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| el_escritor_involucionado,09.02.2005 | Agustín García Calvo es el más lucido y combativo
filósofo (o lo que sea) español vivo.
Ahí va un extracto de una de sus conferencias, no les
defraudará, se lo aseguro:
Jornadas en Defensa del Ferrocarril de Madrid. 18- mayo- 2002
...No tiene mucha importancia seguramente lo que yo pueda deciros,
pero, por si acaso (como siempre se hacen las cosas, por si acaso), como
uno no está seguro de la inutilidad tampoco, pues vamos a ello antes
de dejaros.
Me alegra, por supuesto, volverme a encontrar con muchos de vosotros
después de la última reunión, la de Salamanca, y,
bueno, he encontrado lo mismo, una comunidad en cuanto a qué es eso
por lo que se está luchando y luego también una
equivocación persistente en especial en cuanto que muchos de
vosotros estáis inclinados a tomar una actitud, digamos, realista
que al ser realista incluye las administraciones gubernamentales y de
empresas, de las cuales evidentemente no se puede esperar nada y se pierde
mucho tiempo esperando algo de ellas. Esto es una cosa de las más
prácticas y elementales, esto de la pérdida de tiempo en una
lucha como ésta.
Por supuesto, tengo que insistir, como otras veces he hecho en que
cualquier cosa que se haga entre nosotros, entre los representantes de las
plataformas, tiene que tener una condición política de
verdad, de política desde abajo o, si no, es simplemente un
entretenimiento. Para atender a lo más inmediato, generalmente os
reunís, nos reunimos, gente que representa a las plataformas de los
diferentes sitios: parece que lo que corresponde es sobre todo plantear
cuestiones, aclarar la propia actitud de cada uno de los representantes de
estas plataformas para que eso pueda tener entre la gente de los sitios
correspondientes una obra un poco más eficaz y más estensa;
porque sólo es en la gente de abajo en la que se puede confiar para
intentar algo en contra de la política de Arriba, la política
de trasportes y el resto de la política dominante desde Arriba. Esto
yo creo que es lo inmediato.
Ponerse a discutir aquí cuestiones de la organización de
empresas, recorrer la historia contemporánea del ferrocarril y todos
esos ejercicios que se han hecho o incluso, como algunos han hecho,
presentar algunos rasgos de optimismo respecto al cambio de actitud tanto
de las Empresas privadas como de la Administración, no corresponde,
no es lo que corresponde, si queremos hacer algo concreto. Corresponde
simplemente que alguno de vosotros pueda llevar algo de voz y de
razón o de sentido común a los sitios de las diferentes
plataformas, que se alcance en cada reunión de éstas una
cierta claridad, es decir, desengaño, respecto a las equivocaciones
habituales. Sin esta condición, se trata de entretenerse y aburrirse
en estas reuniones como en tantas otras.
Por supuesto, a mí lo que me interesa del ferrocarril no es el
ferrocarril, sino que la situación del ferrocarril y de los
trasportes en general me parece un punto de elección respecto a la
política general. Si no fuera esto, yo no tengo especiales
intereses, ni como trabajador, ni como empresario ni como nada, en el
ferrocarril, ni mucho menos como político; y, por tanto, mi
interés se funda en que es un punto clave, un punto de
elección, respecto a la política en general y a lo que
representa la sumisión de las poblaciones al Poder, entendiendo por
Poder, con absoluta indiferencia la Administración pública y
el movimiento del Capital, que en el Régimen que hoy padecemos son
la misma cosa, y cualquier diferenciación es un entretenimiento que
hace perder también mucho tiempo.
Es un punto de elección, es un punto clave, porque en él
está bien representada la sumisión y la falsificación
que caracteriza a toda la política desde Arriba y a toda la marcha
de la Empresa, de las empresas en general. Es equivocación de la
política de trasportes, y es respecto a esa equivocación
respecto a la que me encantaría que se ganara un poco más de
claridad y de desengaño.
Lo primero es pensar que puede hablarse de una equivocación por
parte de los de Arriba; porque, aunque parezca tan elemental y la gente
cuando murmura por lo bajo lo dice y lo siente, luego resulta que no es
verdad, uno no acaba de creer que pueda haber una equivocación en
una política de trasportes y es esa fe la que hay que combatir desde
abajo.
Este es el punto en el que también tengo que insistir: al
ferrocarril no hay que defenderlo para nada, no hay que defender al
ferrocarril, no hay que defender a los trenes, ni a los de viajeros ni a
los de mercancías, porque por supuesto, si son útiles de
verdad, ellos de por si solos hacen todo lo que pueden hacer si se les
deja. En ese sentido es una equivocación intentar hacer propaganda
del ferrocarril, exaltar sus ventajas, defenderlo, como otros, como los
ecologistas defienden la Naturaleza: es una equivocación de orden
análogo. Lo único que cabe es una política negativa, y
éste es otro de los puntos en que me gustaría la mayor
claridad posible. Cualquier política positiva, como por ejemplo, la
defensa de un determinado medio de trasporte, es un error y, respecto de la
política de pueblo, de la de abajo, es un error. No hay más
política que la negativa, es decir la denuncia de la fe y de la
equivocación de una determinada organización o actitud
política como de la que hablo.
Por supuesto, hay debajo de esto una confianza en que el ferrocarril es
bueno. Puesto que hay esta confianza en que el ferrocarril es bueno, es un
medio acertado de trasporte, no hay más que dejarlo; no hay
más que dejarlo, y lo único que nos toca a los demás
es atacar a quien no lo deja; y quien no lo deja es por supuesto el
Automóvil, y es en el Automóvil donde está la
equivocación fundamental de la que estoy hablando. De manera que me
encantaría que toda la actividad se volviera puramente negativa y no
nos entretuviéramos demasiado con cosas como defensa del ferrocarril
y promoción del ferrocarril. Se trata de atacar al automóvil.
Si se consigue demoler o precipitar la demolición de esta
política de trasportes equivocada que se centra en el
Automóvil personal, el ferrocarril se va a desenvolver solo.
Sólo con que no haya proyectos de autovías, con que no haya
una necesidad de venta progresiva de automóviles personales y todo
lo que eso arrastra consigo pues basta. Entonces ya florecen de por
sí, como en el progreso de los abuelos, florecen los tranvías
y las líneas pequeñas y grandes y los desviaderos para montar
las mercancías en las fábricas de cualquier sitio y todo lo
demás. Simplemente, hay que dejarlo. Ahora, si hay
automóviles personales, y a continuación enganchados al
Automóvil Personal, reatas de camiones y autobuses entonces, no hay
nada que hacer; pero no hay nada que hacer.
