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| edhugg,01.09.2007 | no es que tenga material para abrir un foro con tal consigna. es que me
ocurre de pensar sobre esto algunas veces.
entiendo que a un poema -para el caso puede ser en prosa o no- lo oscuro
lo "perjudica" en tanto aparezca como forzado.
lo mismo vale para la transparencia del poema o su simplicidad.
aparecería aquí la necesidad entonces de la palabra propia
del poeta. de una voz propia... pero eso sería tema de otro foro...
lo que quiero compartir con aquellos que les interese es este texto que
-acaso- sirva de disparador o bien para pensar esta cuestión o bien
para subir otros textos con tales propósitos. gracias desde ya.
Lo sublime y lo bello - por Edmund Burke (1729-1797) - trad. de Susana
Cella
Una cosa es presentar una idea clara y otra hacer que afecte la
imaginación. Si hago un dibujo de un palacio, o un templo o un
paisaje, presento una idea muy clara de tales objetos, pero entonces
(concediendo importancia al efecto imitativo) mi dibujo puede a lo sumo
afectar sólo como el palacio, el templo o el paisaje podrían
haber afectado en la realidad. Por otro lado, la más vívida y
afinada descripción verbal que pueda dar, suscita una idea muy
oscura e imperfecta de tales objetos; y allí está en mi poder
suscitar una emoción más fuerte de la que podría
surgir a partir de la mejor pintura. Esta experiencia se revela
constantemente. La manera adecuada de comunicar las emociones de una mente
a otra, es por medio de las palabras, hay una gran insuficiencia en todos
los otros métodos de comunicación; y tan lejos está la
claridad de la imaginería de ser absolutamente necesaria para
influir las pasiones, que se puede incidir en ellas sin presentar imagen
alguna en absoluto, por medio de ciertos sonidos adecuados al
propósito; de los cuales tenemos suficiente prueba en los
reconocidos y poderosos efectos de la música instrumental. En
realidad una gran claridad ayuda muy poco a afectar las pasiones, tanto
como es, en cierto modo, enemiga de todos los entusiasmos, sean los que
fueren.
Así que la poesía, con toda su oscuridad tiene un dominio
sobre las pasiones más general y más poderoso que el otro
arte. Y pienso que hay razones en la naturaleza por las que la oscura idea,
cuando se comunica apropiadamente, sería más conmovedora que
la clara. Es nuestra ignorancia de las cosas la que provoca nuestra
completa admiración y la que principalmente excita nuestras
pasiones. El conocimiento y el acuerdo hacen que inclusive las causas de
más notoriedad afecten muy poco.
Así sucede con el común de la gente, y todos los hombres son
semejantes al vulgo en lo que no entienden. Las ideas de eternidad e
infinitud están entre las más conmocionantes que tenemos, y
tal vez no haya ninguna otra cosa de la cual entendamos tan poco como de la
infinitud y la eternidad.
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| revolverardiente,01.09.2007 | no sé si vaya por aquí lo planteado... esto es C. Lispector
Palabras muy puras, gotas de cristal. Siento la forma brillante y
húmeda debatiéndose dentro de mí. Pero
¿dónde está lo que quiero decir, dónde
está lo que debo decir?
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| Astolfo,01.09.2007 | Creo que uno tiene que dejar caer al yo para que la poesìa cobre
vida.
Un edificio de arquitectura perfecta, pero vacìo, sin alma, nos
comunica belleza, pero no toca las puertas de nuestro corazòn. NO
sirve para nada, no ayuda ni perjudica, sencillamente es una
construcciòn vanidosa y egoista, ocupando un lugar donde
podrìa haber un jardìn con variedad de aromas, un parque con
sonrisas de niños, algunas casitas habitaciòn, con familias e
historias diversas, o simplemente un hombre, con toda una vida que contar.
En fin... | | |
| amay,01.09.2007 | A ver, vamos a diversificar el concepto de oscuridad en el poema.
(¿puedo edhugg?)
Yo dejo este fragmento.
El texto y su negativo
de Andrés Sánchez Robayna, Las Palmas, España, 1952.
La escritura, cuando se realiza sobre el borde impreciso - quiero decir:
no claramente visible - de su propio fluir, de su propio subrayado
materialista, forja casi siempre una relación, asimismo imprecisa o
no siempre visible, con la no escritura o la ausencia de texto.
Escribir sería una proposición no siempre, entonces,
relacionada con una gestión activa, visible, gestual de signos en la
página, ya que la decisión de "no escribir" deja
lugar a una ausencia de texto que es la definición inversa del texto
mismo, de la presencia de texto. Si, en otro lugar, la reflexión
pudo hacernos pensar que "sólo la lectura existe", es
decir, la lectura como la operación esencial (o mejor, como la
operación "única" , escribir no tiene otro sentido
que como lectura del texto del mundo. En un lugar Maurice Blanchot ha
dejado escrito: "Hay dos escrituras, una blanca y otra negra, una que
vuelve invisible la invisibilidad de la llama sin color, otra a quien la
potencia del fuego negro vuelve accesible en forma de letras, caracteres y
articulaciones".
El texto forja una ecuación de palabra y silencio. El poema
intercambia niveles entre esos datos de la ecuación, es decir, como
tejido o como trasiego de palabra y silencio. Y el texto mismo, en su
conjunto, con la ausencia de texto.
El "texto blanco" a que Blanchot alude es, sin duda, ese texto
que parece promovido por el silencio, pero cuyo sentido último es
promover el silencio esencial, aludir a ese blanco, a esa ausencia de
texto.
Cuando escribir es "leer el texto del mundo" (cuando, en fin,
"escribir es vincularse con la imagen", como afirma Blanchot), la
escritura se postula como un "borrar" o "tachar" lo
leído, un ejercicio de deconstrucción del mundo.
Anverso y reverso, palabra y silencio, haz y envés de la hoja
verbal.
Escritura como negativo de la escritura. Texto y ausencia de texto forjan
la "escritura blanca", la que en su materialidad contiene la
ecuación palabra y silencio, de ausencia y de presencia. La
"escritura blanca" es fenomenológica,
metalingüística, aunque su objeto ("motivo de
florón o viñeta invisibles (sic), en la imagen mallarmeana)
dirija o reenvíe a otro lugar la expectativa, a tensión del
sentido.
Deconstrucción del mundo: el texto es negativo.
(En Andrés Sánchez Robayna, La luz negra, Ed. Júcar,
1985) | | |
| amay,01.09.2007 | Astolfo, dejar caer al yo ¿como un desprendimiento? Todo acto
creativo debe estar ligado al yo, a la conciencia del yo y su
relación inmediata y no inmediata con el mundo que le rodea.
Escribir es un acto enteramente egoísta (aludo al término,
rescatándolo del comentario que dejaste con anterioridad) Astolfo,
porque el que escribe debe asumir al lenguaje como una experiencia
personal, como catalizador de la realidad que se pretende enunciar. La
poesía en este sentido se aleja de lo propiamente visible, de lo
contrario no se hace poesía, se narra, se politiza, se crea un
discurso. El fin último de la poesía, no es comunicar. | | |
| Roberto_Cherinvarito,01.09.2007 | Vaya, si aquí veo que hay poesía para los negros.
¿A eso se refieren con lo oscuro del poema?
Pobres negros, ni de la poyesia se salvan. | | |
| amay,01.09.2007 | Roberto_Cherinvarito, se repite ud, temo decirlo; no ha mucho en
algún foro se escribió el mismo chiste... sólo que
aquí y con Ud. resulta aún más vulgar.
Sigo sin entender sus afanes, honestamente. | | |
| revolverardiente,01.09.2007 | me da felicidad encontrar a alguien que piense en torno al significado de
lo poético, del proceso creador y su punto de encuentro con la
palabra -la consumación de un texto, etc-. entiendo que pueda ser un
tema un poco árido este, pero creo indispensable para aquellos que
intentamos escribir poesía. el texto de Robayna me ayuda enormemente
a transitar estos caminos... | | |
| Stelazul,02.09.2007 | para mí lo oscuro como sombra y como misterio me parece muy
importante. Como atracción magnética que queremos llenar de
luz... No obstante no creo que sea el único efecto que la
poesía produce en el interior de quien la lee. También el de
revivir emociones, el de la identificación, evocación, el de
abrirnos a nuevos paisajes y sensaciones, etc, etc, lo que sí me
parece imprescindible es innovar de alguna manera. En el fondo, en la
forma, en la sugerencia, en todo un poco si es posible.
| | |
| edhugg,02.09.2007 | Tomado de un trabajo de Horacio F. Herrera, Variaciones Girri – Hablar de
poesía 12, diciembre 2004
Girri distingue el hermetismo, lo que no se abre fácilmente a
lector, lo que demanda esfuerzo, participación activa hasta
conectarse con la intuición original del poeta; de la oscuridad, lo
que está concebido sin claridad y es vago, inseguro. El hermetismo
como una correspondencia verbal con el estilo contemporáneo, que
implica indirectamente un testimonio y un juicio negativo sobre la vida
moderna y su infinitud de creencias morales, ideologías y mitos. La
poesía de nuestro tiempo –nos dice- ha puesto gran énfasis en
las connotaciones emocionales, psicológicas y culturales; ha tendido
a la desorganización interna y a lo informe, y ha colocado el acento
sobre lo inconsciente y la estructura de los sueños, factores que
han dejado atrás las exigencias de claridad racional, presentes,
sobre todo, en la poesía neoclásica.
