El Problema:
Tengo las patas hediondas. intrínsecamente hediondas. El barrio completo se contaminaba si yo me quitaba los calcetines después del trabajo. En más de una ocasión llegó hasta mi puerta la policía alertada por alguna vecina. La dermatóloga me dijo que el olor se debe a que no me seco bien los dedos. Me recomendó un talco antihongos y una toalla seca y nunca ponerme los calcetines antes de estar completamente de que mis dedos están al borde de la deshidratación.
La Solución:
A partir de la recomendación de la dermatóloga (*) me cambió la vida. Los calcetines ya no se esconden en la lavadora. Tampoco lloran cuando ven venir el pie. Mis novias no me abandonan después de la primera noche. !Una de ellas se quedó hasta el otro día! Mi vecina me adora y la semana pasada me trajo pastel hasta la puerta de mi casa. Las plantas ya no se marchitan en el balcón y las cortinas no han perdido su brillo en cuatro semanas. Estoy feliz.
(*) Nunca supe si un dermatólogo califica como médico