No hay nada que hacer, de forma que es preciso denunciar la
equivocación fundamental, este error de la política de
trasportes que se centra en el Automóvil Personal y que arrastra
consigo todo lo demás, y atacar por todos los procedimientos
posibles. Lo demás es una mera confianza: una vez que uno quite lo
que estorba, los medios de trasporte buenos se desarrollan solos; no hace
falta andarse preocupando mucho de eso.
Lo que nos toca es atacar lo que lo impide: eso es lo esencial. Empezando
por, como os decía antes, ser capaces de creer que puede haber error
en la elección y en la imposición de medios de trasporte;
porque, si uno se vuelve realista, entonces es que sigue teniendo Fe, es
que sigue sin ser capaz de creer realmente que hay, que ha habido y que
sigue habiendo una equivocación. No se puede ser realista, porque
una actitud realista implica aceptar muchas cosas que no se pueden aceptar
sin que todo se vuelva inútil
Uno no puede esperar nada de las Leyes ni de los políticos de
ninguna nación, de ningún estado, no puede esperar
absolutamente nada de ninguna Empresa. No puede esperar nada. Lo
único que puede esperar es que se equivoquen a su vez, es decir que
les fallen sus intenciones, cosa que por fortuna sucede. Es la única
cosa que se puede esperar de los de Arriba, la única cosa: los
fallos, las equivocaciones, nada más que eso; y, por supuesto hay
que estar siempre prestos a aprovechar los fallos. Eso sí es de una
política de abajo. Puede ser, no hay por qué tener ninguna
Fe.
Cualquiera que se ocupa mucho de la organización de los estados y
de las empresas, está admitiendo eso como si fuera una cosa natural
y fatal, sin darse cuenta, pero lo está admitiendo; ése es el
peligro de la actitud realista. Se creen que tratando, discutiendo muy de
cerca con mucha precisión incluso técnica, cuestiones de la
legalidad de esto y de lo otro, de los cambios de actitudes y tal, se
está haciendo algo práctico. Pues no señor: no se
está haciendo más que contribuir a sostener el
Régimen. Ésa es la consecuencia inmediata de cualquier
actitud realista. De una manera más o menos incosciente se
está sosteniendo la Fé que el Capital y el Poder necesitan
para subsistir. No se puede consentir.
Es por tanto importante pensar que no hay ningún motivo para que
las cosas sean como son, perder cualquier actitud realista: ¿que las
cosas, por el hecho de ser reales y aplastantes y opresoras, por eso es que
tienen que ser así?. Pues no señor: simplemente son
así; son así y de ahí no se deduce nada, no hay por
qué seguirse ocupando ya más de eso.
La equivocación a la que me refiero es, además, de dos
pisos: por supuesto, es una equivocación fundamental con respecto a
la gente con respecto a la vida. Evidentemente, nunca el interés de
la Empresa y por tanto de los Gobernantes, que están siempre a su
lado, se ha dejado guiar por la verdadera utilidad para la gente; no es
ninguna novedad y eso está descontado. O sea que, respecto a eso, la
política de trasportes elegida desde Arriba es equivocada,
desatenta: no les importa nada. Al Capital lo que le importa es que se
mueva capital: no tiene otro interés, que se mueva capital, sea como
sea, porque, si no, no vive. El capital no vive sin transacciones y sin
movimiento, y la gente le importa un bledo; la gente le importa en cuanto
que pueda contribuir a mover capital, en cuanto pueden comprarse un auto o
cosas por el estilo, pero, vamos como gente y por tanto en cuanto utilidad,
para nada. Con eso hay que contar: es como comienza la historia.
Pero, además, la confianza se alimenta por el hecho de que la
Administración y la Empresa se pueden equivocar respecto a sus
propios fines, que tampoco por decirlo así, la Administración
y la Empresa son prodigios de inteligencia: son de una listeza relativa,
una listeza relativa respecto al negocio, y se equivocan, por fortuna,
también en los cálculos con respecto a sus propio negocio, y
esto sí que es una cosa que hay que aprovechar siempre. Se
equivocan, les va mal. Por ejemplo, respecto al tema que nos ocupa, el
fracaso del Automóvil es visible por todas partes ya desde hace
tiempo y además cada vez más. Eso, por supuesto se puede
contar como un fallo no ya una traición al pueblo, que eso ya desde
el comienzo de la historia sino como un fallo respecto al negocio. Porque
evidentemente el sostenimiento del negocio del Automóvil cada vez es
más trabajoso, de manera que, aunque se sostiene trabajosamente,
sobre todo a través de la promoción cada vez más falsa
y más vacía por medio de la Televisión, etc, para
continuar con la venta de autos, esto no es propio de un negocio sano. Si
ellos pudieran elegir no querrían que tuviera que ser tan trabajosa
la promoción y el sostenimiento del automóvil, cada vez
más insostenible, cada vez denunciado más su propia
equivocación fundamental, su inutilidad. Basta con asomarse lo mismo
a las carreteras que a los núcleos urbanos de las ciudades para
darse cuenta. De manera que estas cosas son las que hay que aprovechar.
¿Está condenado a derrumbarse el Imperio del
Automóvil? Sí. Evidentemente, está condenado a
derrumbarse; pero no podemos estar esperando, porque eso se puede prolongar
hasta no solo nuestra muerte, sino hasta generaciones. Está, se ve,
está condenado a derrumbarse; a nosotros nos cabe aprovechar la
grieta, y entre la gente que nos caiga cerca hacer cada vez más
visible esa grieta y aprovechar el fallo para precipitar el hundimiento
todo lo que se pueda. Es en eso en lo que yo pienso que hay que centrarse:
el aprovechar estos fallos y seguir con esta política esencialmente
negativa; con lo cual ya del ferrocarril casi no hay que ocuparse y
entonces funciona por si solo. Ya va funcionando, gracias efectivamente a
estos fallos, aunque sean parciales, del negociazo del Automóvil. Ya
van apareciendo algunas cosas que pueden animar. Se trata de seguir
ahondando en esos fallos, en esas grietas.