La poesía –para Girri- es un receptor peculiarmente curioso y
afinado, registra la cada vez más aguda situación conflictiva
del hombre en nuestro siglo, y no sólo temáticamente, sino en
la estructura de sus textos. Es casi inevitable la impresión de caos
y confusión que produce la lectura ligera de poemas
contemporáneos. Pero en cuanto la lectura es asistida por un estado
de atención adecuado, se percibe que tal desorganización
refleja lo que pasa en el mundo. en síntesis, la
desorganización interna del poema como equivalente simbólico
del caos interno del hombre. De ahí el “énfasis que la
poesía contemporánea suele poner en las connotaciones de tipo
cultural, artístico, literario, menciones de artistas, escritores,
personajes del pasado. No obstante, esa característica no
tendría validez alguna si las connotaciones fueran meros desplantes
retóricos o eruditos, pero bastaría una ojeada a los poetas
que abundaron en ese recurso (Eliot, Pound), para comprender que no es
así. En mi opinión –dice Girri- lo que nos induce es una
voluntad inconsciente de aferrarnos y salvar algo de una situación
límite en que los valores tradicionales del espíritu han
entrado. Para decirlo en forma simplista, es como si asistiéramos a
los últimos destellos de la gran parábola abierta en el
Renacimiento, a partid de lo cual el signo de las creaciones
artísticas fuera la paulatina autodestrucción”. “El mundo de
los valores culturales y artísticos posee una realidad más
verdadera que la de al vida corriente que llevamos las personas corrientes…
que nuestros gestos diarios, que en cierto sentido son espectrales, pues
estamos presos del fantaseo de nuestra mente, condicionada por
hábitos de todo tipo”.
(…)
¿Cómo acordar el orden interno del poema, ese fascinante,
emocionante microcosmos, con el caos de lo real?
G. supo citar la observación de Auden de que el dato infalible del
talento de un poeta es su capacidad, por alto estado de atención, de
conciliar los elementos del caos y los del orden, el equilibrio entre lo
caprichoso y lo necesario, los materiales que componen los poemas y los
esquemas donde insertarlos. (…)
| | |
| revolverardiente,03.09.2007 | | bueno, parece que todo está muy claro | | |
| montevideana,04.09.2007 | ........dice Libertad a Mafalda:
"A mi me gusta la simplicidad de la gente simple. Yo soy simple pero
no es precisamente por eso que me gusta la gente simple, sino por razones
mas simples..."
saludos. | | |
| amay,04.09.2007 |
"(…) La palabra no es idéntica a la realidad que nombra porque
entre el hombre y las cosas - y, más hondamente, entre el hombre y
su ser - se interpone la conciencia de sí. La palabra es un puente
mediante el cual el hombre trata de salvar la distancia que lo separa de la
realidad exterior. Mas esa distancia forma parte de la naturaleza humana.
Para disolverla el hombre debe renunciar a su humanidad, ya sea regresando
al mundo natural, ya sea trascendiendo las limitaciones que su
condición le impone. (…) Mientras no se opere este cambio, el poema
seguirá siendo uno de los pocos recursos del hombre para ir,
más allá de sí mismo, al encuentro de lo que es
profunda y originalmente. Por lo tanto, no es posible confundir el
chisporroteo de lo poético con las empresas más temerarias y
decisivas de la poesía (…)"
"(…) El cansancio de una sociedad no implica necesariamente la
extinción de las artes ni provoca el silencio del poeta. Más
bien es posible que ocurra lo contrario: suscita la aparición de
poetas y obras solitarias. Cada vez que surge un gran poeta
hermético o movimientos de poesía en rebelión contra
los valores de una sociedad determinada, debe sospecharse que esa sociedad,
no la poesía, padece males incurables. Y esos males pueden medirse
atendiendo a dos circunstancias: la ausencia de un lenguaje común y
la sordera de la sociedad ante el canto solitario. La soledad del poeta
muestra el descenso social. La creación, siempre a la misma altura,
acusa la baja de nivel histórico. De ahí que a veces nos
parezcan más altos los poetas difíciles. Se trata de un error
de perspectiva. No son más altos; simplemente, el mundo que los
rodea es más bajo. (…)".
Octavio Paz - El arco y la lira. | | |
| amay,04.09.2007 | Si la lengua es bella es porque un maestro la lava
de David Bustos. Chile. 1972.
Entramos en puntas de pie a la humedad de la rosa.
Lo que desconocemos es que la rosa sea rosa.
La rosa que se dobla con cada lamido.
La rosa que se ensucia y enjuaga por dentro.
La conjugación de los jugos, el verbo amargo y desnudo
que cupula y unta.
Entramos en puntas de pie al poema, como pidiendo permiso
como si se tratara de un sitio sagrado, un monasterio,
un templo, qué sé yo.
Encendemos la mecha del cirio y hablamos
en voz más bien baja
para que nadie nos escuche
batiendo y clavando la lengua de ésa
o esta manera. | | |
| amay,04.09.2007 | Sé que este poema parte de algún otro que escribe Borges.
Buscaré (a propósito) algo de Borges, espero traerlo
pronto.
(Me alegra revolverardiente... también a mí me produce
felicidad) | | |
| Stelazul,04.09.2007 | Sí. Yo sí que le doy mucho valor a "lo oscuro",
tanto en poesía, en el arte en general, como en la vida del ser
humano. Y es cierto que no hay cuento, narrativa, película, etc.,
sin su núcleo de "oscuridad". Parece como si fuera un
movimiento desde la oscuridad hacia la luz. Del conflicto hacia su
resolución, aunque a veces sólo sea, que es mucho, por la
vía de la mera expresión. De la indagación en el mismo
y la sinceridad de su expresión o exposición. La
valentía de descender a la sombra para localizar todo ese mundo
oculto y desconocido, rescatarlo de la nada y traerlo a la luz. Mostrarlo.
Mostrárnoslo.
Así tamibén el movimiento en busca de lo que damos en llamar
-la felicidad- , o sea, el mejorar, lo bello, lo perfecto, lo agradable,
etc.
Y se da una ganancia adicional y de gran envergadura en esta
indagación, inmersión en lo oscuro, de la poesía y el
arte en general, y es el desmontar la superficialidad y mentira de la
apariencia social, de la imagen idealizada como impostura, la cual de uno u
otro modo, ya sea como actores o como espectadores, o más bien como
ambos, resulta, si hemos de ser sinceros, vomitiva.
| | |
| Stelazul,04.09.2007 | Por supuesto, se sobreentiende que el punto o localización
básico de oscuridad, de sombra, está dentro de nosotros. En
todo lo socialmente, familiart, costumbrista y religiosamente no
conventiente, y en todo lo negado, no asumido y proyectado en el otro en
forma de odio, crítica o reproche o de compulsión
obsesivo-narcisista por la autoimagen idealizada o su pretensión,
ambas facetas distorsionadoras del la realidad general y desde luego
personal. La desconexión de la misma se hace además de
individual, colectiva.
De ahí la importancia del reconocimiento de esa zona
"oscura" o en sombra dentro de nosotros y la bondad de
localizarla, tocarla, visitarla y traerla al exterior como sea, pero desde
luego, poéticamente hablando.
| | |
| kamel,04.09.2007 |
El poema que no es policromático es, por lo general, una buena
lata. Claro, dejando aparte excepciones (Pizarnik, et al). | | |
| edhugg,04.09.2007 | bueno bueno... de veras no imaginé que la consigna nos juntara en
este ámbito de reflexión, con aportes conmovedores y
lúcidos -digo paz, pero también quien nos lo sube y deja al
alcance (de mis limitaciones pero alcance al fin!!)... y si, al leer ese
texto de la rosa uno piensa inevitablemente en borges... veré
también que encuentro... y muuuuuuuuchaaaaass gracias | | |
| amayrany,06.09.2007 | edhugg... hay tanto aún por compartir... anda y sigamos buscando
más material. (Además también tendría yo que
agradecer el fragmento de Girri [y a revolverardiente lo de Lispector])
Hasta mañana.
(montevideana, stelazul, kamel... gracias por las aportaciones, siempre se
aprende algo, sin duda... agradecida por ello, ya habrá tiempo para
devolver los comentarios como corresponde y seguir compartiendo -que ahora
llego casi corriendo-
Excelente día-noche-madrugada, o loqueseaquesea)
amy
| | |
| Stelazul,06.09.2007 | Gracias amy.
