Estaba un hippie en pleno Vietcong, cuando el sargento le ordenó regresar antes de que fuera deportado como “renegado” y el fuego atravesara su cuerpo por las balas, a lo que el tozudo soldado replicó que el no participaría de la guerra, que encontraría la paz entre ambos bandos; así se puso de la mitad del cuerpo hacia arriba ropa del bando Vietnamita y de la cintura abajo, banderas en alusión a los Gringos. Y así se marchó con un ramo de flores y se puso en medio del fuego cruzado, sosteniendo una bandera blanca llamando a la paz, para su sorpresa, las balas lo atravesaron completamente, mientras los Vietnamitas disparaban a las banderas Gringas, estos disparaban a los de sus enemigos, dando como resultado la muerte del insulso hippie. Y así, cuando ascendió al cielo, se encontró con San Pedro, el cual le dijo:
- Hijo mío, no puedes estar bien con Dios y con el Diablo al mismo tiempo. Sin embargo, te has ganado un pedazo en el cielo, pero solo porque en el infierno, hace mucho tiempo, dejaron de recibir estúpidos como tú.
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