El centro del ataque es el Automóvil Personal, no en vano es el
sostén mismo del Régimen que hoy padecemos, porque el
Régimen que padecemos está fundado en la Fe en el individuo
personal. Es una Fe imbécil, por supuesto, como toda clase de fe. Es
una Fe imbécil el creer o hacer creer que uno sabe adónde va,
qué es lo que quiere, qué es lo que vota y esas cosas. Esta
Fe imbécil es el fundamento del Régimen que padecemos, y el
Auto personal lo representa, representa a este Individuo Semoviente, que
sabe adónde va, de la manera más esplendorosa.
Podría decir que El, el Automóvil, es el Individuo, es el
verdadero súbdito de la Sociedad del Bienestar, aumentado 50 veces
de volumen con un caparazón mucho más definitorio que el de
carne y hueso que les toca a los individuos corrientes: pero, vamos, es el
verdadero Individuo: el que el individuo abarque también a la pareja
y a los dos o tres hijitos, bueno, pues eso forma parte del propio
Individuo.
El Automóvil es el representante de la Fe, de la fe de esta idiocia
que sostiene todo. Hay que centrarse por tanto en él, porque hay que
recordar que todo lo demás, todo el resto del desastre de las
carreteras, viene arrastrado a continuación, es decir, los autobuses
que han sustituido a los trenes y tranvías (hace algo más de
50 años que arrancaron los tranvías de Madrid, por ejemplo),
todo eso viene a continuación, los autobuses contribuyen al potaje
del tráfico de un núcleo de una manera muy eficaz; el
tráfico en Madrid, por ejemplo, ya insoportable de todas maneras,
cuando se mete un autobús por medio, parece que se duplica por el
propio volumen, en vez de disminuirse pero vienen los autobuses urbanos y
los interurbanos y los internacionales y sobre todo los autocares de
turismo, vienen como promovidos a continuación por el
Automóvil Personal y, evidentemente la idiotez de las reatas de
camiones nocturnos, que a cualquiera gente de abajo que se ponga al lado de
una carretera le hace pensar “¡pero si todo esto, todo este trabajo
de los camionazos, esto con un tren de mercancías se solucionaba en
una noche!, de manera que estaba hecho todo y además con aquellas
posibilidades que tenía el ferrocarril en sus tiempos, eso de tener
carga y descarga en cualquier sitio más o menos y cosas por el
estilo”, también los camionazos vienen arrastrados por el
Automóvil Personal: el centro es el Automóvil Personal que es
el que arrastra todo el resto del desastre.
Bueno, no quiero entreteneros más: éstas son las actitudes
que quería sobre todo remacharos, y valgan para lo que valgan,
ahí quedan.
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| el_escritor_involucionado,09.02.2005 | AHI QUEDA ESO
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| el_escritor_involucionado,09.02.2005 | OTRO TEXTO MÁS DEL SEÑOR GARCÍA CALVO
...No puedo por menos, antes de entrar en materia, no puedo por menos de
saludar al Cuartel Viriato, especialmente para los más
jóvenes o algunos más despistados que no lo sepáis,
que en este cuartel estuvimos hasta hace 3 ó 4 años
sosteniendo un intento de cosa no oficial, de Escuela de Sabiduría
Popular, tomando el título de Juan de Mairena, hasta que las
Autoridades y el Poder de la Cultura vino a istalarse aquí de la
manera que sabéis y en la que os han acogido a vosotros, a los
actuales alumnos o profesores del Centro. Bueno, era una pugna entre una
forma de intento de hacer algo desde abajo, interrumpida por la necesidad
de montar o establecer algo desde Arriba, que es bastante significativo y
que toca a nuestra cuestión de hoy también.
Se trata, como habéis visto en el título, de utilidad. La
noción es bastante clara a primera vista; desde luego, en ella
está implicado que hay un "para qué": algo es
útil para algo; por ejemplo, si hablamos de medios de trasporte,
parece que tiene que ser útil para trasladarse o trasportar lo que
sea. Lo malo es que con esta cuestión del "para
qué" se cruza otra que es la de "para quién";
porque evidentemente no todos somos el mismo, y hay cosas que son
útilies para alguien, pero no son útiles para otro alguien, y
esta es la cuestión que nos va a tocar debatir aquí a
propósito de la carretera y el ferrocarril.
Desde luego, he de advertiros que esta cuestión que aparentemente
es una cuestión particular y muy concreta referente a los medios de
trasporte, a las vías, carretera o ferrocarril, es una
cuestión que está enredada inestricablemente con una actitud
general y claramente política: si creéis que lo que es bueno
para el Poder, puede ser bueno para la gente, para vosotros en cuanto
gente, si creéis en esto, es decir que estáis dispuestos a
admitir, como se nos impone que se admita cada día, los sustitutos
de lo que es verdaderamente útil o placentero, entonces no
tenéis que hacer nada aquí conmigo ni en esta
discusión.
En esta cuestión aparentemente particular de los medios de
trasporte y de las vías está implicado naturalmente todo el
Régimen. La actitud que traigo aquí, es mostrar una vez
más, que, por el contrario, nada que sea bueno para el Poder, es
decir para el Dinero (puesto que en el Estado del Bienestar, Estado y
Capital se han confundido del todo, y el Estado no es más que el
Dinero y es inútil distinguir entre Ministerios y Bancas, entre
Estado y Capital), eso no puede ser bueno para la gente. Claro está
que como un corolario se desprende también lo contrario, y desde
Arriba sospechan que también es así, que lo que es de verdad
bueno para la gente, al movimiento de Capital no le sirve, al Estado no le
sirve. El Estado no puede manejar, ni producir, ni vender cosas buenas de
verdad: solamente puede moverse mediante los sustitutos y la
falsificación de las cosas, la falsa utilidad. De manera que os
estoy diciendo que lo que es útil para la gente, no es útil
para el Poder, pero sobre todo, que lo que es útil para el Poder y
concretamente para el movimiento del Capital, eso no es bueno para la
gente; y si no lo veis así, si os seguís creyendo que
efectivamente el interés del Capital y el interés de la gente
pueden coincidir, que por ejemplo es muy bueno que el Capital se mueva
produciendo nuevos Puestos de Trabajo continuamente, porque eso de los
Puestos de Trabajo es una cosa muy buena para la gente, y que es muy bueno
que la producción de toda clase de bienes se multiplique y se os
imponga por todas partes, por medio de toda clase de propagandas, porque
todo eso enriquece vuestra vida, si os creéis todas estas
paparruchas que acabo de enunciar, evidentemente tampoco tenéis que
hacer aquí nada a propósito de las vías de trasporte
de personas y de mercancías. La actitud, en todo caso, de la que
aquí parto es la de que no hay tal compatibilidad, que lo que es
útil para los de Arriba, no es útil para la gente, aunque os
lo vendan como tal.
