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altu,11.12.2006
El sábado 2 de diciembre y cuando aun no daban las 10 de la mañana, una camioneta de color blanco se detuvo frente a la casa, era la Policía de Investigaciones que me dejo una citación para el Lunes 4 a las 8:30 de la mañana.
Al rato llegó un amigo que necesitaba un proyector de video para el cumpleaños de su hija y me pase el día tratando de conseguirla, ella cumplía 10 años y tenia invitados a todos sus amigos. Me quede en el cumpleaños de Dj, ubicando los clásicos del regeton mientras mi amigo se las daba de animador, al mejor estilo del tío Marcelo de Cachureos. Pase la noche pensando entre regeton y niños bailando, las horas parecían eternas.
El domingo fui donde uno de mis mejores amigos para que me acompañara al día siguiente, pero no estaba, en el camino de vuelta me encontré con una amiga y le ayude a mudarse de casa, de un par de piezas sacamos un millón de cosas que llenaron la casa nueva, Llevábamos el refrigerador con su marido cuando una hormiga se atravesó en el camino que iba y caí sobre el pasto, luego el refrigerador sobre mi y sobre el la mirada de espanto y las palabras que me preguntaban si me había pasado algo. Nada malo me pasó y la historia después de un rato se transformo en risas, pasadas las 4 de la madrugada llegue a casa, y puse el despertador a las seis y cuarto. Cuando sonó ya estaba despierto y fui por una ducha para refrescar mi cuerpo.
Un jeans desgastado, una polera con cuello, los viejos zapatos impecablemente lustrados y mi jockey verde me cubrieron, deje el celular en la biblioteca y abrí la puerta para salir de casa, camine unos pasos por el pasaje que siempre me recibe cuando ando de época de soltería y regrese a dar un beso a mis padres, les dije que estuvieran tranquilos que nada malo pasaría. Al llegar al paradero me entere que había mucha gente y mis planes de tomar un colectivo se esfumaban, hice para el primer autobús que paso y me baje en medio de un taco a las 8:23 de la mañana. Pensando que querrá la policía conmigo.
Pensé que podía ser grabe y que quizás iría a la cárcel, finalmente en Chile son los delincuentes los que se le escabullen a la justicia y las personas comunes y corrientes se enteran después de un rato que un par de claves te salvan de cualquier lío. Recordé Expreso de Media noche de Alan Parker donde Billy Hayes, un joven estadounidense, es detenido en el aeropuerto de Estambul cuando se dispone a subir a un avión llevando ocultos en su cuerpo, pegados con papel aluminio, varios paquetes que contienen una cierta cantidad de hachís. Acusado de uno de los delitos peor considerados por el gobierno de Ankara, Billy es condenado a 4 años de cárcel.
Recordé también, que en el estado de Nueva York se encuentra la Penitenciaría Oswald, a la que casi todo el mundo conoce como Oz. No es una cárcel cualquiera, sino una prisión de máxima seguridad en la que existe una unidad experimental, la Ciudad Esmeralda, con la que se pretende conseguir la rehabilitación de los presos. Limpia, pulcra, moderna y hasta hermosa, la Ciudad Esmeralda no deja de ser, sin embargo, una prisión y, como todas, peligrosa. A pesar de las modernas instalaciones y del énfasis en la recompensa de la rehabilitación, la prioridad allí sigue siendo la supervivencia... y el miedo es el compañero constante.
Ahí me golpeo la realidad y recordé que estaba en Chile, el país tercer mundista donde las cárceles hacinadas son la escuela del delito, donde megavision hace sus reportajes de sangre para promover la Inseguridad Ciudadana. Me pase mil rollos de heridos y sables, pensé que no era un lugar para recomendar en una guía de turismo. Abrí mi billetera y saque las lucas que tenia dentro y las deje bajo una piedra pensando que podría recuperarlas después de la entrevista con la policía.