... Si yo digo,
Arrancaré mis entrañas a fuego.
Las quemaré hasta su mínima partícula infinitesimal.
Las dispersaré por todo el Universo
y que mi enemigo las inhale
con el viento aveolar.
En él sembraré mi odio,
mi destrucción, mi caos.
Que inmundas garras lo confundan
y lo destruyan
como él me destrozó...
etc.
(se me acaba de ocurrir. gracias por haberme inspirado. nunca antes fui
capaz de sacar algo tan drástico)
... pues, es una expresión, sentimiento, vivencia, que natualmeetne
viene de mi interior, de ese misterio que ahí se oculta.... entre
sombras. Algo habrá pasado para que esté ahí.
por algo es que viene, que lo saco. desde luego es porque está.
sino, no podría. de donde no hay...
y al poder conjurarlo, extraerlo, mostrarlo de esta forma, sin ni siquiera
saber muy bien por qué ni para que, ni apenas nada. sólo
sé que ha salido y que está, así como que debe haber
mucho más y ahora pienso que incluso sería muy bueno
dedicarme a llenar hojas de esta guisa... a ver que pasa. sin duda que me
liberaría de algo, que vería algo más de mi, de mi
circustancia, vivencia, introyecto, emoción... etc.
No deja de ser algo de lo oscuro que se dirije a la luz. le doy voz, lo
expreso, lo puedo ver, e incluso me puedo distanciar de ello lo suficiente
como para exponerlo a la vista del otro... Para saber que eso no soy YO.
Que es sin duda una parte de mi, puesto que está en mi. una de
tantas. Ya que YO es la suma de todas mis formas de ser, sentir y pensar
presentes, pasadas futuras y de muchas vidas. Casi infinitos abanicos con
sus casi infinitos constrastes. La sombra, sin duda una parte muy
importante de ello. Si nos quitaran lo que está en sombra, lo que no
vemos fácilmente, creo que nos dejarían en menos de la
mitad.
y si encima lo puedo expresar literia, poéticamente, y no
destruyendo en cambio a otros seres humanos, objetos, etc... pues opino
que, miel sobre hojuelas. Así, de momento, me llega a mi esto de -lo
oscuro-. si seguimos 'pariendo' igual gano más perspectiva.
| | |
| edhugg,10.09.2007 | no encontré nada de lo que buscaba. igual me quedo pensando...
hay un aspecto de lo oscuro en el poema que en el que quisiera detenerme.
Es una mera especulación. Es decir, de ninguna manera intento con
esto justificar lo injustificable en el sentido de que un texto pueda
adolecer de “solvencia” o querer acallar las críticas tras un
reparador vidrio de niebla. Lo que me pregunto es cuanto corresponde a cada
uno: lector-escritor. En qué medida un poema es oscuro porque
alguien no puede leerlo. Pienso algunos textos de Artaud… hay poemas de
artaud –por caso, entonces- que a mi modesta lectura son indescifrables
–aquellos en los que mezcla sonidos fonemas lengua, etc… pero si me
detengo… si me quedo en la lectura de su poesía y me exijo, al menos
por un momento y en alguna línea, veo… puedo ver-entender-sentir
qué hizo… y en cierta manera que “quiso decir”…
Si en lugar de la lectura del poema esto fuera una puesta en escena
tendría que estar siendo Artaud al momento de leerlo, no como un
modo de dejar de ser, sino de traer al otro hasta mi o llegarme un momento
hasta el otro.
Hay –o puede haber- poemas y poetas que no son leídos en su momento
porque enuncian una verdad dolorosa de escuchar. Espejean una cultura que
no quiere verse.
Entrañan una dificultad.
............ | | |
| revolverardiente,10.09.2007 |
(...) la poesía está al alcance de todo el mundo. ¡Si
todo el mundo tuviera el coraje de sus gustos, de sus asociaciones de
ideas, si todo el mundo tuviera el coraje y expresara eso honestamente!
Hacen falta los medios de expresión, evidentemente. Les digo, basta
con esperar, hm, basta con esperar. Las palabras vienen incluso si no se
tiene el talento de escribirlas de entrada, de hallarlas de entrada. He
aquí la poesía hecha por todos, de la que hablaba
Lautréamont. Es la única manera, a mi modo de ver, de
entender esa palabra. si mi portera quisiera decirme qué
impresiones, qué sensiblidad tienen ella acerca del ajo, de las
ollas, o de las escobas, o acerca del cartero -ella tiene esa
sensibilidad-, si me lo quisiera decir, sacar de su cabeza lo que piensa de
eso, sería tan interesante. Sería un tesoro, un tesoro de
belleza. Sería bellísimo, ciertamente. Solamente la verdad es
bella, naturalmente. Y nadie lo ha dicho, nadie levanta la piel de las
cosas. Hay que hallar la cosa viva. La dificultad es que las palabras
están tan polvorientas (...)
y yo agrego, con todo respeto desde luego (que no se entere P.!!!) que la
verdad puede ser oscura
| | |
| revolverardiente,10.09.2007 | | perdón olvidé decir que el texto es F. Ponge | | |
| amayrany,17.09.2007 | Edgar Bayley
Acerca de Francis Ponge
Que el gusto por la palabra tenga la misma intensidad que el gusto por las
cosas.
Gloria de lo sustantivo, del sustantivo, gloria de las cosas, de los
seres, del ocurrir y del transcurrir y de todos los nombres; que cuando yo
diga mano, pan, clavel, piedra, cigarro, ventana, mujer, mediodía,
lluvia, flor, hijo mío, árbol, tormenta, tenedor, hermano,
sombra, todos estos pre-textos —y tantos, y tantos otros— se conviertan en
textos, en nombres, y no pierdan su realidad primera como objetos, su
presencia. Restablecer entre las cosas y el nombre los lazos de la vida.
Ante las cosas, el asombro, la mirada prodigiosa, la posibilidad de hacer
hablar al mundo silencioso. Y de ese modo llegar a decir con solvencia, ser
creíble para uno mismo y para los demás. No la pregunta por
el ser, sino la voluntad de ser, de compartir el ser de las cosas: dar
sentido poético no es tarea exclusiva del poeta; es tarea que ha de
compartir con los seres y las cosas.
¡Qué forma más sutil, entrañable y tierna de
amor es ese tomar partido por las cosas! Y no se trata de las cosas que
maneja o imagina «el hombre de cantidad», el cuantificador que
cree saberlo y poderlo todo con sus cómputos: aquí no se
trata de picardía o de cinismo trivial, aquí se trata de
plenitud del ser, aquí se trata de la raíz original del amor.
Si yo no estoy contento, si no tengo el contento de ser con las cosas, no
hallaré nunca el contento conmigo mismo. Nada sabré de
mí ni de cuanto me rodea. Ninguna puerta se abrirá para
mí, ningún conocimiento. A ninguna cosa ni ser habré
llegado.
La objetividad, aceptar que hay un objeto, aceptarlo, vivirlo, saber que
la palabra, para solventarse, debe coexistir con la cosa, que cosa y
palabra constituyen una unidad viviente y que el plano donde se reconoce al
objeto es el plano más alto de la subjetividad, «allí
donde las ideas y los sentimientos, al destruirse y confundirse»
(Ponge), dan paso al reconocimiento jubiloso de nuestro co-nacimiento y
nuestra co-existencia con el mundo. Es el asombro augural, el
descubrimiento, la justificación de la subjetividad.
De la cosa, del hecho en sí, del plano de la inmanencia, pasamos al
hecho, a la cosa para sí. De la inmanencia, del ser que permanece
dentro de sí mismo, de lo que es simplemente, del en sí, del
sí mismo, pasamos al para sí, que es el estado en que el ser,
la cosa, el hecho, tienden a manifestarse y, de ese modo, pueden volverse
palabra.
Ni realismo, ni naturalismo, ni descripción, ni concepto. Hacer
vivir los hechos, las cosas, en el reino de las palabras. «Me atraen
los objetos, los hechos, las personas del mundo exterior; me decepciona las
ideas. La variedad de las cosas me construye, me permite existir en su
propio silencio. Pero si la cosa que considero, que tengo en cuenta, es, en
definitiva, mi pretexto, mi razón de ser, será preciso que
yo, para ser genuino, para ser de ver dad quien soy, exista, viva, a partir
de esa cosa, y eso sólo será posible si yo puedo, por mi
parte, crear a la cosa. ¿Qué clase de creación? El
texto. Dar una réplica mediante el lenguaje a la variedad infinita
de las cosas» (Ponge).
- Sólo podré nombrar al objeto de mi deseo si está de
verdad presente en mí. Es la irrupción del deseo de la amada
lo que da sentido al deseo del amador.
