Cada elemento se acomoda, paso a piso, aun que debí decir paso, pero en realidad es piso, pues en el camino, con la razón al hombro como un fusil, se patinan las palabras que sin ser definidas en el matraz de la claridad, desenfundan la fértil cuenta de los ciclos en esta huerta de ígneas flores, que se han ido sembrando de la nada que sobra del universo, esa nada que es recortada, con una larga tijera estelar, y suaviza los pétalos de estas, el toxico subvenir regalado a la visita de los labios, tintinean en este techo donde conviven la felicidad y el sueño, mas fuerte que el formol hoy constituyo parte de la volátil sustancia que están hechos los sueños, y estoy atrapado entre esos parpados que guardan el bello color caoba de perlas, surgiendo como el pirata que amenaza a sitiar las bahías , clamo las tierras, y resulto ser frágil ante el embate de los temores, el mostró de mil cabezas que desquiciadamente me somete al sacrificio, y se detienen en la cornisa de tu lecho, donde noche a noche vierto mis batallas.
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