Advertida pues esta actitud, vamos a fijarnos un poco en el ejemplo que
nos dan las vías, las vías de movimiento de gente y de
trasporte de mercancías. Yo no se si sabéis lo que es una
carretera; padecerlo ya sé que lo padecéis mucho, pero otra
cosa es saberlo, haberse puesto a pensar en ello un poco. Ellos hace mucho
tiempo que este término "carretera" prácticamente
no lo emplean nada más que para algunas carreteras o caminos muy
secundarios, a los que no tienen más remedio que llamar así,
porque las carreteras de veras, las importantes, hace ya mucho tiempo que
se llaman Autopistas o cualquier otro nombre de esos más o menos
pomposos que Ellos usan; pero por acá abajo sabemos que esto son
maneras de disimular, que son carreteras, con el término más
corriente, y da lo mismo si son autopistas de dos sentidos, si son
carreteras nacionales o no nacionales, si son autopistas o pistas
nacionales o no nacionales, da igual: todo queda aquí englobado en
la noción de "carretera". Bueno, pues la carretera es el
tipo de vía que ha habido siempre, desde el comienzo de la Historia
que nosotros podamos recordar, desde que hay ruedas por lo menos. Algunos
dicen que esto de las ruedas es relativamente reciente, que a lo mejor no
tienen más de 20.000 años, porque parece que cuando entraron
desde el Asia en América no había todavía, no
conocían el uso de las ruedas. Sea como sea, evidentemente, desde
que hay Historia, es decir registro escrito de acontecimientos, que es
propiamente lo que podemos saber acerca de hombres, porque todo lo
demás no son más que deducciones e imaginaciones, desde ese
momento, hay carreteras: caminos, carreteras, calzadas, vías,
pistas, autopistas, lo que queráis, nos han acompañado desde
el comienzo.
Os voy a poner un tanto entre paréntesis, en tela de juicio, la
noción de "Progreso" bajo la cual se os hace padecer todos
los días. La carretera, aunque se revista con nombres de pista y
tome dos sentidos regulados y se recubra de alquitrán, renovable
cada poco, es lo más arcaico, lo más primitivo que puede
darse en vías; es la que hemos tenido siempre desde que la Historia
ha empezado, desde que (digamos) hay ruedas. En algunas ocasiones en que el
Poder adquirió grandes estensiones, imperios, como en el
próximo Oriente, y después sobre todo con el Imperio Romano,
estas carreteras o calzadas alcanzaron toda la perfección y el
esplendor que conocéis, por ejemplo, por los restos que
todavía os encontráis por doquiera de la red viaria del
Imperio Romano, las vías romanas, asentadas con sus losas bien
encajadas, como sabéis, y tan bien hechas que aparte de llegar a los
cuatro puntos de lo que era el Imperio Romano, han podido durar
tranquilamente estos 20 siglos en muchos sitios y siguen durando. Son,
más tarde y más imperfectas, cuando ya el Imperio se
había derrumbado y todavía no habíamos llegado al
nuevo Imperio, al Estado del Bienestar que hoy padecemos, fueron las
calzadas por donde corrían las diligencias, más o menos
polvorientas, más o menos llenas de fango cuando llovía, de
polvo cuando no llovía, más o menos anchas, más o
menos empedradas o sin empedrar, eran las calzadas por las que
corrían los coches y las diligencias, a lo largo de todo ese tiempo,
desde la Edad Media hasta el siglo pasado, digamos, y sobre todo hasta los
comienzos del establecimiento del Régimen que hoy padecemos. Es el
tipo de vía arcaico, el que ha habido siempre.
La gran novedad entre nosotros y desde hace ya algún tiempo es que,
como el tipo de vehículo que tenía que imponerse, porque
así lo necesitaba el Capital, era el Automóvil Personal y, a
consecuencia de él, camiones, autobuses y autocares, y como
ésos gastaban esencialmente gasolina, porque es el procedimiento que
al Capital le pareció y le sigue pareciendo el producto más
asequible para organizar alrededor de él grandes negocios, entonces,
las calzadas, en vez de empedrarse y acondicionarse y desde luego en vez de
costruirse con las envidiables lápidas y losas de los romanos, se
alquitranó; el alquitrán, como sabéis, es
betún; es un producto que viene del mismo sitio que la gasolina, y
por tanto la implicación entre las industrias de la gasolina y del
alquitran están bien claras. Ésa es la gran novedad, que se
esplica por estos motivos económicos que os sugiero, la forma de
negocio, de movimiento del Capital que se puede desarrollar, en primer
lugar, en torno al Automóvil Personal y, en segundo lugar, en torno
a los productos del petróleo, gasolinas y demás y betunes y
demás. Desde luego, no sólo la carretera es una cosa arcaica,
sino que, si comparáis vuestras autopistas con las vías de
los romanos, os parecen un atraso. El progreso está claramente del
revés: comparadas con las vías romanas, estas autopistas
alquitranadas son un claro retroceso, una clara contradicción con la
pretensión de utilidad. Todos sabéis que son tan flojas, tan
endebles, este tipo de vías, las vías, las autopistas
alquitranadas, que tienen que estarse destrozando y reparando cada dos por
tres; es decir que apenas se ha costruido una autopista y se la ha
alquitranado, como por ella tienen que circular, además de, los
automovilitos personales, todas las secuelas de autobuses, autocares y
sobre todo camionazos nocturnos llevando enormes cargas, pues en un dos por
tres, en un añito, están destrozadas ya y hay que volver otra
vez a la nueva reparación, al nuevo alquitranaje; en fin, un
desastre. Os estoy hablando de la utilidad y de la falsa utilidad a
propósito de las vías: un claro desastre, un atraso, como
dicen ellos cuando se enfrentan a las protestas desde abajo, que te dicen
"¿Es que quieres que volver a la Edad Media?", o, si se
ponen un poco más fieros "¿Quieres volver a la Edad de
Piedra?": pues podría aplicarse su cuento, y decirles
"Pues sí, con el tipo de vía que nos han impuesto,
están ustedes volviendo a las calzadas del XVII, y desde luego a
antes de las vías romanas de hace 20 siglos".