En la recepción del edificio de Investigaciones deje mi cedula de identidad en la puerta y recibí por ella una tarjeta de visita, tome el ascensor con un par de tipos que supongo pretendían parecerse a James Bond, en la oficina que marcaba la citación no había nadie, me dijeron - baje al segundo piso por la escalera a mano derecha -, eso hice, pero parece que era para la mano izquierda pues me enviaron para el otro lado. Un detective salió a mi encuentro, me saludo cordialmente y me guió hasta su escritorio. Reviso un par de papeles y me notificó que tenia una Orden de aprensión pendiente por giro doloso de Cheque y que debía arrestarme, me facilito el teléfono, llame a mi amigo del alma y le conté lo que el detective me decía. Le pedí que avisara a mi casa y que tomara contacto con un amigo abogado al cual aun no puedo ubicar. El detective me llevo a una sala donde me midieron, pesaron, fotografiaron, tomaron con una moderna maquina todas mis huellas, luego me metieron como a un biombo con luces no se para que. A la salida un detective discutía con un tipo por sus modales, ese mismo tomo de nuevo mis datos y me pidió compostura, a lo cual yo respondí “no soy un delincuente”.
Me preguntaron si tenía apodo y yo respondí que la gente me llamaba por mi nombre, no podía decirle que mis compañeros de básica aun me llaman “Chispita” por lo revoltoso que era (o que soy), tampoco podía decirle que mis compañeros de media me decían “papapapa” una especie de fanfarria que sonaba siempre a mi llegada pues esa si que es una historia muy larga, tampoco que mi hermano menor cuando era niño no podía decir Christian y que solo decía “TIN” que es la forma en que me llaman en mi familia y mis amigos más cercanos que son por supuesto también mi familia. No podría explicarles que en la página de los cuentos mi nick es “ALTU”, pues esos son asuntos literarios que no se entienden con la justicia.
A las horas de mi llegada al cuartel de investigaciones, mi recuento tenia la historia perfectamente clara. Hace dos años tuve un problemon económico, la corporación de la cual yo era Director Ejecutivo, realizo un encuentro nacional de organizaciones juveniles en el Edificio Diego Portales en Santiago, que servia también para despedirme de las organizaciones con las que había trabajado durante más de 10 años e iniciar una nueva tarea, pues el tema juvenil, los que tienen que hablar son los jóvenes y yo ya había hablado bastante, además ya había cumplido 30 años. El encuentro era Financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo BID, estos entregaron solo dos de los tres pagos que debían hacer, adeudando tres millones de pesos, los cuales por supuesto salieron de mi bolsillo, de mi interés por organizar un buen encuentro y una buena despedida para mi.
En ese rato recurrí, (con la idea de que lo del tercer pago era solo un retrazo burocrático) a uno de estos prestamistas que te pasan dinero y te cobran un interés, del diario tome un numero y entregué los antecedentes intachables de mi cuenta corriente, me prestaron doscientos mil y le deje 4 cheques de $120.000 cada uno, con los $200.000, con esto solo solucione la urgencia que tenia en esos días, los tres millones de pesos que tenían que pagarme nunca me los pagaron, así que a las dificultades se le sumo pagar los cheques que había dejado.
Con mucha dificultad pague 3 de los 4 cheques, con un interés de $1000 por día de atraso, finalmente termine abonando del ultimo cheque hasta que me quedaban como $30.000, pero cada día era más y no veía ninguna solución, así se fue pasando el tiempo, hasta que entre el montón de problemas me olvide finalmente de los intereses y del cheque.