Que las cosas, los hechos, las personas, se nos hagan presentes a
través de esa mirada de maravilla, de asombro, de solidaridad, de
participación, de integración. Y esa presencia no la
obtendremos nunca «a través de la mirada indiferente, sin
brillo, sin interés, neutra, ciega, de sonámbulos
distraídos por nuestros fantasmas interiores». El asombro
adánico, la alegría de vivir, sí, y más que eso
aún, la alegría de con-vivir, de co-existir.
Ganar para la poesía el espacio que se empeñan en ocupar
ciertas formas de discurso, vinculadas al concepto, la efusión y la
descripción y ocultas a menudo tras la pretensión de llegar a
lo poético.
Escribo ante una posibilidad real, casi -diría- el camino real del
quehacer poético. No lo diré, sin embargo. No está
toda la poesía posible en la poética de Ponge (ni en la de
Williams o Stevens). Tampoco en la fanopoeia (proyección de la
visualidad de los objetos), la logopoeia (poesía del pensamiento) y
la melopoeia (apoyatura fónica de Pound). Queda fuera el proceso de
gestación de la imagen poética (el ars combinatoria) y, entre
otras, la llamada poesía lírica. De cualquier modo, Ponge (y
Williams y Stevens, y cometo aquí la injusticia de no nombrar a
tantos otros poetas que, por cierto, lo merecerían) está
cerca de la inasible poesía, del logos poético. Y es que no
me olvido que Ponge está tratando, más allá de sus
arremetidas contra la subjetivización y el lirismo, de abrir camino
al contento de ser con las cosas, al contento de descubrir, de dar sentido
a partir de las cosas, de investir y de ser investido, de investir a las
cosas de sentido y de ser, a la vez, investido por las cosas de sentido.
¿Y en este investimiento recíproco no está el origen
de cualquier amor posible, de toda posible poesía?
Al amar yo «invento» al ser amado, a la «cosa» que
está frente a mí, pero al mismo tiempo lo descubro y lo
conozco. Co-existe. Es así como el objeto de mi deseo me da la
respuesta de su presencia a través de una revelación o una
irrupción, y surge el texto: hay un espacio y un tiempo en que el
amador y su amada se reconocen y se dan sentido el uno al otro.
Gloria de nombrar, sabiendo que toda la rosa está en su nombre y
que todo el nombre está en la rosa. Dice Ponge: «se
debería dar a todos los poemas este título: Razones para
vivir en, la dicha. Para mí, al menos, los poemas que escribo son,
cada uno de ellos, como la nota que trato de aprehender cuando de una
meditación o una contemplación salta en mi cuerpo el cohete
de algunas palabras que lo refrescan y lo deciden a vivir...».
Hasta mañana... bella noche. | | |
| gaviotapatagonica,17.09.2007 | He disfrutado mucho la lectura de este foro y amay, quisiera agregar una
modesta opinión al respecto del comentario de Astolfo sobre
aquello de " dejar caer el yo". Tengo la sensación
que no es una expresión que se refiera a "
desprenderse" literalmente del yo sino que es mas bien una
expresión metafórica que alude a algo así como
volcarlo en el papel y que fluya..
les dejo algo de Wallace Stevens(Estados Unidos 1879-1955) si me
permiten,
VIII
Siempre puede haber un tiempo de inocencia.
Nunca existe un lugar. O si no existe un tiempo,
Si no es cosa de tiempo, ni de espacio,
Existiendo, a solas, en su idea,
En el sentido contra la calamidad, no es por ello
Menos real. Para el filósofo más frío y más
anciano
Hay o debe de haber un tiempo de inocencia
Como puro principio. Su naturaleza es su fin,
Que debería ser y no ser a un tiempo, una cosa
Que estimula la piedad de un hombre piadoso,
Como un libro al atardecer, hermoso pero falso.
Como un libro al alba, hermoso y verdadero.
Es como una cosa de éter que existe
Casi como predicado. Pero existe,
Existe, y es visible, existe, es.
Así, entonces, estas luces, no son un hechizo de luz,
Un refrán caído de una nube, sino inocencia.
Inocencia de la tierra y no un signo falso
O un símbolo de malicia. Que participamos
De eso mismo, yacemos como niños en esta santidad,
Como si, despiertos, yaciésemos en la quietud del sueño,
Como si la madre inocente cantase en la oscuridad
De la habitación y en un acordeón ¡ apenas
oído,
Crease el tiempo y el espacio en el que respirábamos...
De "Las auroras de otoño" (1950):
piq piq | | |
| revolverardiente,18.09.2007 | hacìa años no veía esto de EB y que está en uno
de sus libros ensayísticos sobre el proceso creador (podrías
dejar su nombre, ah?)... es bien interesante esta necesidad de juntar la
cosa con el nombre en una suerte de "comunión" plena... se
me ocurre pensar que justamente allí queda un umbral para la
irrupción de lo oscuro; en tanto lo subjetivo "significa"
también en el nombre...
(gracias por el material subido, al menos a mi me resulta muy interesante,
si) | | |
| amayrany,19.09.2007 | Querido revolverardiente, debo decir que EB me era desconocido hasta hace
muy poco... este fragmento (maravilloso) llegó casi sin que yo le
buscara, pero igual llegó (a propósito de Ponge).
Desgraciadamente no se cita la fuente exacta, ¿quizá
podrías ayudarme? Te lo agradecería mucho.
Efectivamente, considero como bien decís, que entre objeto y
palabra se crea un lazo, una unión, que da también lugar a
la significación. E incluso me atrevo a decir, (puedo desde luego
estar equivocada) a todo lo que en contexto se carga a partir de ella, de
evocación, peso, sustancia y trascendencia, en tanto la memoria
opera de tal suerte que el objeto se "materializa" en el habla.
Ya Huidobro hablaba del poeta como un pequeño dios.
Ahora bien, no deja de resultarme interesante la anotación final
en tu comentario... porque parece, lo oscuro inicia o puede iniciar en la
palabra misma.
Hasta mañana y mis mejores deseos.
(Te invito a que compartas con nosotros material de EB. -Haré lo
propio también-)

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| amayrany,19.09.2007 | Querida gavi. ¿Cómo estás? Antes que nada un saludo y
mi expreso agrado por encontrarte en este foro.
Releyendo la participación de Astolfo, encuentro, sí, que
hay mucho para la interpretación... en este sentido agradezco tu
comentario, puesto que mi visión (a veces limitada) se alimenta y
extiende.
No obstante, y dejo esto sobre la mesa, me pregunto si verdaderamente un
poema oscuro por alejado de la comprensión deja de expresar belleza
y se vuelve egoísta. Insisto, el fin último de la
poesía no es comunicar.
El poema, maravilloso. Muchas gracias por la aportación.
Cariños y pics pics.
Yos.
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| gaviotapatagonica,19.09.2007 | Holis Amay, el placer es mío de compartir contigo en este foro pues
sé que eres una buceadora incansable en las profundidades de la
poesía. Soy yo la que aprende al leerte en realidad pues no es la
primera vez que te leo aportando datos e información que para
mí eran absolutamente nuevos. Este autor mismo, Edgar Bayley, a
pesar de ser argentino me era absolutamente desconocido y de la mano de
este foro me fui derechito a buscar cosillas por ahí - obviamente
leer su obra - y he tratado de encontrar la fuente de ese fragmento que
dices. No pude pero se me ocurre que tal vez esté incluido en alguno
de sus ensayos. Seguiré volando..
piq piq primaverales | | |
| amayrany,19.09.2007 | Gavi. estoy leyendo y aprendiendo también a Bayley. Realmente me
encuentro sorprendida. Su poética es profunda y hermosa...
Dame un tiempito y probablemente abramos un foro para analizar algunos de
sus poemas y ensayos (debo antes que nada comprar sus libros porque en la
red hay material, pero de pronto toda resulta insuficiente)
Allá será algo más sencillo hacerse de su obra
¿quién sabe? igual termina convirtiéndose en uno de
tus poetas entrañables (conmigo ya está sucediendo)
Mira, dejo el link aquí.
http://www.geocities.com/poetika_1/edgarbayley.htm
Probablemente nos sea más fácil encontrar la fuente ya que
se cita su obra completa. Hay como posibles alternativas dos libros que
contienen sus ensayos, éstos son: Realidad interna y función
de la poesía y Estado de alerta y estado de inocencia
* Por lo que a mí respecta, agradezco el comentario Gavi, lo
considero inmerecido (no niego que es sumamente halagador, eso sí
cariños y pic pics (aquí veraniegos y ya casi
otoñales).
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| revolverardiente,19.09.2007 | mi memoria no suele ser lo que quisiera pero creo recordar haber
leído eso de B en "Realidad Interna...". de todos modos
entiendo no es un libro que se pueda conseguir, al igual que mucho de la
obra poética de don Edgar... pero si, creo que sería bueno
hacer circular material de este poeta sustantivo...
en cuanto al tema de este foro... bien... uno se desasna leyendo
aquí... gracias
y buscaré algo para aportar un poquitín... saludos y saludos | | |
| amay,19.09.2007 | Ummm... me parece Vd. demasiado modesto, revolverardiente.