Es el tipo de vía que se impone, evidentemente no porque sea bueno
no porque sea útil sino porque sirve a las necesidades del
Automóvil, de la gasolina y del Estado y del Capital que
están detrás de ellos y que en ellos ponen su negocio. En el
grado de locura al que el Régimen ha llegado, incluso el destrozo
costante del alquitranaje de las autopistas, puede no importar nada, porque
eso implica; primero, crear nuevos Puestos de Trabajos a troche moche,
porque siempre habrá alquitranadores y se les podrá ofrecer a
los jóvenes algún Puesto, sea de alquitranador, sea de
ingeniero de alquitranaje, para que tenga algo que hacer y, por tanto, pues
haya más Puestos de Trabajo, beneficios que se os venden desde
arriba: la gente sabe que esto de trabajar es una cosa mala, por tanto eso
del puesto de trabajo tenía que sonar a celda de prisión, una
cosa por el estilo, pues no desde Arriba os venden los Puestos de Trabajo
como si fuera la gran bendición que os llueve desde el cielo y os
llenan de la angustia de que no encontréis vuestro Puesto de Trabajo
el día de mañana. Asi es como vive el Régimen, y
así es como otra vez se contrapone ahí, lo que es utilidad de
veras para la gente con lo que sólo es útil para el Dinero,
para el movimiento del Capital. No lo perdáis de vista.
Bueno, pues, frente a las carreteras, calzadas, pistas, autopistas y
demás, está el ferrocarril. Notad que la invención del
ferrocarril desde el dieciocho, como sabéis, (apenas le hemos dado
lugar a que se desarrolle durante poco más de dos siglos), era una
invención que consiste en lo siguiente: sobre la tierra, por las
buenas, la tierra simplemente alisada, se estiende una capa de balasto o
balastro, es decir de pedregullo o de piedra, debidamente machacadas para
que tengan la dimensión adecuada para el amontonamiento y el
apretamiento necesario; sobre esa capa de balasto se ponen unas traviesas,
antes eran de madera durante un siglo podían durar esas traviesas de
madera; ahora las suelen hacer de cemento: parece que conviene más,
y sobre las traviesas se tiende la via férrea con sus tramos de una
longitud adecuada para (ya sabéis) que la dilatación no las
haga saltar (basta con dejar de vez en cuando unos trocitos) para que sobre
ellas circulen los trenes de viajeros y de mercancías. Esta
estructura que se inventó hace dos siglos es prácticamente
eterna; su desgaste o estropicio es tan insignificante que se puede
simplemente reparar con una vigilancia mínima, muy pocos Puestos de
Trabajo, esactamente los que antes de la imposición del
Régimen del Bienestar eran el número de casilleros
necesarios, establecidos a lo largo de las vías férreas, cada
ciertos trechos; en los cuales, aparte de dar paso a los trenes, pues el
casillero era también obrero, y varios de ellos montados en la
vagoneta, podían dedicarse a repasar los raíles, reparar si
hacía falta alguna traviesa, poner algún tornillo; y con eso
que desde luego no da muchos Puestos de Trabajo (los necesarios para que la
utilidad se mantenga), la vía férrea, sobre sus traviesas,
sobre sus lecho de balasto, es prácticamente indestructible; puede
durar todo lo que haga falta. Es un invento que no se les había
ocurrido a los romanos: esto es lo que lo distingue de lo otro. La
carretera con todos sus perfeccionamientos es lo arcaico, la
renovación con variantes insignificantes de la prehistoria; pero el
ferrocarril no se les había ocurrido ni siquiera a los romanos. Y
eso es lo que acompaña esta evidencia de su durabilidad, su utilidad
para cualquier cosa, enfrentada con la carretera.
Bueno, pues aquí tenéis esos dos tipos de vías bien
enfrentados: lo que es útil de veras, es decir, para la gente, para
las necesidades y deseos y placeres de la gente, y lo que sólo es
útil para el movimiento del Capital y por tanto para el Estado que
en nuestro Régimen está enteramente al servicio del Capital,
identificado con él.
Eso es una utilidad contra otra utilidad y esa es la cuestión que
os quería ante todo presentar aquí. No vamos a entrar, porque
eso ya lo hemos hecho otras veces, en lo que se mueve por las vías,
los chismes que circulan por uno y otro tipo de vía. Por otra parte,
todos lo sabéis: por las carreteras, pistas, autopistas
alquitranadas, circulan Autos, en primer lugar Autos Personales, que, como
sabéis tienen que circular en un número creciente, porque si
no al movimiento del Capital no le sirven; tienen que seguir aumentando en
número, tienen que seguir vendiéndoos, por tanto, más
y más Autos, no porque os hagan falta, a lo mejor alguno sois tan
tontos todavía que os lo creéis que os hacen falta), sino
porque le hace falta al Capital, porque no se les ha ocurrido de momento
otra manera de esplotar al personal más que vendiéndole
autos, entonces mientras no se les ocurra otro truco un poco más
eficaz para sus fines que el de seguir vendiendo autos, tienen que vender
más y más autos, de tal forma que ni en las ciudades, los
aparcamientos y todas las demás puñetas, ni por los campos,
la renovación de vías alquitranadas a través del
desierto, pueden dar jamás abasto a la cantidad creciente de autos
personales. El Auto Personal, (no voy ha hacer más que recordarlo de
paso), está fundado en el principal engaño con que os
atrapan: la Libertad Personal. El Régimen que hoy padecemos de la
Democracia Desarrollada que es un régimen que consiste en creer que
cada uno sabe adonde va, qué quiere, y por tanto, qué compra
y qué vota, esta es la gran mentira bajo la que padecéis,
seáis sensibles al padecimiento o seáis tan tontos que os lo
traguéis y que no sintáis nada, pero, de una manera o de otra
esa es la gran trampa bajo la que padecéis. Si el Estado y el
Capital se han aferrado al Automóvil Personal de esa manera, es
porque aparte de que no se les ha ocurrido, de momento, otra manera de
esplotar al personal, es que respondía al ideal mismo del
Régimen, la Libertad Personal; de manera que no es nada
estraño que ése sea el elemento, el medio de trasporte
favorito. Cualquiera de vosotros, por poco sensibles sque seáis,
sabéis que cuando se pasa de la propaganda del auto, ("puede
usted ir adonde quiera, pararse donde le parezca" y todas las
demás monsergas que os cuentan) a la realidad, ya percibís
qué es la libertad personal, especialmente a través del auto:
percibís lo que es la libertad personal en los conglomerados urbanos
donde los autos se atascan y circulan a 10 km/h, después de que os
los han vendido porque tenían una potencia para circular a 200 por
hora y son los que forman caravanas en las autopistas alquitranadas a cada
paso; en fin, que os hacen disfrutar de lo lindo de vuestra libertad
personal de todas las maneras posibles: ese es el gran engaño.
