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| fillca,14.01.2005 |
Hace mucho el primogénito de uno de los mismismos Incas -cuyo
nombre del monarca no se precisa entre los catorce, por haberse extraviado
en los avatares del tiempo- enfermó fatal y misteriosamente. El
espíritu maléfico que le martirizaba, lo había
convertido en una sombra enjuta y patética. Las convulsiones y
delirios que a diario le arremetían le hacían prorrumpir
gemidos desgarradores que llegaban a escucharse en todo el Cuzco. Hasta que
una noche de Aymuray (mayo), no aguanto más el dolor y quedó
en estado de inconsciencia severa. No volvió haber calma en el
ciclópeo y refulgente palacio. Las lagrimas y el pesimismo lo
llenaban todo. La anaconda de las fiebres envolvían tenazmente al
infante, ajustándolo, sofocándolo y arrastrándolo
irreversiblemente al hoyo del que nadie habrá de escapar... la
muerte. El ilustre emperador del Sol, preocupado por el destino que
corría su joven hijo, ordenó el retumbar de los pututos
imperiales en todas las direcciones cardinales. El flemático viento
llevó el mensaje, trasladándolo raudamente por los
majestuosos Andes, ayudado por la emulación del eco. De todas partes
del imperio llegaron al llamado: Chamanes, sabios y viejos curacas de
sabiduría secular atiborraron la capital imperial. Mientras tanto
los sabios locales recurrieron al Pukincancha (biblioteca imperial) con el
anhelo de encontrar algo que los ayudara en los ancestrales quipus. Todos
rodearon al infortunado con la esperanza de restituirle la salud. Se
probaron cuanta poción y hechizo se conocía. Se
sacrificó un número indeterminado de auquénidos; pero
los dioses parecían testarudamente ignorar el sufrimiento del noble
quechua; quien dicen lloró para espanto de su pueblo que
teniánle como ser sobre natural. Fueron noches largas y tortuosa a
luz de antorcha, hasta que en una de ellas, la Luna madre protectora de la
noche se conmovió del hombre. Iluminó a un joven aprendiz de
chaman que descansaba placido al pie de un quino. En su sueño le
revelo la cura par el mal del infortunado Auqui.
-Padre la salvación de tu hijo esta en la cima del nevado sagrado.
Allí crece un pequeño arbusto, este y nada más que
este, salvara a tu hijo que se encuentra a las puertas de la muerte. Ha
sido la madre Quilla, quien me lo ha dicho -dijo el mozalbete de rodillas
con la frente recostada en el duro piso, a su amo y señor. El Inca.
Los viejos curacas y chamanes echaron a reír con muecas vulgares que
solo ellos pueden reproducir.
-¡No creerás, nuestro señor que este inculto dice la
verdad. Si la madre luna quisiera comunicarse lo hubiera hecho a
través de alguno de nosotros; hombres de basta experiencia. No con
este tonto! Ignóralo altísimo padre. Él solo miente
para conseguir tu gracia –Habló con profundo odio, el más
longevo de los chamanes.
-¡Silencio, anciano!¡¿A caso tengo algo más
qué perder?! ¡No, el tendrá su oportunidad bajo pena de
ver rodar su cabeza -Exclamo el rey con ira contenida- ¡Ve y procura
volver a tiempo! Si no ya sabes lo que te aguarda y que el Inti te ilumine
en tu empresa.
Sin perder tiempo el neófito chaman echó a correr sin mirar
atrás, como huye una vizcacha de su depredador. De tanto correr
pronto el suelo pedregoso se torno blanco a sus pies, el aire se
enrareció y sus pupilas tuvieron que ceder a la blancura virginal de
la nieve. Entonces escaló y trepó con las manos
ensangrentadas, hasta que estuvo a punto de coronar la cima. Pero sus
piernas habían dado todo el esfuerzo que podían brindar a su
dueño. ¡Se daban por vencidas! Sucumbían al esfuerzo!
Fue cuando resbaló y quedo solo sostenido de su mano derecha en la
profunda sima, que hambrienta saboreaba su inminente caída. Estaba a
punto de darse por vencido... de dejarse caer. Cuando obró algo
mágico y fuera de lógica: de su espalda emergieron dos
grandes alas negras que lo ayudaron a subir tras enérgicos aleteos.
Ya en la cúspide- y sin poder entender lo acontecido- tomó la
sagrada planta con la cual desapareció todo dolor corporal. Luego
planeó de regreso hasta donde finalizaba la perpetua nieve.
Mágicamente las alas se desvanecieron en un instante al tocar la
tierra. Ya en suelo firme prosiguió rápido su camino. En unos
pequeños matorrales próximos al palacio fue interceptado por
grupo de recelosos curanderos. Lo golpearon salvajemente hasta creerle
muerto. Así permaneció por largas horas con la cara lamida
por el sol. Cuando por fin pudo reincorporase, fue demasiado tarde; el
príncipe pertenecía ya al mundo de las sombras y el olvido.
Pero él lo ignoraba y siguió su camino, llegó pronto
al umbral del palacio. El llanto era común. Todos sin
distinción de clase emitían desgarradores alaridos de dolor,
golpeándose la cabeza contra el piso. Con la planta mágica en
mano trató de acercarse al príncipe, pero no lo
consiguió, fue lapidado con piedras y palos por el pueblo en masa.
Una mano siniestra le degolló hasta arrancarle la cabeza. El Inca
nada sabia, del proceder de su pueblo, pues sus ojos no tenían otro
dolor que el de la ausencia de su muy amado hijo. La diosa Quilla que lo
observaba todo se vistió de carnes y bajó indignada desde los
altos cielos. Todos enmudecieron al presenciar tan fantástica
aparición. Tomó la cabeza del cercenado y lo junto con el
rígido cuerpo. De la unión de ambas partes brotaron
pequeñas plumas de color blanco y de la espalda volvieron a emerger
las alas negras y poderosas.
-Desde hoy serás llamado cóndor. -Le dijo al joven chaman
que se había convertido en una inmensa ave negra-. !En cuanto a
ustedes malignos chamanes serán convertidos en cuyes, y su destino
será reencarnar una y otra vez para ser degollados en pago a sus
malos actos. A ti hijo del sol, por tener poco fe en mi palabra. No
recuperaras a tu hijo como fue mi voluntad nunca más. Dicen que
posteriormente a estas palabras subió transformada en un
enceguecedor rayo a los infinitos cielos. Olvidando la sagrada planta que
posteriormente seria llamada coca.
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| gael11,05.03.2007 | | http://www.loscuentos.net/cuentos/link/274/274160/ | | |
| pantera1,06.03.2007 | Sencillamente maravilloso. Nos faltaba saber a los que hemos tenido la
suerte de ver pasar al condor sobre los nevados picachos de nuestra
Cordillera de Los Andes como, como fue su origen. En tu bello relato hemos
visto como la soberbia aplasta la virtud ,pero el mal siempre se revierte
y el abusador queda en evidencia. Ojala la coca algun dia se use como lo
queria esa diosa. Te felicito. | | |
| ARZEL,03.05.2007 | Bueno, apenas esta el Indice y la introduccion metidos en mi espacio, pero
espero quieran darse una vuelta por ahi. | | |
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