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él Lo vi entre todas las ramas, dispuesto a atacar. Miró fijamente su presa, caminó sigilósamente y antes de saltar se detuvo, levantó sus orejas dando a entender que había escuchado mis pasos en las hojas. Me quede quieta, fijó sus ojos en mí, olfateo un poco el aire y por el vaivén de su cola mi perro me reconoció, dejó su peluche a un lado y corrió a recibirme La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |