Cruzaba la puerta de la catedral
la niebla flotaba leve adentro,
los rayos de luz mostraban su cuerpo.
Me acerco y cruzo el umbral de este templo.
Inmensas columnas sostienen el cielo,
custodian el paso, la entrada al altar.
Levanto los ojos, despacio me acerco,
no miro hacia atrás y sólo contemplo
la gloria divina del que tiene fe.
|