=)
Anda pues... será bonito leer algo de EB. (Un poco he leído
ya)
Hasta mañana. Bella tarde. (Aquí es de tarde; afable,
tranquila... e increíblemente brillante y cálida)
Amy | | |
| edhugg,26.09.2007 | quiero agradecer a este sitio es decir a su gente por lo que ofrece. he
aprendido mucho aquí. me retiro por razones que no cuentan y me
disculpo por dejar esta propuesta... esta consigna... seguro uds. la
continuarán. -no sé si sea la última vez, no ha sido
la primera-. gracias. | | |
| amayrany,26.09.2007 |
Gracias a ti querido edhugg, por los escritos, la compañía,
y ... en fin, se te extrañará mucho. Mis mejores deseos y
cariño para vos.
Veré continuar con el foro en cuanto encuentre algún
material.
| | |
| amayrany,29.09.2007 | Traigo este poema que había quedado pendiente...
La rosa,
la inmarcesible rosa que no canto,
la que es peso y fragancia,
la del negro jardín en la alta noche,
la de cualquier jardín y cualquier tarde,
la rosa que resurge de la tenue
ceniza por el arte de la alquimia,
la rosa de los persas y de Ariosto,
la que siempre está sola,
la que siempre es la rosa de las rosas,
la joven flor platónica,
la ardiente y ciega rosa que no canto,
la rosa inalcanzable.
Jorge L. Borges | | |
| Grale,22.01.2008 | | Quiero ésa rosa ahhh (suspiro). | | |
| edhugg,18.05.2008 | tal vez este texto -frag.- de un trabajo de D. Levertov no haga foco
presisamente en lo que plantea el foro, pero creo que viene muy bien...
(...)
Sí, yo sé lo que Picasso quiso decir con “Dibujar es cerrar
los ojos y cantar”. La búsqueda del matiz de color adecuado, del
acorde exacto, de la palabra justa, oh si, eso es una parte. Pero para
aquellos que tienen la suerte de estar tan comprometidos –por naturaleza,
por su naturaleza, por su destino- ¿existe algún placer
más profundo, más seductor que esa dolorosa búsqueda?
Y sólo algún crítico raro, que por casualidad sea a la
vez si no un artista, un buen soñador nocturno, llegará a
creerlo. El trabajo del arte es tan parecido al sueño que a veces no
sé quién es quién.
Tomemos esta historia que soñé: una dama japonesa, esposa de
un general inegrante de las fuerzas japonesas que ocupaban París
durante la guerra mundial, sale a caminar sola siguiendo un impulso
–atraviesa el portón del elegante hotel particulier del siglo
dieciocho en el que viven ella y su marido, el cual es a la vez el cuartel
de las fuerzas de ocupación-, para internarse en una suave y gris
mañana parisina. Las calles, por las cuales nunca antes había
caminado sola –en verdad casi no había por ellas caminado-
están casi desiertas. Su impulso de salir sola, sin anunciar su
intención a nadie, surge de la oscura conciencia de una crisis
inminente en su vida. Es paciente, es disciplinada, pero hay una
presión en su existencia que ha ido lentamente creciendo casi hasta
los límites de la tolerancia. Y hay ya una crisis alrededor de ella,
en el mundo en que ella, como esposa del general, es una parte pasiva: los
victoriosos militares japoneses que se jactaban de la toma permanente de la
ville lumière hace sólo unos meses, se ven ahora amenazados.
Los franceses libres y sus aliados italianos avanzaban rápidamente,
y mucha gente había ya abandonado la ciudad, temerosa de una batalla
en las calles. Los que habían quedado estaban ocupados en partir,
aquí y allá; mientras camina, la gente sale de los edificios
o aparece por los callejones cargada de valijas y bultos. Una anciana pasa
empujando un carrito con una pila alta de enseres caseros, un
pequeño, descalzo, corre pisándole los talones.
Nadie le dedicaba más que una mirada ausente a esa esbelta mujer de
pelo negro en su oscuro kimono. Y ella dobló la esquina y
apareció en otra calle absolutamente vacía de vida humana.
Pensaba en su marido, en lo vacía que se había vuelto su
vida, en la forma, luego de diez años de matrimonio sin hijos,
cómo había cambiado; de ser un hombre más bien alegre,
atrayente, todavía joven con quien la habían obligado a
casarse, se había convertido en un oficial resentidamente ambicioso,
de grueso cuello, que rara vez le dirigía la palabra. Debía
de un modo u otro comunicarse con él, tal vez la derrota que estaba
a punto de sufrir, aunque no había hablado de ella, ¿le
abriría un camino? En ese momento descubre unos objetos
caídos mitad en la acera y mitad en la calzada, aparentemente
abandonados por alguien que huía de la ciudad: un monedero negro y
una jaula con un pájaro dentro.
El pájaro estaba vivo y ella reconoció una gaviota joven.
Esta la miró con mudo terror y golpeó sus alas en las barras
de alambre. Miró a los costados para ver si aún había
alguien cerca que pudiese reclamarla. Pero en la suave, nacarada luz de la
media mañana no se veía a nadie y sólo se oía
un ruido de tráfico distante, a unas cuadras de distancia. Se
inclinó en su falda estrecha y examinó el monedero.
Había diez dólares en la sección de billetes y unas
pocas monedas en el compartimento de cambio. “Tranquila, tranquila, no
tengas miedo”, le murmuró al pájaro. Parecía
oírla, dejó de sacudirse dolorosamente en su jaula. Levanta
la jaula y con la fuerte sensación de que estas cosas, el monedero y
el pájaro enjaulado, no las había encontrado por accidente,
emprende lentamente el regreso por donde había venido, temerosa de
perderse si tomaba otras calles.
Era extraño para ella, cercada como había estado su vida por
las normas de la etiqueta, sin salir nunca sola, sin cargar nunca un bulto,
caminar penosamente las aceras de esta manera, con las manos llenas.
Durante estos meses –casi un año ya- de estancia en París,
había caminado algunas veces por las calles más elegantes o
por los jardines de Las Tullerías, pero siempre con automóvil
y el chofer esperándola cerca, y si iba d compras era de esperar que
llevara su sirvienta para que cargara con los paquetes. Este momento de
soledad era ahora muy precioso para ella. Tenía momentos de soledad
en su casa en abundancia (una soledad en las grandes habitaciones formales,
oscuras, de su pequeño palacio), amargada por la sensación de
su inutilidad, del desperdicio de su inteligencia y su sensibilidad, que
ella sabía eran finos instrumentos. Soy un laúd desafinado
por la falta de uso, pensaba para sí a veces. Ahora encontraba en el
contacto con el monedero, abultado y difícil de ser asido por su
pequeña y delicada mano, un placer no acostumbrado, y sentía
dolor en el otro brazo porque llevaba la jaula rígidamente para
impedir que el pobre pájaro se balanceara. Era como si este
pequeño uso físico de su persona fuera un emblema de
algún uso al que todavía su naturaleza podría ser
sometida.
Al llegar al portón del hotel estaba resuelta a hablar con su
marido, abiertamente, con calma. Tenía treinta y un años,
él cuarenta. ¿Es que no había tiempo para vivir
humanamente? Pero al entrar al patio se siente amargamente decepcionada al
encontrar que su marido no se hallaba solo, como lo había imaginado,
sino sentado, bebiendo con los oficiales de su equipo en una gran mesa de
caballetes que había sido colocada allí expresamente. Los
sirvientes corren de un lugar a otro con botellas de licor. Hay una
atmósfera de abandono y desorden en el patio. Su marido la vio dudar
bajo la arcada y la llamó autoritariamente. Tomó aliento y
caminó rápidamente hasta donde él estaba sentado, en
la cabecera de la mesa. “¿Dónde has estado?”, dijo en alta
voz, colérico; y sin esperar respuesta mira desdeñosamente al
pájaro en su jaula, le arrebata el monedero, observa lo que hay
dentro, sólo encuentra algunas monedas y se lo devuelve con
brusquedad. Ella veía los anillos de agua de los vasos sobre la mesa
desnuda; los mapas, extendidos para ser estudiados, estaban manchados con
el licor que se había derramado. Sin decir palabra, hace una
reverencia con la habitual cortesía, se aleja hacia la entrada
principal de la casa y sube las grandes escaleras.
En la enorme sala de recepción, y al final de la escalera, estaban
reunidas las esposas de otros oficiales, asustadas, murmurando. Al verla
algunas se adelantan presurosas a saludarla obsequiosamente, profieren
exclamaciones sobre el pájaro y su jaula, arrinconado ahora en un
rincón de la sala, un lastimero montón de plumas grises,
deslucidas, sucias, el pico filoso y de aspecto cruel, los ojos mirando
ciegamente. Se despide de las mujeres con una mirada de reserva, aquellas
malentienden su profunda necesidad de dejarlas y estar sola como una
arrogancia. Se retiraron, gorjeando y ella continuó subiendo otro
tramo de la escalera hacia su propia suite. Los sirvientes de la casa –por
fortuna- no se veían por ninguna parte, excepto los que
atendían a los bebedores del patio.