Hay que añadir las secuelas y los hermanos grandes del
Automóvil Personal, pero él es el centro, es el centro del
engaño: lo demás son secuelas. Tenéis en los
conglomerados urbanos que ya no se pueden llamar ciudades, tenéis
los autobuses que aumentan el potaje automovilístico de una manera
descomunal, de tal forma que, si ya el torrente de autos personales de por
sí hace imposible la vida, la aparición de los autobuses
urbanos que tratan de meterse por entre aquellos y abrirse camino, pues
acaba de completar el juego. Tenéis autobuses urbanos porque hace
unos cincuenta años los servidores del Poder levantaron los
tranvías, levantaron las vías férreas de todos los
sitios donde hacían falta, los tranvías, que ni a nadie le
molestaban ni eran capaces, aunque lo hubieran querido, de montar potaje
circulatorio ninguno, porque para eso está la vía
férrea, para que no pueda suceder semejante cosa Y tenéis los
autocares turisticos, para completar la cosa; Y los autobuses interurbanos:
porque no hay trenes, hay autobuses interurbanos, (bien lo véis
aquí, por ejemplo lo mismo Zamora-Salamanca que cualquier otro
trayecto,) hay autobuses interurbanos, por que se ha cortado el tren, por
ejemplo aquí tiene que haber muchos autobuses interurbanos que os
trasporten Zamora-Salamanca, Salamanca-Zamora porque hace 15 años
que el Poder decidió que había que cortar la línea
férrea desde Astorga hasta Plasencia-Empalme, como se llamaba antes;
entonces, tiene que haber autobuses interurbanos, no cincuenta trenes al
día como podría haber tranquilamente, si hiciera falta,
porque la vía férrea, el ferrocarril es inagotable, sino 40,
50, 100 autobuses que traten de sustituirlo torpemente, deficientemente
siempre. Y, para completar el potaje, autocares turísticos por
doquiera, metiéndose incluso por los conglomerados urbanos, pero, en
todo caso, recorriendo el mundo; porque entre los derechos humanos de que
disfrutamos bajo el Régimen, está el de poder ir ver el
mundo, hay que ir a ver el mundo. Yo he visto incluso autocares
turísticos de ciegos que venían a parar en París
delante de Notrê Dame para que los ciegos norteamericanos se bajaran
allí y el guía le eplicara adonde estaban pisando. Os pongo
el ejemplo de los ciegos, porque el resto de los turistas generalmente es
igual que si fueran ciegos; da igual. El pretesto es, efectivamente, andar
por ahí a ver el mundo, con los autocares turisticos o con el
avión incluso,: ése es el pretesto; el resultado: no se ve
nada, no se ve ni se siente, que es lo que al Régimen por otra parte
le hace falta, porque el Régimen tiene mucho interés en
vender los billetes de avión o de autocar, pero en que se disfrute
¿cómo va a tener interés?, si para eso basta con la
propaganda del disfrute, para que los ilusos se lo traguen y se tomen lo
uno por lo otro,: han ido a Tailandia, a Bangkok, porque en el prospecto le
decían que era un viaje a Tailandia y a Bangkok; que después
hayan allí sentido, visto o percibido algo, eso, eso no, eso es un
cuento; eso pertenece a lo de la utilidad para la gente, que os estoy
contraponiendo con la utilidad del Capital, del Poder.
Y entre los hermanos mayores están finalmente los camionazos, los
camionazos de trasporte, que son uno de los ejemplos de este engaño
que a uno le encorajina más. Bueno, a uno le encorajina (más
quienes están viviendo en Madrid) ver lo que pasa, ver cómo
todo el mundo va, más o menos, al mismo sitio y a la misma hora,
pero cada uno por su cuenta y asi forman los torrentes y los atascos; pero
más le encorajina todavía.si se para al pie de una de las
autopistas alquitranadas y ve pasar los camionazos nocturnos, uno
detrás de otro, con esa labor siniestra de los camioneros, (Puestos
de Trabajo, muy dignos, no hay nada que decir), con esa labor siniestra,
con esos vehículos descomunales, que todo el mundo ve que son
completamente impropios para ese tipo de circulación, van pasando
uno detrás de otro, uno se queda pensando "toda esta ristra de
camionazos con dos trenes de mercancías por la noche estaba
suprimida y arreglada". Evidentemente, ahí la
contraposición entre las dos utilidades, se contrapone bien, los
trenes de mercancías lo resuelven todo, cualquier no sólo
necesidad, sino capricho que les pudiera dar a los ciudadanos y a los
comerciantes por tener, todo, y barato y pronto y sin tropiezos; pero eso
es utilidad para la gente, por alguna razón en cambio eso no es
útil para el movimiento del Capital, y por tanto no es útil
para el Poder. Para el Poder por alguna razón, son útiles las
filas interminables y siniestras de camionazos nocturnos: eso es lo que le
viene bien. Luego podéis intentar destripar las razones por las que
esto es, por lo que le es útil al Capital, son bastantes visibles
por lo demás, pero en todo caso se contraponen claramente a la
utilidad patente de un tren de mercancías, y por tanto de la
vía férrea en general.
No me detengo más en los tipos de vehículos que van por
ello: aquí nos importaba, como centro para fijar la atención
sobre este engaño que padecemos, el contraponer los tipos de
vías, la vía arcaica, casi prehistórica de la calzada
o autopista y el invento, que era un verdadero progreso, de la vía
férrea.
Termino haciendoos costar esto: puede parecer muy aplastante, el
Régimen, el Poder, el Capital, cuando se os presenta desnudamente
como lo estoy haciendo; es muy aplastante, es intolerable, para cualquier
razón y corazón, para cualquier sensibilidad; pero por otra
parte (éste es nuestro aliento:, es por lo que os estoy hablando
aquí , no es perfecto, no es tan omnipotente como Él se cree.
