Estoy preparado, atento, mi corazón receptivo.
Como brasero en rescoldo, como garra limada,
como mar en calma antes de la tempestad,
como animal cautivo en actitud vigilante.
De repente, como relámpago en la noche
como estrépito de frágil cristal,
com silencio hecho pedazos por un grito,
un olor me llena, así nace el deseo.
Sigo como rastro animal su aroma esencial
Me embriaga, rodea, posee y domina
me transporta, me eleva y me subyuga,
nada me ocupa o preocupa,
me vacía y me llena.
A nada temo, empieza el viaje que me seduce
y empuja hacia mi otro, mi complemento.
Aproximación definitiva, veo su figura vertical en línia horitzontal.
Vuelta hacia mi, me espera. Juego intenso de miradas, movimientos de ritual
Encuentro personal, fuego vital.
Las brasas se han desvelado de su letargo
nacen y se entrelazan las lenguas de fuego
llenando por completo todos los rincones de dos cuerpos encendidos pero no unidos.
Giran y ascienden dibujando una espiral cíclica infinita
Mientras la luz se consume, mengua y se evapora sin frenar su ascenso.
Lentamente, va cayendo polvo,
lluvia suave sobre la tierra fértil, recuerdo amargo pero fecundo
de esa danza perfecta que nunca existió
sinó en el mundo de los deseos no cumplidos. |