Deja la jaula en el dormitorio, busca un poco de agua y llena el
pequeño bebedero fijado a la jaula. Luego se sienta, cruza las manos
y espera a que el pájaro beba. La habitación, oscurecida a
medias, está atravesada por la luz que se escapa de las hojas de la
celosía.
Más pronto de lo que se había imaginado, el pájaro
inclinó la cabeza, sacudió las alas y bebió. Estaba
débil, tal vez herido; pero no se había decidido a morir.
Abrió la puerta de la jaula, introdujo su mano –la gaviota la
picoteó salvajemente pero se las arregló para sentir las
plumas y el calor debajo de ellas-. En ese momento oye que alguien la
llama. La esposa de un oficial joven asoma su cara asustada en la puerta:
“tenemos que bajar todas.”
La esposa del general retiró la mano de la jaula, cerró la
puertecilla firmemente, miró el negro monedero colocado sobre su
tocador y abandonó la habitación, cerrando también esa
puerta con precisión.
Sigue a la joven mujer escaleras abajo y se une al pequeño grupo de
las demás mujeres que descendían ya el último tramo
para dirigirse al patio. Ninguna vestía a la manera occidental,
estaba prohibido a las esposas de los oficiales. Charlaban en un tono
apagado mientras bajaban la amplia escalera baja con pasos cortos, ondeando
sus lindos kimonos. Al llegar al patio guardaron silencio. Resultaba
evidente que los hombres en poco tiempo se habían emborrachado. El
general da una orden a uno de los de su equipo y éste por toda
respuesta vocifera, a su vez, como un sargento instructor, una orden a las
mujeres. Tuvieron al principio –todas, excepto la esposa del general, quien
supo de inmediato, sobriamente, lo que debían hacer- alguna
dificultad en entender lo que se les decía. Incrédulas, pero
sin protestar, se dejaron ubicar en línea recta. Entonces tuvieron
que marchar –izquierda, derecha, izquierda, derecha- hacia un lado y otro
del patio, en desfile. El sargento de instrucción vociferaba
reprimendas en lo concerniente al estilo, a la dificultad de ejecutar
limpiamente el paso de ganso, de mantenerse en fila. Los hombres rugen. La
esposa ve que corren lágrimas por el rostro del general, y él
ríe y vocifera. Ella marchaba con las demás, la hija del
samurai. Algunas se sonrojaban, otras reían nerviosamente, algunas
vertían lágrimas de temor y humillación. Todas
obedecían; y ella también, con todo su orgullo,
obedecía, pero se veía pálida y profundamente
preocupada mientras marchaba, porque sabía que esta era la cresta de
una ola que estaba a punto de arrollarse y romper.
Quizá en el octavo movimiento hacia la izquierda de la fila de
mujeres, justo cuando giraban para encaminarse hacia la derecha otra vez,
un courier llega sin aliento a la puerta de la calle, mira en torno al
patio sin comprender, ve al general y corre directamente hacia él.
El general, interrumpido en medio de una carcajada, se pone tieso, sobrio
de pronto. Son las noticias de la derrota. Las risas, los gritos
estridentes, desaparecen. Las mujeres paradas, quietas, de manera insegura,
empezaron entonces a agruparse, a amontonarse. El mensaje susurrado viajaba
de boca en boca. Motociclistas enemigos estaban ya en los suburbios. El
gran ejército los seguía de muy cerca.
Y otro tipo de gritos comienza. Soldados rasos aparecen desde alguna
parte, los oficiales gritan órdenes contradictorias, las mujeres
entran y salen corriendo, los sirvientes se apuran hacia el portón
con grandes bultos, sin detenerse a recoger lo que se les cae. El general
ha desaparecido.
La esposa del general subió rápidamente a su
habitación y se sentó allí completamente quieta; los
ruidos de retirada se apagaron, después de un momento hubo silencio.
El pájaro en su jaula estaba completamente quieto, pero la miraba
con ojos feroces. Ella veía que estaba débil, que
todavía no estaba listo para ser liberado. Necesitaba un gran
espacio de agua, un río, el mar.
Tomó el monedero negro y la jaula, bajó las escaleras,
atravesó la gran sala de recepción vacía y en completo
desorden, bajó las otras escaleras cruzando el patio donde botellas
rotas y vidrios destellaban en la luz de la tarde, cruzó el
portón y salió a la silenciosa calle gris. Caminando de
prisa, los indicios de una vida nueva en cada mano, llegó más
pronto de lo que pensaba al lugar donde los había encontrado en la
mañana, y pasó sin detenerse. Sabía que toda la gente
que conocía había tomado la dirección opuesta. Cada
paso la alejaba más de ella. Sólo se detuvo para apoyar el
monedero y la jaula por un momento y agrandar la costura lateral de su
falda y así poder alargar sus pasos. El pájaro, aunque
sediento y hambriento, empezaba a revolotear sin descanso ahora,
fortaleciéndose con el aire, a medida que ella avanzaba
balanceándose.
Aquí termina la historia, quiero decir el sueño. No
convocado por preocupaciones conscientes definidas, se deslizó por
mi mente. Lo escribí de manera muy breve, una nota de dos
páginas. Años más tarde volvía a esas notas,
recordé el sueño vívidamente (con lo que quiero decir
que no tenía dudas, por ejemplo, de si la dama japonesa al salir
había doblado hacia la derecha o hacia la izquierda) y
comencé a escribirlo ahora todo paso a paso. Las palabras se
deslizaban como el sueño, de manera que al escribirlo sentí
como si estuviera soñándolo de nuevo; “sólo
tenía que mirar, observar y decir lo que sabía. Sé muy
bien que en conjunto soy mejor escribiendo poemas que prosa. Pero en este
caso no fui movida a escribir un poema sino hacia la prosa narrativa
directa. Tal vez su suave deslizarse, roto sólo por los cambios de
tiempo que uno experimenta al soñar, sea una debilidad; sólo
puedo decir que es afín al sueño cuyo drama no era violento
en sí, aunque la situación lo era. La soledad de la
protagonista permanecía intacta a lo largo de las escenas por las
que ella atravesaba, y fue esta soledad ininterrumpida la que dio al flujo
de las palabras el grado de suavidad, o quietud, que tiene.
¿Cuál es la importancia de esta historia-sueño en
relación a mi tesis de que los sufrimientos del artista creador
constituyen un concepto falso debido a una comprensión equivocada
que del proceso tienen los críticos y algunos artistas? No estoy
diciendo que los sueños son la única fuente válida del
arte, obviamente. Estoy sugiriendo que los sueños, una experiencia
común al artista y a quienes no lo son, proporcionan al no artista
una clave para la comprensión del proceso artístico
más precisa que la asunción general por parte de los
críticos de que tal proceso –digamos la escritura de un poema- es
paralelo al trabajo de análisis, a la ardua paciencia del
académico.
Si el arista en cuanto ser humano es torpe, alternativamente
enérgico e indiferente, si es esposa, padre, asalariado, ciudadano,
entonces, como el estudioso, sabe lo que es el trabajo y con más
razón se ríe hacia adentro ante la idea de que su arte sea
una lucha dolorosa. Ríe, se sonroja y quizá también
maldice y llora. Ya que es esta ficción, piadosamente defendida, la
que justifica su propia hipocresía y su vergüenza cuando se da
cuenta de que es incapaz y está poco dispuesto a admitir la brutal
facilidad y la desvergonzada alegría de sus mejores momentos. En una
sociedad autoritaria y competitiva, un trabajo tal, el esfuerzo que
conforta, es sobrevalorado, y el hecho de que el trabajo, cuando le resulta
natural al trabajador, se convierta en placer y no en una severa penuria es
(¿deliberadamente?) pasado por alto.
El tema de un poema o de una historia puede surgir de un pensamiento
preliminar consciente o del inconsciente como un sueño, pero una vez
que empieza a emerger se desliza o salta burlando el vigilante ojo de la
mente e imponiendo su propio ritmo incontrolable. La claridad que tenga y
aquella que adquiera al ser analizado depende de la atención del
escritor y del grado en el que sea capaz de traducir en palabras lo que
experimenta; o más bien, depende de lo bien que pueda escuchar las
palabras que son su encarnación, su hacerse carne. Mientras
más cercana sea su atención inicial, más
fácilmente podrá evocar su visión y repetir e
intensificar su análisis. El sueño o la inspiración
inicial crece, se desarrolla, da más de su propia sustancia con cada
invocación, si tiene suerte.