Evidentemente, el Capital cuenta con que va a seguirse imponiendo siglos y
siglos, y os hablan, si os descuidáis, de cómo vais a vivir
en el año 2041, o cómo van a vivir vuestros nietos en el
año 3000, porque cuentan con la eternidad, con que este chollo, este
engaño, no se les va a acabar tan pronto. No tiene fundamento:
incluso el propio desarrollo, los casos de locura que os he presentado a
propósito del aumento, la necesidad del aumento desenfrenado, de la
venta de automóviles, o de la proliferación de los camiones y
demás, son como síntomas que demuestran que eso no hay manera
de que se sostenga; pero Ellos, por supuesto, se creen que sí, y
además os lo tienen que hacer creer. Os lo predican todos los
días, por televisión en primer lugar, o, si os
descuidáis, hasta en los Centros de Enseñanza que alguno de
vosotros podáis padecer. Que os lo prediquen todos los días
que esto tiene que ser así, al corazón de uno por lo bajo, le
dice que es una sugerencia de que es mentira, porque, si fuera verdad, no
tendrían que estarlo predicando todos los días y por todas
partes. El solo hecho de que el Régimen, aparte de la
imposición de los chismes inútiles, tenga que sostenerse por
la propaganda y sólo por la propaganda, es decir, haciendo creer, os
muestra en grande lo mismo que podíais en una de las antiguas
religiones pensar cuando oíais predicar desaforadamente en los
ejercicios espirituales a los curas o frailes, encargados del asunto:
cuando tanto hay que vocear, cuando tanto hay que predicar, es que la cosa
no se sostiene sola. es que es mentira. Así la propaganda es, si la
sentís bien, una especie de, no prueba, sino sugerencia indirecta de
la mentira de aquello que se os está predicando y vendiendo. Eso es
algo de sentido común que cualquiera de vosotros está
sintiendo conmigo.
Pues bien, el Poder, tan aplastante, no es perfecto no es cerrado; por
eso, de vez en cuando puede suceder que se inventen cosas como el
ferrocarril; sino no tendría ni sentido siquiera. Estamos por tanto
volviendo para terminar sobre esta noción de 'progreso' y su
enrevesamiento. Evidentemente, al Capital, en el estado en que se
desarrollaba a fines del siglo XVIII, le era conveniente el invento del
ferrocarril, sino no se habría inventado, ni Stephenson ni los
demás habrían conseguido suficiente apoyo, aunque no fuera
mucho en comparación con lo que ahora se usa en plan de
subvenciones, pero no habrían conseguido el suficiente apoyo para
los primeros ensayos para establecer la vía férrea; bueno,
pues ahí veis la imperfección del Poder: evidentemente, en
general, siempre desde el comienzo de la Historia, el Estado ha estado
masacrando gente, por el bien del Estado, no por el bien de la gente, y el
Capital se ha estado moviendo y asesinando de diferentes maneras por el
bien del Capital, no por el bien de la gente; pero no puede hacerlo de una
manera tan perfecta, tan omnipotente como Ellos se creen y predican, les
quedan resquicios: y a través de los resquicios es como se pueden
colar de vez en cuando los inventos útiles, por ejemplo, el del
ferrocarril.
Os estoy hablando ahora a favor de las máquinas.. La cosa es muy
sencilla: hay máquinas que, aunque a la empresa burguesa le vengan
bien, al mismo tiempo, por descuido, son buenas para la gente, hay
máquinas útiles; el ferrocarril es una de ellas, uno de los
ejemplos más palpables. Se podría imponer por conveniencia
del Capital burgués y del Estado que lo apoyaba, pero al mismo
tiempo resultaba todavía bueno para la gente. Una máquina
buena para la gente quiere decir una máquina que le ayuda, que le
alivia, con respeto a las grandes maldiciones de Jehová, en primer
lugar la del trabajo; una máquina buena para la gente es una
máquina que permite trabajar menos, que hace menos penoso el
trabajo, menos frecuente, menos agobiante, que ocupa menos la vida; eso es
una máquina buena para la gente, y evidentemente, lo mismo que se
puede decir de una máquina fregadora o lavadora de platos, que,
aunque a la empresa le sea muy conveniente venderlas, tambien quitan
trabajo, son buenas para la gente, así puede decirse del
ferrocarril: era un invento que se impuso y, al mismo tiempo que
servía a los intereses del Capital, era bueno para la gente, quitaba
algo del trabajo del viajar en diligencia, con carros y de todas las
maneras que se empleaban, arcaicas; de manera que en ese sentido era una
máquina buena, y al lado de las máquinas buenas,
útiles, hay máquinas que no sirven más que para hacer
la puñeta y para venderse; esta es la cuestión, y conviene
distinguirlas de las otras máquinas; y la mayor parte de las que os
venden cada día, si no os chupáis demasiado el dedo, si no os
dejáis engañar, reconoceréis que son de este orden, de
las que no sirven para nada, más que para hacer la puñeta, es
decir, no quitar trabajo, sino aumentarlo, y para venderse y comprarse,
teniendo en cuenta además que las dos falsas utilidades son del
mismo orden, porque también el comprar y vender, si bien lo
miráis, es una forma de trabajo, es una forma de la actividad
trabajosa. Ah, me diréis que lo mismo que los hay que dicen que
disfrutan de la velocidad del Automóvil, a lo mejor disfrutan
también discutiendo con el comprador de la fábrica de
automóviles cuál es el mejor modelo, a lo mejor me
decís que hay señoras que disfrutan yendo al Supermercado, la
mayoría es idiota, que se le va a hacer, y esos casos se dan. El
Régimen está fundado en que la Mayoría es idiota, y si
no, no habría Régimen; pero por lo bajo al mismo tiempo,
seguimos sintiendo y seguimos razonando. Hay máquinas que no quitan
trabajo, que no alivian las no demasiado grandes necesidades que nos vienen
de más atrás, y que nos impiden vivir, es decir, vamos, no
una cosa estraordinaria, sino ir viviendo y de paso pensando, porque
tambien el pensar forma parte del vivir, disfrutando y pensando, que no nos
hacen nada de eso, sino que lo aumentan .Considerad ahora cada uno,
especialmente de los que estáis en edad de trabajar o de estudiar,
(que da lo mismo porque estudiar es un trabajo también, qué
se le va hacer, ya se sabe: estudiar es un trabajo), considerad en que
están ocupadas vuestras jornadas, al 90 y más por ciento:
pues están ocupadas de formas más o menos disimuladas de
pena, de trabajo, de obligación, de cumplimiento de deberes, de
llenar planes para el Futuro, es decir, de no vivir; de formas de no vivir,
de no dejar vivir. Máquinas inútiles que no sirven más
que para no dejar vivir, que no quitan trabajo, sino que lo aumentan, son:
por ejemplo el Automóvil Personal y todos los medios de trasporte
inútiles que el Régimen impone. Tengo que recordar una vez
más que hablando de Trabajo ya recordáis todos que hubo una
lucha de los trabajadores, que Sacco y Vanzetti murieron en Norteamerica,
defendiendo la jornada de 5 días y 7 horas y hemos progresado: el
Régimen del Bienestar se ha impuesto y ahora ya sabéis
cuál es la jornada de un trabajador en cualquier conglomerado
urbano: tiene a lo mejor los 5 días y las 7 horas (no es tampoco lo
más corriente: hay que hacer horas estraordinarias, y por tanto
anular aquellas pretendidas conquistas de los obreros luchadores), pero
además tienen que trasladarse de la ciudad satélite al
conglomerado, por ejemplo, o incluso, en Zamora, los han echado de vivir en
un caserón del centro y tienen que vivir en un chalecito a 10 km;
pues ya está: tiene que venir todos los días, y eso es
trabajo, y eso son horas de trabajo, las del trasporte. Porque, en un tren,
te montas (esta es la utilidad del ferrocarril), en un tren te montas, y
tienes un trocito de vida, que a lo mejor no es de los menos interesantes,
en un tren vas haciendo de todo; pero en un Auto no, tampoco en un
autobús, pero menos todavía en un Auto Personal: ahí
no tienes más que ir y llegar; cada uno, está pa ir, pa
llegar; por eso ahí está el pregón que consiste en:
"¡llegar pronto!, ¡llegar más pronto!" y las
grandes ventajas de la velocidad; como si en una hora de trasportarse, sin
poder hacer más que trasportarse, no pudiera uno aburrirse y
pasárselo mal más que en 10 horas de ir en tren,
despreocupado de la llegada y haciendo todas las cosas que se pueden hacer
también pie a tierra.
