No seas ilusa, mujer,
¿Para qué te arreglas tanto?,
¡Qué pretendes esconder!
Tus ambiciones y ganas de coger
o la humillación de que no te sean fiel.
...Sí, él duerme contigo, pero es mi cuerpo el que lo hace estremecer,
son mis ojos los que busca al despertar,
son mis labios los que ansía besar
y es mi jovialidad lo que le hace soñar.
La próxima vez, “cierra los ojos y comprueba que te he dicho la verdad”.
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