Sí, hay algo fatigoso en el proceso creativo: pero consiste en
enfocar la atención en lo que es dado, y no en la “lucha por la
expresión”. Allí reside el malentendido básico. (…)
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| Aristidemo,18.05.2008 | | zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz | | |
| edhugg,18.05.2008 | los con sueño pueden dormir. los que lean favor disculpen si hay
errores de tipiado | | |
| Jhermz,18.05.2008 | Creo que hasta conceptuando la oscuridad (“ausencia total de luz”), no se
puede, absoluta. Sin un complemento de luz, que proyecte sombra.
Pero?.. ¿Será la luz quién proyecta sombra?.. O, como
la piedra en el agua, la desplaza y ocupa el espacio donde antes hubo,
aún sin poder deshacerse de ella, que le persiste y existe rodeando
todo hasta donde alcanza su influencia?... Inmediatamente que se saca la
piedra del agua, ocupa ella su espacio que había desde antes…
¿ocurrirá lo mismo con la oscuridad, que con el agua?...
El Universo es oscuro, incluso si más de uno.
El hombre percibe más la luz, que estudia y de ella sabe mucho,
hasta como materia sutil o naturaleza… ¿Pero, de la oscuridad,
qué?.. Quien la estudia?, será materia sutil o naturaleza?..
Éste foro, cuyo creador se firma en letras negritas, oscuras tal
vez, cual vuelta a su lugar la sombra, tal salida luz de ella, como la
piedra que desplaza al agua, y ya sin estar allí agua regresa.
La poesía es estatura universal cual dimensión.
¿Será su fondo oscuro, o, luminoso?..
Éste foro, parece afirmar criterio de su creador, más que
indagar otros. Si embargo su concepto limitado de la poesía, se
acerca a la puerta de la idea, que como la luz, o la oscuridad, son
entidades vivas, que hay que estudiar igual, para alcanzar más que
expresar la Poesía.
Éste foro puede lograr más de lo que propone, si se toma en
serio.
Saludos.
Julio Hermaz.
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| mandrugo,18.05.2008 | No basta pensar que, producto de breves momentos de excesiva
exaltación del propio ego literario, poseemos ideas claras y grandes
si no estamos en grado de expresarlas en forma despejada y enérgica,
en fuga continua de los adjetivos poco felices y en cercanía de los
adverbios largos y pastosos para hacer, finalmente, de nuestro estilo un
magma que retarde el fluir natural y fresco de su corriente.
Lo demuestran la mayoría de estos foros, cada vez más lejos
de una estructura lingüística comprensible y más
cercanas al gruñido gutural de la onomatopeya primordial. Frases
breves y desabridas como carne famélica.
Las palabras son imágenes de nuestros conceptos, de los ojos con
que miramos el mundo, si estos zozobran en las penumbras, aquellas carecen
de significados que hagan centro en el objeto, siendo éste
más escurridizo que sanguijuelas y más amorfo que planarias.
Del mal uso, por incapacidad o voluntad de comunicación con el otro
y su otredad, nace el vicio del sentido ambiguo de la guturalidad
expresiva, lo equívoco de los términos, banalizados hasta su
evaporación en el lugar común que todo lo oscurece y
desfigura.
Es decir, en muchos foros se está practicando la no escritura,
despedazando el idioma en frases sin textura, vínculos ni lucidez.
Los foros pueden, en eso concuerdo con hermaz, lograr más de los
que se proponen si se toman en serio, que no significa pesantez sino
levedad sin la tontera infinita que se muerde la cola permanentemente. | | |
| ergozsoft,18.05.2008 | Tà bien!
Cuando se tiene razòn... se tiene.
Lo que sapa, gomìa inteletual, es que no todo tenemo esa curtura.
Semo del montòn y hacemo lo que podemo.
ergo, què tanta milonga | | |
| mandrugo,18.05.2008 | Para ergo, que no sólo de milongas entiende, lo anterior no se
aplica ni lejanamente, como a tantos otros, por lo demás.
El sayo es para esa cáfila de clones fugaces que se autoalimentan
de su propia carencia de ocio construtivo. | | |
| ergozsoft,18.05.2008 | Càfila: muchedumbre, multitud, banda, bandada, grupo, tropel,
cuadrilla, pandilla,
amontonamiento, conjunto, montón.
Usen el mataburros chè, que lo que bate este punto merece
tambièn que le demo pelota, le demo.
ergo, cachen lo libro que no morderum
| | |
| edhugg,18.05.2008 | modestamente creo que estos textos pueden ayudar a pensar el tema planteado
en el inicio... lo que sigue es de H. Matisse
Crear es propio del artista, allí donde no haya creación, el
arte no existe. Pero uno se equivocaría si se le atribuyera este
poder creador a un don innato. En materia de arte, el creador
auténtico no es solamente un ser dotado sino también un
hombre que supo ordenar un haz de varias actividades con miras a una
finalidad, cuyo resultado es la obra de arte. Por eso, para el artista, la
creación comienza en la visión. Ver es ya en sí una
operación creadora que exige un esfuerzo. Todo lo que vemos en la
vida cotidiana sufre en mayor o menor grado la deformación que
engendran nuestros hábitos adquiridos y el hecho es tal vez
más perceptible en una época como la nuestra, en que el
cinematógrafo, la publicidad y las revistas nos imponen a diario una
ola de imágenes hechas, que son, en la escala de la visión,
lo que el prejuicio es en la escala de la inteligencia. El esfuerzo
necesario para poder desprenderse o liberarse exige un cierto tipo de
coraje; y ese coraje le es indispensable al artista que debe ver todas las
cosas como si las viera por vez primera. Hay que saber ver la vida como
cuando se era niño. y la pérdida de esta posibilidad impide
la expresión de manera original, es decir personal.
Para dar un ejemplo, pienso que nada le es más difícil a un
verdadero pintor que pintar una rosa, porque para pintarla hay que olvidar
primero todas las rosas pintadas. A los visitantes que venían a
verme a Vence les planteé a menudo esta pregunta: ¿Vio usted
los acantos, esos que están sobre el terraplén que bordea la
ruta? Nadie los había visto. Todos habrían reconocido a la
hoja de acanto en el capitel corintio, pero en la realidad el recuerdo del
capitel impedía ver el acanto. Ese ya es un primer paso hacia la
creación; ver cada cosa en su verdad supone un esfuerzo constante.
Crear es expresar lo que uno tiene en uno mismo. (…)
| | |
| mandrugo,18.05.2008 | Seguramente el ojo de un pintor nos ayuda a mirar el mundo con mayor
emoción. | | |
| Vogelfrei,19.05.2008 | DEPENDE de la vida de autor. Una persona con una vida feliz, es poco
probable que escriba cosas tristes; su tànatos està poco
desarrollado. En cambio los que tienen vidas desdichadas describen mejor
los aspectos tristes. | | |
| edhugg,19.05.2008 | Filisberto Hernández
En un momento dado pienso que en un rincón de mí
nacerá una planta. La empiezo a acechar creyendo que en ese
rincón se ha producido algo raro, pero que podría tener
porvenir artístico. Sería feliz si esta idea no fracasara del
todo. Sin embargo, debo esperar un tiempo ignorado: no sé
cómo hacer germinar la planta ni cómo favorecer, ni cuidar su
crecimiento; sólo presiento o deseo que tenga hojas de
poesías; o algo que se transforme en poesía si la miran
ciertos ojos. Debo cuidar que no ocupe mucho espacio, que no pretenda ser
bella o intensa, sino que sea la planta que ella misma esté
destinada a ser, y ayudarla a que lo sea. Al mismo tiempo ella
crecerá de acuerdo a un contemplador al que no hará mucho
caso si él quiere sugerirle demasiadas intenciones o grandezas. Si
es una planta dueña de sí misma tendrá una
poesía natural, desconocida por ella misma. Ella debe ser como una
persona que vivirá no sabe cuánto, con necesidades propias,
con un orgullo discreto, un poco torpe y que parezca improvisado. Ella
misma no conocerá sus leyes, aunque profundamente las tenga y la
conciencia no las alcance. No sabrá el grado y la manera en que la
conciencia intervendrá, pero en última instancia
impondrá su voluntad. Y enseñará a la conciencia a ser
desinteresada.
Lo más seguro de todo es que yo no sé cómo hago mis
cuentos, porque cada uno de ellos tiene su vida extraña y propia.
Pero también sé que viven peleando con la conciencia para
evitar los extranjeros que ella les recomienda.
| | |
| amayrany,20.05.2008 | ummmm... bueno, probablemente este no tenga mucho que ver con el tema en
cuestión, pero igual lo dejo. Qué lindo lo que has subido
Edhugg.
cuando nadaba en dulce oscuridad, nada sabía del pacto de nacer,
la vida es ciertamente, una de sus cláusulas. también la
muerte y el dolor,
el amor, la alegría, el mero padecer. y el daño que hacemos,
el daño que nos hacen
el espejo celeste donde miramos nuestro estar en la tierra. a ella nos ata
la cadena
que se balancea sobre todos los abismos del abismo: ser.
