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| alejandro_fernandez,18.09.2005 | El Árbol de los Sueños
Dedicada a todos los niños del mundo
aquellos que a edad temprana
nunca acariciaron su infancia...
Dedicado a Carolina Rosalba... mi hija,
mi compañerita, mi amiguita fiel...
porque los ojos de mi niñez viven contigo
en cada segundo de tu vida.
INTRODUCCION
El Tesoro Escondido de Carolina
Al asomarse la mañana, Carolina abrió sus ojos y
trepó hacia la ventana. En el jardín, los pájaros
cantaban, el sol giraba en la montaña y una nube pintaba su
nombre.
¡Buenos días hermana nube! - exclamó Carolina.
¿De qué color pintarás mi nombre esta mañana?
Quizás con un arcoiris que llegará hasta el cielo buscando
las estrellas y bailará con cada una de ellas hasta encontrar el
tesoro perdido en los confines del universo.
- ¡Así es Carolina! - exclamó la nube. Dicen que
detrás de cada estrella hay un tesoro escondido y que cuando una
persona se aleja de la tierra llamada cósmicamente Urantia es porque
encontró en una estrella el tesoro que buscaba.
CAPITULO I
Gibraltar: la estrella de los sueños
Esta es la historia de una de esas estrellas. La vi pasar una madrugada,
era la estrella 1612 en la constelación de los cuatro puntos
cardinales y que algunos curiosamente llaman Gibraltar. Ningún
adulto la ha visto, porque está más allá de sus ojos,
ella vive en los sueños de un niño, aquellos que con el pasar
del tiempo dejamos olvidados y guardados en un baúl dentro de
nuestro corazón, porque del niño que fuimos a veces
quisiéramos anclar y otras veces huir a un sitio perdido, en
algún lugar lejano donde un recuerdo nos pinte una sonrisa con la
transparencia de un alma pura, que solo un niño puede alcanzar.
CAPITULO II
Gibraltar Vive
En Gibraltar habitan personajes de magia y de fantasía. Habita el
Señor de las Cuatro Lunas que vigila la esmeralda mágica en
el monte de los sueños. La esmeralda conecta a las cuatro lunas con
un rayo luminoso que se concentra en el centro de cada una de ellas, las
lunas forman un escudo magnético, esférico y transparente
alrededor de la estrella para protegerla de los meteoritos que cada noche
pasan muy cerca de ella. También habita el Señor de las
Aguas Melodiosas, su sonido hace crecer los rayos de luz que nacen del
interior de volcanes apagados e irradian colores inimaginables que llenan
de felicidad cada rincón de la estrella. Nadie sabe cómo
genera su energía. Algunos dicen que cuando el último
niño de la tierra deje de creer en la magia, en sus sueños y
en sus fantasías, Gibraltar dejará de alumbrar para siempre
en los corazones de los hombres buenos.
CAPITULO III
El Señor de los Deseos
En lo más alto de la estrella existe un árbol cuyo tronco y
tallos son de oro con hojas frondosas esculpidas en cristal que saben a
sentimientos coloreados con chocolates y manjares deliciosos. Cuando el
viento las acaricia un destello emerge y se escuchan sonidos maravillosos.
En él habita el Señor de los Deseos y es el encargado de
recolectar cada lágrima de los niños que lloran en la tierra
y transformarla en deseos cumplidos.
Dicen que cuando un niño llora, una hoja cae desde aquel
árbol, pero todas las noches el Señor de los Deseos viaja por
un túnel invisible que llega hasta la tierra para hacer realidad los
sueños de los niños. Con sus sonrisas alimenta el
árbol de oro para que cada mañana vuelvan a florecer nuevas
hojas con sabor a sonrisas y encantos. Le llaman el árbol de la
esperanza, de la esperanza de los niños sin hogar, con frío y
hambre, de los niños que deben trabajar para tener un pedazo de pan
en su boca, de los niños que viven atemorizados por el sonido de una
bomba, de los niños maltratados y que se sienten desprotegidos; pero
quizás cuando sueñan pueden pintar en sus rostros una sonrisa
que los transporte a esa estrella que habita en cada uno de ellos y en un
instante la magia de sus corazones pueda transformar sus sueños en
realidad. Dicen que algunos de esos niños han llegado hasta el
árbol, han pedido un deseo y el árbol los ha arrullado en sus
brazos para borrar de su lado las huellas del dolor y de la tristeza y
pintar con nuevos colores la ilusión de un nuevo día.
CAPITULO IV
Las Hojas de Camila.
