Cuando te conoci nos unieron las palabras.
¿Fue un Hola? Creo que si, segun recuerdo.
Y despues me quedo tu silencio.
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Silencio... Tan necesario. Solemne, ¿no?
Aprendiste a interpretar por que hablo, porque quiero decir algo, un piropo. Si, un lindo piropo.
¿Y sabes que te digo cuando me quedo callado?
¿No te han hablado mis silencios? A gritos interiores. Alaridos sin voz propia que se exteriorizan de alguna manera hasta tu persona.
Porque aunque pueda inventar una nueva palabra, al tiempo envejecerá. Como tantas otras frases de amor. Ahora mismo... por ejemplo.
Porque cuando me quedo callado puedo captar los tuyos.
No quiebres mis silencios. No hay por que apresurarse.
Porque quiero que hablen mis manos, mis ojos, mis labios... pero mudos.
Un buen consejo es hablar con los gestos. La presencia ausente de las palabras.
Silencio...
Si me miras parecen que te absorven mis ojos.
Y no me lo dijiste. Me lo gritan tus silencios.
Estoy tan seguro de aquello como cuando se me erizan los bellos de los brazos al imaginar tu piel. Pero si hablas, pierdes detalles de mi conducta cuando te fijas en lo que te hablo.
Y si aún así persistes en el son de mi voz, no te fijes en lo que digo; mira mis labios y date cuenta de la sonrisa que tus silencios me hacen esbozar. Fijate que soy humano y que tiembla mi voz, date cuenta que se pone mas ronca, acompasada, lenta. Porque con el tono te hablo.
¿Que te digo cuando hablo con mis silencios?
¿Lo habias pensado alguna vez?
Claro que si, lo pensaste, ¿te das cuenta? Me lo dijo el susurro de tus delirios. Suaves, muy suaves al oido.
Escucha mis silencios... no mis palabras.
Porque aún no he mentido con el corazón palpitante, porque no he finjido esa humedad que humecta mis sueños cristalinos.
Porque despues de tanto hablar, quiero callar de una vez.
¿Me dejas? Si, silenciame, asi como lo sabes hacer.
Callame...
Por favor, como solo tu puedes hacerlo... con un beso.
Ariel Contreras. |