Saco la cuenta de que hasta este minuto les he pagado más de $500.000, y según lo que averiguaron en el tribunal ellos están pidiendo $ 850.000, quieren que les pague casi un millón y medio por doscientos mil que me prestaron. Es este sistema en el que vivimos,
Y esa es la situación que estoy viviendo. Estuve desde las ocho treinta hasta las tres de la tarde en el cuartel de investigaciones, como a las nueve me metieron en el calabozo numero tres, en el camino hasta ahí observe que al final del pasillo había una mujer de unos cuarenta años, en frente de mi en el calabozo numero 7 un gringo que llevaba según lo que me contó una chica rubia de unos 27 años que estaba en el calabozo del lado y que me presto la revista Caras para leer un poco, a ella le trajeron almuerzo de Mc Donals, yo comí tallarines con salsa de carne en un plato de greda envuelto en alusaplast. A las tres de la tarde el detective guardia abrió la celda y dijo que venían a buscarme.
Por un segundo pensé que saldría en libertad, pero el detective que me atendió junto a otros dos me condujeron a los estacionamientos y juntos sobre la misma camioneta blanca que había llegado a mi casa nos fuimos rumbo a la Penitenciaria, a la llegada el gendarme me hablo con voz fuerte que me sacara el jockey, a lo que por supuesto accedí. Las paredes gastadas y uniformados de aquí para allá, se cruzaban ante mis ojos. Me dejaron de pie junto a una muralla por más de media hora, hasta que un tipo con delantal blanco me repitió las preguntas que me habían hechos ya un par de veces. Luego de eso volví al sitio donde estaba parado. Tras largo rato llego otro tipo que me dijo – sácate la ropa – la reviso, reviso mis bolsillos, mi billetera y hasta la basta de los pantalones. Me vestí y seguí parado ahí mismo, hasta que otro me volvió a hacer las mismas preguntas, este tomo mis huellas y me sacó la típica fotografía de delincuente, de frente, de perfil y me oriento de una sala de espera. Ya estaba ingresado ahora solo me restaba enfrentarme a mis nuevos compañeros.
Pase por lo menos una hora ahí, en un sitio enrejado con un urinario y una cañería que dejaba caer agua sobre el, hasta que llego un hombre, pablo, como de 45 años, un chofer de la línea 623 Renca-Puente Alto, que había atropellado hace algunos años a un joven y que la familia había demandado, con el acordamos decir que nos conocíamos hace tiempo a fin de mostrarnos no tan débiles en el terror del entorno que nos invaginábamos, luego llego Alberto, de pinta clásica, jean levis, camisa celeste y unos anteojos que le daban un aire intelectual, dijo que lo habían detenido a la llegada al aeropuerto por supuestamente contrabando, que tenia tres procesos por el mismo tema y que le había pagado a un abogado para que lo sacara de ahí. Luego llego uno que entro como sabiendo todo, de rasgos duros y un parche en la frente, de este nunca supe el nombre, la verdad no quise importunarlo, me pareció peligroso, el tomo la cañería que caía sobre el urinario y bebió de ella por largo rato. Luego nos reímos un poco pues entro el viejito pascuero, silencioso Andres Shults no dijo muchas cosas, solo acariciaba su barba perfectamente blanca todo el tiempo. Luego llego un gordito, que ya había estado ahí y que volvía a cumplir cinco de los nueve años a los que fue condenado.
Nos trasladaron a todos por un pasillo ante las bromas de un centenar de gendarmes que se burlaban del viejito pascuero. A la entrada de unas rejas nos repartieron en lo que al interior de la cárcel le llaman calles, a mi me toco la calle 1, ahí me recibió un tipo y me asigno la pieza 3, el numero estaba escrito con rojo sobre una puerta de metal, camine unos pasos mientras miraba que eran unas ochenta personas las que se encontraban ahí. En el umbral de la puerta vi tres tipos sentados sobre dos literas de tres camas cada una. Les dije – me mandaron a dormir aquí – el “oso” de 19 años autor del homicidio de un joven punk en recoleta, “papelucho” de 20 años que estaba por homicidio también, “el flaco” de 23 años estaba ahí con cargos por dos asesinatos, “ronaldiño” que se salvo que su victima muriera así que no estaba por homicidio sino por cuasi delito de homicidio, él era el único que decía que quería cambiar su vida, que saliendo de ahí no se metería en ningún problema más a lo que el resto le respondía “la calle es la calle hermano”