En Gibraltar amanece. En la tierra la mitad de los niños duerme
abrazando sus sueños y en el árbol de las esperanzas una hoja
se cae... Es una lágrima de Camila. Tiene los ojos rasgados como
semillas de avellanas, la mirada nublada y la tristeza en el alma. Con sus
siete años con sus pequeños deditos ya endurecidos arma
juguetes para niños como ella que viven en apartados lugares de la
tierra; le pagan con su comida y unas pocas monedas que junta para ir en
busca de sus padres a una estrella lejana, donde ellos encontraron el
tesoro que buscaban; su casa son cuatro paredes que comparte con otros
niños doce horas al día contadas por el reloj de un
ermitaño y cuando el día termina alguien abre el candado de
una puerta, un grito de libertad les hace ver como cae la noche y como sus
párpados cansados caen junto a ella. Camila también
sueña, a veces sueña con el vuelo de las mariposas que pintan
con sus alas de color el cielo y emergen pequeños duendes montados
en unicornios de plata, que juegan junto a ella atrapando las mariposas que
se desvanecen al igual que sus sueños. Otras veces cree oír
el llamado lejano de sus padres, que se pierde entre la brisa de la noche y
el calor de una luna apagada. Al llegar la mañana se levanta con la
caricia del sol en las montañas, con sus manos toma las pocas gotas
de agua que brotan de una pileta y donde a veces comparte con algunos
animales. Así es la vida, no escogemos el lugar ni el destino,
pero bebemos de su esencia a veces amarga y a veces dulce, como las flores
o como un zumo de limón que nos envuelve el paladar de nuestras
vidas con un beso ácido.
CAPITULO V
Camila y el Árbol de Oro
Es un día más de trabajo, el cansancio tomará su
cuerpo frágil y pequeño como tantas veces, que ya no lo
recuerda. Camila a veces tose, sus pasitos cansados no le responden y su
frente transpira, sus ojos cabizbajos, su rostro pálido y la
tristeza del maltrato,- la ansiedad del consumismo no se detiene y deja
huellas en lugares lejanos que nadie imagina,- con sus manitos dibuja sus
ilusiones, hilvana sus sueños y recoge su vida agobiada esperando
que el reloj de la tarde calme sus heridas. Los gritos, el desaliento, un
invierno sin alma, el viento sopla fuerte, obstinado oscurece todo lo que
encuentra y enmudece todo lo que habla. La puerta se abrió de golpe,
así como de golpe cayó rendida Camila, sus ilusiones y su
esperanza se detuvieron al igual que sus pasos. ¿Habrá en
algún lugar un poco de sensibilidad, que nos haga ver con los ojos
del alma la esencia de las cosas pequeñas y verdaderas?...
quizás tan solo basta una sonrisa entre tanto desencanto.
Esa fría noche fue distinta, su mirada daba al cielo, el fuego del
sol recorría su cuerpo y un escalofrío besaba sus venas,
temblorosa con su último suspiro vio pasar en el cielo una estrella,
el tesoro que tanto anhelaba, su destello le saludaba. Extendió sus
pequeñas manos, como queriendo atrapar el sonido de un beso, y al
compás de los vientos pintó de mariposas el cielo,
tomó sus alas y trepó en silencio, llegó hasta lo
más alto y un árbol de oro la arrulló en sus brazos.
Con un beso divino del cielo sus ojos tímidamente se cerraron, la
libertad le dio la mano y con una sonrisa en sus labios se escuchó
en todo el universo una frase transparente y sincera: "mamita, papito,
¡qué lindos están!"
CAPITULO VI
El canto de Camila
Dicen que la estrella cada cierto tiempo pasa. Nos recuerda nuestros
sueños, porque de niños plantamos un árbol, el
árbol de nuestras esperanzas y un día sin darnos cuenta lo
dejamos olvidado. Dicen que algunos lo han visto y han escuchado en su
canto, el canto de una sirena, otros dicen que es Camila, la Camila que
todos alguna vez llevamos dentro...
Mamita, papito
quisiera atrapar
el sonido de un beso
que ya no me dan,
Al compás de los vientos
pintar de mariposas el cielo
y así poder abrazar
con mis manos pequeñas
el tiempo perdido
que no volverá.
En mis sueños
quisiera alcanzar esa estrella
trepar en silencio
al árbol de las esperanzas
que tan lejos está.
Arrullarme en sus brazos
y con un beso divino del cielo
gritar a los mares y al viento
Mamita, papito
qué lindos están...
FIN
Palabras Finales del Autor
Ayer, cuando miraba las estrellas, el surco de la tierra tomó de
mis manos una semilla, las lluvias de un invierno le dieron las caricias
necesarias y un tallo se asomó tímidamente con los primeros
rayos de la primavera. Alguien, una mañana, pudo apreciar en su
plenitud el mágico momento de la vida. Así nació
aquella flor, pero deberá crecer, necesitará beber del agua
necesaria y besar de los rayos de sol que nos iluminan en cada paso, en
cada momento. El tiempo le dará a aquella flor sus alas,
brotarán sus verdes hojas y en el verano sus colores mágicos
pintarán con asombro el sentimiento de alguien. Las abejas
polinizarán la tierra para dar inicio a un nuevo ciclo. Dicen que
las flores son como los niños, porque para dar sus frutos necesitan
beber de los minutos necesarios, porque ellos no piden nada y porque para
ser felices sólo les basta un beso y una caricia.
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| jeckill,18.09.2005 | ¡Dios!, lo que hace la gente para que lo lean. ¿Por qué
no lo pones en su sitio? Esto es para FOROS. ¿O pretendes que se
haga un foro con lo que escribiste? | | |
| volando_voy,23.11.2005 | No me importa donde lo publicaste, pero lo que escribiste me partio el
corazon, mis bebes estan lejos de momento de mi, y al leer tus escritos me
brotan lagrimas, la verdad....me gusto mucho, deberias de publicarlo en
nuevos escritos, asi lo leen todos....volando_voy | | |
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