alma. La madre acariciaba a su hija, inconsciente de que cada tocamiento, cada beso, sembraba en la pequeña una ambivalencia de odio y placer que con el paso del tiempo se convertiría en el deseo recalcitrante de verla muerta.

El autobús continúa su marcha indiferente, la velocidad, cómplice de la negrura nocturna, oculta los paisajes verdes y boscosos a los viajantes. Magalí abre su libro de poemas. El más reciente. De rostros y otros monstruos. Su mirada se detiene en una página.

Rostro Marchito

La oscuridad desde un rincón me observa
Pudiendo tener mil caras o ninguna
Quebrantando las puertas de mi alma
Cual monstruo de mi infancia
Que se sumerge en el agua.

Te descubro tan cercano a mí
Y tal lejano del cielo
A donde elevo la súplica
A aquel ángel
que libera la conciencia
De tu muerte en la alborada.


La muerte… Magalí cierra los ojos, mas no puede cerrar los recuerdos que se empalman. Los golpes la tumbaban sin piedad. Josefo la sacaba del cuarto de baño, a empujones, furioso, en medio del llanto aterrorizado de Irasema, quien contemplaba a su madre sangrante, y sin importarle su denudez la arrojaba al patio. Así sucedió muchas veces… Hasta que ella quiso.

Magali llora y sabe que aún le falta mucho por llorar. Esta dispuesta a enfrentar el trance amargo que se le viene encima. No sabe como se desarrollará todo pero confía en que si ella se apega a la verdad, pase lo que pase, saldrá bien librada. El único problema es que no descubre la manera de cómo hacerlo. Lleva el libro de poemas donde vació toda una vida de sentimientos, pero los poemas son tan conceptuales, tan abstractos… Al principio creyó que a través de los poemas Irasema entendería algunas cosas. Ahora lo duda. Pero tal vez… si escribiera prosa…. Prosa… ¿Una novela? ¿Autobiográfica? Nooo. Novela no. Pero que tal una serie de cuentos. ¡Cuentos! Así es. Magalí convertiría esos sucesos tan escabrosos, tan dolorosos, en cuentos que leería Irasema y después sería más fácil hablar de la verdad con ella. Ahora mismo la poetisa Martí acaba de encontrar una manera adecuada de enfrentar el pasado, de enfrentar a su hija deseando recibir el perdón y la comprensión tan esperados.

El autobús avanza y sobre la carretera, a ochenta kilómetros por hora, la noche lo engulle en la lejanía.


Texto agregado el 26-03-2005, y leído por 146 visitantes. (5 votos)


Lectores Opinan
2005-04-07 10:00:21 Lei esto al azar y me parece muy bueno! Intercalado con esas frases y el poema, y ademas correcto formal y sintacticamente y muy bien llevada la tercera persona. Me gusto. peinpot
2005-04-07 09:54:31 Lei esto al azar y me parece muy bueno! Intercalado con esas frases y el poema, y ademas correcto formal y sintacticamente y muy bien llevada la tercera persona. Me gusto. peinpot
2005-04-01 14:06:54 Bien. Esta parte me parece que qedo bien estructurada, le ha dado cohesion a las anteriores partes. Akeronte
2005-03-26 23:48:40 Pues bien, yo quiero Marcela 9, y le quiero YA!!! nicklas
2005-03-26 23:20:24 Fuerte y crudo el tema. La narrativa es buena. Creo que sería una intresante novela. Emperatriz
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