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cabronflaco,23.10.2003
FINAL PARA UN CUENTO FANTÁSTICO

El autor inglés I. A. Ireland nos regala su cuento corto Final para un cuento fantástico. Aprovechemos este final para iniciar y continuar el cuento.

FINAL PARA UN CUENTO FANTÁSTICO

I. A. IRELAND

-¡Qué extraño! -Dijo la muchacha, avanzando cautelosamente-. ¡Qué puerta más pesada!
La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.
-¡Dios mío! -Dijo el hombre-. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro.
¿Cómo? ¡Nos ha encerrado a los dos!
-A los dos no. A uno solo -dijo la muchacha.
Pasó a través de la puerta y desapareció.
 
gatelgto,11.12.2003
Siempre las puertas se preguntan cual es la entrada.
 
mamujama,12.12.2003
Dos puertas identicas pero que llevan a sitios opuestos...
 
Pinocho,16.12.2003
Y el hombre descubrió que su amada era solo otro mas de sus sueños y como tal se desvanecía dejandole atrapado en la realidad.
 
saladino,18.12.2003
deja de hablarme, no ves que ya estoy muerto
 
gael11,17.01.2004
Nos abrazamos y nos dimos cuenta que el cielo no era el mismo cuando se miraba con alguien.
 
moebiux,17.01.2004
Traté de imitar a la muchacha pero sólo conseguí romperne la nariz y hacerme saltar un empaste.
 
moebiux,18.01.2004
Traté de imitar a la muchacha pero sólo conseguí romperne la nariz y hacerme saltar un empaste.

-¡Mierda! -expuse con sencillez.
-"Mierda pa ti, so guarro" -dijo una voz con cierto tono metálico.
-¿Eh? ¿Quién habla? ¿Hay alguien ahí?
-Mira a tu derecha, verás un interfono. Acércate y podremos oírnos mejor.

Un tanto aturdido, caminé dubitativo por aquella sala casi en penumbra mientras la voz me iba indicando:
-Un poquito más a la derecha... Eso es... Ahora un par de pasos al frente... Espera... No, eso no es el interfono, eso es un enchuf... ¡Hostia!!

Por lo visto no estaba contento con romperme la nariz por lo que acabé de arreglarlo chamuscándome la cara enterita y haciendo saltar mi segundo empaste en diez segundos. Qué bien, yupi, soy feliz.

-Está bien, cretino, quédate donde estás, anda, que prefiero levantar un poco la voz antes de que te me mates solo. Te necesito vivo y entero. No es nada personal, no te ofendas, pero te acabo de secuestrar. Mira, son cosas que pasan. La vida es así. El panadero hace pan; el vinatero, vino; y los secuestradores como este servidor de usted secuestramos gente. No crea, a veces tenemos cargos de conciencia, ¿eh? Yo durante una época me negaba a secuestrar personas y me dio por secuestrar sillas. Mis compañeros secuestradores se reían de mí -y con razón-, pero yo me emperré en que se podía ser secuestrador y ganarte bien la vida secuestrando sillas porque "la gente necesita sentarse, ¿eh que sí?", aunque estaba equivocado. Pero no quería verlo. Hasta que un día alguien estuvo dispuesto a pagarme el rescate. Al principio pensé que habría logrado el éxito, pero luego me dí cuenta de que me pagaban el rescate porque había un señor de marrón sentado en la silla durmiendo como un tronco. Yo con los nervios ni me enteré, y el tipo no se despertaba ni a tiros. Le tuve que hacer cosquillas en los pies para que se despertara y hablara con la familia por teléfono, que si no, no me creían que lo tuviera. En fin, que tuve que aceptar que si quería ser un honrado secuestrador, tenía que dejarme de inventos y seguir con la tradición, secuestrando gente viva, que por algo se ha hecho así siempre, ¿no cree?

Manda cojones. Me habían secuestrado. Y encima el tipo me cuenta su vida.

-¿Y por qué puñetas me ha secuestrado a mí? ¡Si soy más pobre que las ratas!
-¿Pobre! ¡Jajajaja! ¡No me haga reír, hombre! Si todo el mundo sabe que su fortuna está valorada en más de diez mil millones de euros, ¡nada menos! Yo tenía pensado pedir mil millones...
-¿Qué? ¿Mil millones? ¡Madre mía...! ¿Pero hay alquien que tenga tanto dinero junto? ¡Qué barbaridad!
-Pues usted, usted los tiene... ¿O acaso no es usted Florentino Fernández, el constructor?
-Me llamo Florentino Fernández, pero soy taxista.

El interfono se quedó en silencio durante unos instantes.