No es la única máquina inútil y perjudicial la que os
estoy presentando, frente al ferrocarril: hay muchas, la mayor parte de las
que os venden; la Televisión, no la pidió nadie, ni a nadie
le hacía puñetera falta, pero al Poder sí, porque
tienen que educaros, y el órgano de Educación, el
órgano de hacer creer en la Realidad, es la Televisión,
incomparable con cualquier otra cosa; de forma que a vosotros no os sirve
más que para comprarla y venderla y para destrozaros la poca de vida
que pudiérais tener, quedando allí como tontos las horas que
os dejéis meter delante de la pequeña pantalla; pero al
Poder, al Capital le es muy importante; y notad que, además, la
Televisión sin el Automóvil tampoco podría subsistir
mucho, porque el pregón del Automóvil por Televisión
es una parte muy importante de su subsistencia; claro que tampoco
podría subsistir mucho si no hubiera terroristas, si no hubiera
Bandas Terroristas, porque la conesión es la misma: evidentemente, a
la gente no le hacen falta para nada, pero a la Televisión
sí, porque, si los medios de Formación de Masas no tuvieran o
Bandas Terroristas o un equivalente, no llenarían espacios; y por
tanto, los intereses de los unos son los mismos que los de los otros;
¡cómo os engañan cuando os contraponen cosas como
éstas, con el verdadero terrorismo que es éste que os estoy
contando!; la imposición de los medios de trasporte y de las
máquinas inútiles en general, el destrozo de la vida, la
anulación. de las posibilidades de vida. La Red Informática
Universal, los ordenadores desde el más pequeño, a nadie le
hacen falta para nada, no le prestan ningún servicio; si os dicen
que quitan trabajo los ordenadores, es mentira; ni siquiera en los Bancos,
y en las Empresas donde los han metido, ni ahí quitan trabajo, no
digamos ya al nivel de los simples particulares, que se creen que con el
ordenador trabajan menos o mejor que con una máquina de escribir o
escribiendo a mano; no hay el menor fundamento, y cualquiera que lo haya
sufrido, lo sabe igual que yo o mejor.
Todas las cosas que os vendan, en general, no sirven para nada; con eso
quiero terminar. La inmensa mayoría. Me diréis "Me
venden una cebolleta"; pues si, podéis comprar una cebolleta en
el mercado de abastos de vez en cuando, y a lo mejor te la comes, (no
seguro, porque el Futuro es el Futuro, y cuando uno hace compras previendo
el Futuro, para la semana o para el mes, se arriesga a lo que
sabéis, a que la mayor parte vaya a parar a la basura, que es lo que
el Régimen necesita), pero supongamos que de vez en cuando no
sólo te compras una cebolleta, sino que hasta te la comes, te la
llegas a comer. Bueno, esto son los casos escepcionales que sirven para el
mantenimiento de la mentira; por todo lo demás, os pasáis la
vida comprando, y ocasionalmente vendiendo, productos que no sirven para
nada. Ésta es la manera en que se contrapone la utilidad para
vosotros, como gente, con la utilidad para el Capital y el Poder a su
servicio; porque, en cambio esa venta de inutilidades, esa
imposición de las máquinas más inútiles, y
más torpes, ésa al Capital y al Poder a su servicio sí
que le es útil para sus manejos, sí que le es útil,
por que, si no, no habría movimiento de Capital, y si no hay
movimiento de Capital, el Estado del Bienestar, y los Estados en general,
tampoco podrían sostenerse.
Es lo que os tenía que decir; y ahora el rato que nos quede nos
dedicamos a que me soltéis lo que se os ocurra respecto a cualquiera
de las cuestiones que he tratado de sacaros, confío que con la
bastante claridad.
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| el_escritor_involucionado,09.02.2005 | LAS FALTAS DE ORTOGRAFÍA NO SE CORRIGEN POR EXPRESO DESEO DEL SR.
GARCÍA CALVO. | | |
| logaritmo55,07.08.2006 | ¿Qué me dice usted señor?
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| pedropensador,26.08.2006 | Muy inteligente lo que dice Calvo, esto es muy certero:
Todas las cosas que os vendan, en general, no sirven para nada; con eso
quiero terminar. La inmensa mayoría. Me diréis "Me
venden una cebolleta"; pues si, podéis comprar una cebolleta en
el mercado de abastos de vez en cuando, y a lo mejor te la comes, (no
seguro, porque el Futuro es el Futuro, y cuando uno hace compras previendo
el Futuro, para la semana o para el mes, se arriesga a lo que
sabéis, a que la mayor parte vaya a parar a la basura, que es lo que
el Régimen necesita) | | |
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