Me bautizaron como “hippie” y me orientaron de cómo funcionaba el sistema. Tomamos maté, había pan, una mantequilla en bolsa, mermelada y un platillo de jamón que el oso había rescatado de la pieza del lado, estábamos en eso cuando entro un tipo a reclamar por el jamón, pero parece que el “oso” pesaba bastante pues le dijo “repite” y el tipo salio se paro de nuevo en la puerta y dijo: “permiso a la pieza – permiso a la mesa – permiso al maté” dio un paso y el “oso” dijo –No - . me ofrecí a lavar los vasos del maté, alguien me dio una esponja con detergente, cuando volví pregunte a quien debía devolvérsela y el oso me felicito por el rescate y guardo la esponja en un armario.
Me dijeron que a las 6 de la mañana nombraban a los que debían asistir al juzgado, así que a penas oscuro me tiré sobre la cama a esperar que las seis llegarán pronto, entre el silencio, gritos de lo que redijeron eran las peleas de las otras calles. Dormí en la ultima cama pegada al techo a unos 40 centímetros, deben haber sido las seis cuando escuche unos gritos, solo dos nombres, me tiré de la cama y me pasee un rato por el patio, pero ningún nombre más nadie pronuncio. Pensaba que quizás era para mejor, pues dentro de las mil historias del día anterior me dijeron que unos reclusos habían tratado de quitarle un diente de oro a otro reo que viajaba en el camión camino al juzgado. Pero a las siete y cuarto un nuevo llamado incluyo mi nombre dentro del listado.
Me desnudaron, revisaron mi ropa, pusieron esposas sobre mis muñecas y mis tobillos ancladas a un chaleco amarillo que en la espalda decía “IMPUTADO”, paseamos en el camión un rato repartiendo gente en los distintos tribunales, a mi me tocó el 24 juzgado del crimen, ahí en el tribunal nos dejaron en un calabozo y no fue hasta un cuarto para las dos que me atendió el actuario, vi en la hora en su reloj. Me pregunto las mismas cosas, conteste sus preguntas y me llevó con la jueza, que luego de escuchar esta historia, me dijo que me dejaría en libertad sin pago de fianza, que necesitaba desarchivar el expediente que tenia fecha 2004, me dijo que volviera en 15 días, a lo cual yo le dije que podía venir en una semana con el dinero para pagar el asunto. Pero dijo que no que ese era el tiempo que se demoraría en tener el expediente en sus manos, volví al calabozo y de ahí al camión que nos llevo de vuelta a todos a la penitenciaria.
A las seis de la tarde me llamaron, me hicieron cinco veces la misma ronda de preguntas, hasta que en la última pusieron un timbre en mi brazo y abrieron la puerta. Es increíblemente reconfortante estar en libertad. Tome un taxi y lo conduje hasta el sitio donde había dejado el dinero, compre un agua mineral y llegue a casa, la puerta principal estaba cerrada, por la puerta de servicio llegue a mi pieza con ganas de botar la ropa que apestaba, ahí estaba mi padre ordenando mi ropa, de di un golpe en la espalda y le pregunte que hacia – no dijo nada – sus ojos lloraron como dos cascadas y me dio un abrazo fuerte, de esos que atraviesan la carne y se clavan en el alma, luego vino mi madre que también lloraba de contenta.
Llegue al ciber, donde estaban mis amigos tratando de ordenar las cosas para sacarme de la cárcel, vi las caras de sorpresa por verme y los brazos que se estiraban para abrazarme, les conté esto mismo que les cuento a ustedes y les dije que lo mejor de que estuviera libre era que podía hacerme cargo del asunto, hay una cuenta corriente en la cual se pueden efectuar depósitos y el 15 de diciembre realizaré un encuentro, tengo la convicción de que la gente que me conoce podrá pagar $1000 para llegar a la meta y evitar que vaya de nuevo a la cárcel.

La invitación esta hecha, mi teléfono es el 08 8947454 para darles la dirección donde se realizará el encuentro o para darles el numero de cuenta a los que no puedan asistir. De antemano muchas gracias.
 
curiche,11.12.2006
Compadre, deje el numero de la cuenta acá, es mejor asi.
me páse la misma que usted hace unos años, claro a mi me bajaron del avion cuando iba a Puerto Rico. Ptas asi es la vida.
Un abrazote
 
altu,12.12.2006
cuenta corriente del banco Santander santiago
01-78436-6
titular rodrigo Ponce

vale curiche

 
Arianna_,12.12.2006
que pena lo que te sucede altu, espero que se logre juntar algo para ayudarte, la vida a veces es muy cruel y nos tiende trampas, pero siempre que se cierra una ventanita se abre otra, como se dice por ahi...y lo del encuentro, donde sería?? a que hora...en todo caso en algo trataremos de ayudarte...por ahora te dejo un abrazo, ánimo y a no perder las esperanzas.

un beso.
 
kuthelia,12.12.2006
Si no te mata te fortalece...Un abrazo, nos vemos en el encuentro...
 



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