¿cuándo es delicia este yugo? ¿o deleite, dejamiento
de sí, profunda sangre?
¿cuándo es cosmos mi pedacito de papel, tan escrito y
tachado por todos y por mí?
¿qué dice el libro humano? ¿en qué balanza
pesan esas tintas? ¿las palabras del puro comenzar?
la vida es acto que conoce y cada acto, introducción al otro no
saber, la inteligencia y el instinto encienden fuegos en la noche, pero es
del infinito que estamos exiliados.
así, en secreto, crece el árbol que sueña el
sueño donde un gallo, una piedra y la tristeza miran el mundo entero
y lo ponen en boca de un niño para que el sol beba.
Juan Gelman
De palabra, Colección Visor de Poesía. P.535 | | |
| Stelazul,20.05.2008 | El textito de Filisberto me encanta. Gracias edhugg. Supongo que a todos
nos hubiera gustado escribirlo. | | |
| edhugg,20.05.2008 | Probablemente uno no quiera ser claro, ni oscuro. Incluso es probable no se
quiera ser previsible. Nadie querría que su escritura estuviera
dotada de la estatura de aquellas cosas o seres vivos dotados de una
estatura pequeña. Digo, es probable que no se pueda parar el
aluvión que supone un poema. Luego vendrá el tiempo de
corrección, de reposo, de maceración de ese decir. Este foro
surgió como inquietud de indagar, de buscar dentro de nosotros
mismos –claro está “ayudados”, “acompañados” por experiencias
de otros escritores, artistas, que han buceado sobre esta cuestión.
Pienso que de algún modo estos textos como los que has subido vos
Amy colaboran en esa búsqueda. Gracias y gracias a aquellos que
aportan con sus opiniones sobre lo que la consigna inicial sugiere.
Si, Stella es maravilloso y me alegra mucho que hayas disfrutado de
él… quien pudiera, no? Saludos…
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| Stelazul,21.05.2008 | Esperando que coincida con el tema del foro, añado unos poemas de
Rumí, que me encantan, un místico oriental del siglo XIII. A
ver si os gustan:
POEMAS DE PASION:
Sufismo - 16/11/2007 0:41 - Autor: Rumi
../..
EL BARCO NAUFRAGADO EN EL AMOR
¿Debería el corazón del Amor alegrarse a menos que me
queme?
Ya que mi corazón es la morada del Amor
¡Si has de quemar tu casa, hazlo Amor!
¡Quién dirá que está prohibido?
¡Quema esta casa por completo!
La casa del Amante mejora con el fuego
De ahora en adelante mi objetivo será quemarme
De ahora en adelante mi objetivo será quemarme
Ya que soy como la vela. El fuego aumenta mi brillo.
No duermas esta noche: por una vez, atraviesa la tierra de los desvelados
Mira a estos amantes ahora afligidos
Y que, como polillas, han muerto en unión con el Amado
Observa a este barco de las criaturas de Dios
Y cómo naufraga en el Amor.
Mathnawi VI, 617-623
The Rumi Collection, Editado por Kabir Helminski
SUSURROS DE AMOR
El Amor susurra a mi oído:
"Es mejor ser presa que cazador.
Sé el Tonto mío.
¡Deja de ser el sol y se un grano de arena!
Reside junto a mi puerta como indigente.
no quieras ser vela, sé pollilla,
para que pruebes el sabor de la Vida
y conozcas el poder secreto del servicio."
Mathnawi V.
411-414 (Traducido al Inglés por Kabir Helminski)
The Rumi
Collection, Editado por Kabir Helminski
BUSCANDO TU ROSTRO
Desde el inicio de mi vida
he buscado tu rostro,
pero hoy lo he visto.
Hoy he visto
el encanto, la belleza,
la gracia inconmensurable
del rostro que buscaba.
Hoy te he encontrado.
y aquellos que ayer rieron
y se burlaron,
hoy se arrepienten
de no haber buscado como yo.
Estoy deslumbrado
por la magnificencia de tu belleza
y deseo verte con cien ojos.
Mi corazón se ha consumido en la llama de la pasión
y ha buscado por siempre
esta belleza asombrosa que ahora contemplo.
Me avergüenza
llamar a este amor humano
y temo a Dios si lo llamo divino.
Tu aliento fragante
Como la brisa matinal
ha llegado a la quietud del jardín.
Has soplado nueva vida en mi.
Me he vuelto tu sol
y tu sombra.
Mi alma clama en éxtasis.
Cada fibra de mi ser
está enamorada de ti.
Tu resplandor
ha encendido una llama en mi corazón.
La tierra y el cielo,
mi flecha del amor
ha llegado al blanco.
Estoy bajo el techo de la clemencia
y mi corazón es recinto de oración
Poemas de Amor de RUMI
Editado por Deepak Chopra
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| homenaje_a_malomo,21.05.2008 | cuando la hacha entro al bosque ,los árboles se dijieron el mango
es uno de nosotros | | |
| edhugg,21.05.2008 | He aquí otro pensamiento, otro concepto que me hace pensar en que
privilegiamos al escribir…(digo al escribir porque es lo que aquí
nos compete, pero lo que dice aquí M es para pensarlo en tantas
aristas de la vida) y cuanto importa entonces la luz y/o la sombra en el
poema…
Dice Diego Maquieira:
Yo me imagino en una situación de holocausto. La única
respuesta sería caminar con la mujer más bella frente a todos
los cadáveres. La belleza me importa mucho más que la
inteligencia, la tecnología, la construcción de cualquier
utopía suprema.
La única inmortalidad que puede existir es la de la belleza. Es un
reconstituyente superior. Tengo un amigo que era estudiante de medicina,
tenían que ir a la morgue de vez en cuando. Les tocó un
día una mujer de diecinueve años que se había
suicidado. Era de una belleza deslumbrante. Ninguno de ellos la quiso
abrir, y estaban obligados a ello. Se negaron. Eso me interesa, ahí
hay una esperanza. Algo los detuvo.
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| edhugg,24.05.2008 | aquí algunas consideraciones que pueden aplicarse a la consigna y
que le robo a paul valery trad. por h. gola:
La verdad en literatura, tal como yo lo entiendo, no es para nada la
descripción, más o menos precisa, de lo que existe, sino su
construcción. Hablar de las cosas como si uno supiera de ellas algo
más y no para reproducirlas.
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La emoción en el arte es inútil o perjudicial. Cuando
interviene, es sólo un ingrediente. A veces participa, pero bajo la
modalidad de la memoria.
No se hacen buenos versos con buenos sentimientos.
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Quien escribe un verso danza sobre una cuerda. Marcha, sonríe,
saluda; esto no tiene nada de extraordinario hasta que uno descubre que ese
hombre tan simple y suelto lo está haciendo sobre un hilo del
espesor de un dedo.
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Sobre los versos del poema: unos fueron encontrados, los otros
construídos.
Los críticos dicen tonterías cuando se refieren a un poema
como un todo, sin tomar en cuenta el problema del autor: combinar,
emparejar los versos de estas dos especies.
El trabajo real del poeta tiende a hacer desaparecer esta desigualdad
inicial; además, todo trabajo intelectual consiste en alcanzar un
acuerdo para un fin, aprovechando las condiciones dadas.
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| GIULIANO,31.05.2008 | Omeros, cuánto se nota tu ausencia en este foro tan trascendental.
Con Amay y mi tocayo harías un mènage a trois parfait. | | |
| mandrugo,31.05.2008 | Me parece extraño ese concepto de la belleza que habla edhugg,
cuando refiere a esos amigos de la morgue y la chica suicida, y hermosa.
En mi opinión debían cambiar de trabajo, simplemente. Si
hubiese sido una más fea que la Gorgona, entonces la rajan, con asco
y furia, de punta a cabo? | | |
| malque,28.06.2008 | che, fijate, aquí no hay -creo- nada que aporte al foro pero si hay
buena poesía sumado al interés que supone oír al
propio autor... su respiración, su acento en la palabra... (leer
puede ayudar a despejar dudas sobre la sombra de un poema... (!!!???)...
saludos y estánbuenos los aportes...
http://miradorliterario.blogspot.com/ | | |
| edhugg,01.07.2008 | | ahá | | |
| humedadhongososcuridad,02.07.2008 | Líquido, líquido, saliva, baba, gusanos, manchas, silencio,
oscuridad, tinieblas, hojas secas, insectos, gotas de rocío, dos
cuerpos desnudos, un hombre y una mujer, cadáveres. Alimentarse de
los muertos. Yo ya estoy muerto. Inmortalidad.
Voces de idiotas que al fin dejan de escucharse, y su sabiduría
hedionda, que ya no huele, se disipa. | | |
| malque,02.07.2008 | hay cada boludo suelto... pregunto: porqué no aportan para el foro
ya que pretenden participar... la verdad no entiendo a los estúpidos | | |
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