Siento el agua correr bajo mis pies;
degusto su sabor insípido.
Huelo su olor humedo.
Recuerdos viajan por mi mente,
que llenan este río.
En sus aguas calmas bañé,
mi cuerpo joven, entierrado y sudoroso.
En sus aguas bravas lloré
la partida, que la corriente se llevó.
Con sus aguas ricas regué,
mi huerto que moría de sed.
En sus aguas profundas amé
la belleza humana, llamada mujer.
Y a sus aguas mansas yo lancé,
el pedazo de roca de ilusiones,
que mi destino ahora es. |