Hay veces en que realmente nose de que se trata todo esto. Mientras me hablas miro tus ojos y trato de concentrarme en ellos, me intrigan y ponen nerviosa a la vez. Hablas y hablas, tu boca se mueve, tu cuerpo inunda en expresiones al aire, me explicas cosas que no escucho, movimientos, palabras. ¿Qué es lo que dices? Si, es verdad, tu cara llena todo el lugar, y tú abrazo deja estelas de calidez en mi bufanda anaranjada. ¿Es invierno, otoño?, nolose, el piso esta húmedo y los dos sentados sin hablar. Así me gusta, me gusta ese silencio que a nadie incomoda. Me rio entre dientes, sonrío para mis adentros, y recuerdo, te recuerdo, y trato de penetrar en el momento, estas tú aquí sentado frente a mí y a la vez no te siento, estas distante, o soy yo la alejada. Tus manos apoyadas en la baldosa tintinean como si recordaran algo olvidado. Tu voz resuena nuevamente y yo me sumerjo en mi mente, te olvido, y trato de ver sólo tu silueta. A lo lejos en mis oídos resuena una melodía, tu voz se ha vuelto un susurro y mientras sigues hablando yo descanso en tus labios, sueño en ellos mientras tú te duermes también. ¿Lo sientes?, es como si las tripas se movieran, pero no de hambre, es otra cosa, es otra sensación. Es como el azúcar burbujeante deseando volverse caramelo, si, tierna leche condensada deseando ser caluga, y vuelvo a reír entre dientes y tu vuelves a despertar, me presientes cerca de ti, lo estoy ¿sabías? Juntos démonos cuenta que nos tenemos el uno al otro, o mejor dejemos descansar al silencio, comienza a sentir mis manos heladas sobre las tuyas tibias, mi olor frutal y tu olor a hojas secas, a lluvia, recostémonos, saca las gotas de agua y lánzalas al cielo, haz que llueva!, hazlo...¿sí? |