-¿Me lo dice en serio?
-Totalmente. Florentino Fernández Martínez, taxista y residente en Santa Coloma de Gramenet, provincia de Barcelona.
-¡No me joda...! ¡Diosssss! Esta chica se me ha equivocadooooo! Entonces... ¿no tiene usted mil millones de euros por ahí?
-¡Más quisera! Iba a estar yo doce horas al día en el taxi si fuera millonario, ¡no te jiba! Ni mil, ni uno, ni ná. Lo que sí que tengo es una hipoteca por pagar y las letras del taxi.
-Pues vaya, con lo bien que me irían mil millones de euros, qué contrariedad...
-Entonces... ¿qué, jefe? ¿Me suelta?
-Hombre... soltarlo así sin más no puedo, entiéndalo.... ¿Qué van a pensar mis compañeros de trabajo? Primero secuestro sillas, luego me equivoco y secuestro a un muerto de hambre...
-¡Oiga...!
-Perdoneeee, no quería faltarle al respeto, era una forma de hablar, usted ya me entiende... Pero soltarlo así no puedo, no es ético. ¡Algo de valor tendrá usted o su familia! No me sea rácano, hombre, que si no me pagan lo tendré que matar...
-¿Matarme? ¿Y eso por qué, tio cafre?
-Pues para que no nos denuncie a mí y a mi novia a la policía, está claro.
-¿La chica que atraviesa puertas es su novia?

El interfono dejó escapar una risita tonta.
-Sí, es guapa, ¿verdad? Reconozco que yo también me pongo nervioso cuando hace eso de atravesar puertas y paredes, pero... ¡anda que no va bien eso para los secuestros!
-Sin duda, sin duda... Oiga, mire, con respecto a eso de dejarme suelto... Dice usted que le puedo denunciar... pero, ¿qué le voy a decir a la policía? A usted no le he visto la cara. Y su novia... en fin, ¿cómo la pueden detener? ¿Con una aspiradora?

Por el interfono se oyó una risa ahogada.

-Pfffff... qué bueno... con una aspiradora.... jajajaja

Aproveché el momento de buen humor y compadreo para insistir:
-Venga, jefe, ande, dele al botón que abre la puerta y déjeme salir, que la familia me está esperando para cenar... ¡Ande, que otro día nos tomamos unas cañitas y me cuenta lo de sus secuestros, que a buen seguro tiene un montón de anécdotas que contar! ¡La de gente que habrá conocido!
-¡Uyyys, si yo le contaraaaaa! ¡Hay cada uno por ahí...! ¡Y de un tiquismiquis...! Que si no me gusta la sopa, que si mi periódico no es este, que quién ha hecho el crucigrama, que si patatín, que si patatán...

El tipo se me enrrollaba peligrosamente, había que darle cuerda, pero no mucha, no fuera a ser que se me despistara.
-Pues ya ve que yo no, ¿eh? ¡Pero si yo soy un sufrido autónomo, como usté! ¿Y entre colegas nos vamos a hacer daño? ¿Eh que no?

De nuevo, permaneció en silencio uno segundos. Creí oír un cuchicheo, como si hablara con otra persona. Tras un instante que me pareció eterno, volvió a hablar:

-Está bien, compañero, me ha convencido. Eso sí... ¿me puede hacer un pequeño favor? Ya que vuelve a casa en el taxi, ¿podría dejar a mi novia en el centro? ¡Es que se ha encaprichado con unas botas que vio el otro día y que si están de rebajas, que si las quiere comprar antes de que las vendan, que si patatín, que si patatán... En fin, ya sabe usted cómo son las mujeres para esto de la ropa... Naturalmente, le pagaría el viaje, ¿eh? ¡Que nosotros somos honrados, que conste!
-Vale, vale, por mí no hay problema, total mi turno no acaba hasta dentro de una hora...
-Perfecto, pues. Ahora irá mi novia a sacarlo de ahí. ¡Ah!, y perdone las molestias, ¿eh? Es que ella lleva poco en esto y está un poco verde todavía...
-Entiendo, entiendo, al principio todos la cagamos alguna vez, es ley de vida...
-Sí, desde luego. Bueno, mucho gusto, ¿eh? Ha sido un placer secuestrarlo, aunque no muy rentable, jejeje ¡Es bromaaa! jejeje Es que me ha contagiado usted el buen humor. ¡Eso de la aspiradora ha sido genial! jajaja ¡Qué ocurrencias tiene la gente, ¡hay que ver!
 
juan-selva,17.10.2006
y las perdices fueron felices. Esta vez no se las comieron.
 
siniestro,20.11.2006
El dedo lentamente descendio sobre el brillante boton... Un aullido recorrio el mundo, luego un silencio denso y polvoriento cubrio la tierra. La humanidad habìa desaparecido de la faz del planeta.
¡Y TODOS FUERON FELICES!
 
Maxmiliam,29.11.2006
el hombre, entonces, se dio cuenta que durante todas sus aventuras, estuvo hablando con un fantasma. creyó que era su amiga, pero lo abandonó.
cuando estaba a punto de maldecirle, vuelve a aparecer la chica, con una llave en sus manos. con esa llaven, logran abrir la puerta, y el hombre logra salir de ahí. le bendice a la chica por no abandonarlo, y ella, entonces, dice que puede descanzar en paz y se va al paraiso.
el hombre regresa a su casa, con su familia, y todos viven felices para siempre.
 



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