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Literatura :: Retos y Concursos / ESCRIBE UN CUENTO CON LA IMAGEN PROPUESTA: ( hasta el 28 de Junio inclusive)
MarceloArrizabalaga, 23.06.2017


El aplaudidor:



La obra de teatro que había pegado fuerte ese verano estaba por comenzar y los espectadores, ansiosos, ya estaban ubicados en sus respectivos asientos.

Detrás de las bambalinas, el elenco de actores había decidido esa noche, por única vez, acortar algunas instancias de la función porque, a la salida, habría una cena para todos festejando los cinco años de rotundos éxitos.

La obra, como siempre, fue muy ovacionada. Nadie notó que faltara nada del argumento y la gente aplaudía a rabiar. Los aplausos eran intensos aunque acotados porque nadie quería perderse lo que seguía de la representación.

En las primeras filas había un señor ataviado con frac y moñito, de aspecto agradable, que aplaudía sin parar.

-Seguramente es alguna persona muy cercana al elenco –pensaban algunos.

A medida que transcurría la obra se repitió este hecho hasta impacientar al público, e incluso a los actores, ya que con tantos batimientos de palmas se dificultaba la audición en la sala.

Cuando concluyó la función el aplauso se hizo sostenido, pero los actores saludaron rápidamente para dar, según lo decidido, pronto fin al espectáculo.

Todavía se oía el batir de palmas del sujeto de impecable vestimenta, mezclado con los comentarios de los espectadores que desalojaban la sala y que lo miraban con desprecio después de haberlos molestado toda la noche con sus aleteos de colibrí descolocado. Al fin se alejaron alzando los hombros, salvo el acomodador, que, risueño, lo escuchaba batir las palmas rítmicamente.

Por fin, perdiendo la paciencia, lo encaró sin más rodeos.
-¿Qué le pasa? ¿Se volvió loco? ¡Es hora de dejar de aplaudir¡ ¡La obra se acabó…! ¿No ve que la sala está vacía?

Sin dejar de aplaudir, mirando su reloj, el sujeto explicó:
-Me contrataron como aplaudidor por cuatro horas… ¡Todavía faltan diez minutos!


 
Literatura :: Retos y Concursos / ESCRIBE UN CUENTO CON LA IMAGEN PROPUESTA: ( hasta el 28 de Junio inclusive)
MarceloArrizabalaga, 23.06.2017
Uno más:


Adicción:



-Es una adicción -dijo mi terapeuta cuando le expliqué lo que me pasaba.
-¿Y usted cree que podré controlarla? -pregunté con ansiedad.
-Por supuesto -dijo mirándome firmemente a los ojos. -La necesidad de obtener aprobación constante por parte de los demás se puede controlar. Debe recordar que no necesita ser valorado; es usted quien debe valorarse.
-Parece sencillo -dije sin demasiada confianza.
-Lo importante es que comencemos a hurgar en su inconsciente. De esa manera podremos descubrir los mecanismos que lo llevan a experimentar esa compulsión por ser aplaudido.
-Anoche tuve un sueño.
-A ver...cuénteme.
-Yo era actor. Había un solo espectador en la sala. Cuando la función terminó, ese hombre comenzó a aplaudir con evidente satisfacción.
-Ajá -dijo mi psicólogo -continúe, por favor -pidió.
-Era tal el entusiasmo de esta persona que no podía dejar de aplaudir -dije.
-¿Qué ocurrió después?
-Bajé del escenario, y para agradecer semejante muestra de admiración, me sentí obligado a retribuir aquel gesto con una importante suma de dinero -contesté.
En ese momento mi terapeuta dio por terminada la sesión, y mientras yo me levantaba de mi asiento, comenzó a aplaudir.


 
General :: Problemas & Soluciones / INSULTO Y AGRAVIO EN ESTE FORO.
remos, 23.06.2017
En este simpático foro encontré la respuesta de gik a la acción del uneador.
Dijo el incontrable, algo así: si te encuentras con una estrella, trata de mejorar.
Me parece una respuesta perfecta.
 
Literatura :: Retos y Concursos / ESCRIBE UN CUENTO CON LA IMAGEN PROPUESTA: ( hasta el 28 de Junio inclusive)
MarceloArrizabalaga, 23.06.2017



La pianista:



El cielo de Milán se había oscurecido de tal modo que ya parecía de noche. Tenía una cita en que fue anulada a último momento. Era tarde para volver a la oficina y temprano para regresar a casa. Empezó a llover a cántaros. Busqué reparo en un portón que tenía pegado un afiche amarillento. El techo que hubiera debido repararme filtraba el agua a través de varias grietas.Leí en el anuncio que a las cinco de esa tarde estaba programado el concierto de" la famosa y eximia" pianista Ermelinda Beltrán. Decidí entrar.
Un viejo me vendió la entrada y me indicó el ingreso. La sala estaba desierta. Ermelinda Beltrán apareció un cuarto de hora más tarde de lo anunciado, justo cuando yo comenzaba a cabecear. La pianista era una robusta mujer de más de 70 años, llevaba un vestido de terciopelo granate que denunciaba una edad similar a la suya. En la hojita del programa figuraba como primera obra el arabesco número cinco de Debussy. Era una de las piezas de mi predilección pero no la reconocí, las notas falsas, hacían del famoso arabesco un conjunto de arpegios mal hilvanados
La pianista sudaba, el bretel del vestido se deslizaba a menudo por su brazo y ella lo levantaba con rapidez sin preocuparse por la pérdida de algunos compases
Lanzó una mirada hacia el público y tocó un límpido acorde final. Empezó a llorar en silencio. No sé qué fibra de compasión hizo que yo empezara a aplaudir con entusiasmo. A lo mejor quería consolarla brindándole el último aplauso de su "exitosa "carrera.


 
Literatura :: Talleres / La hoja no está en blanco (a "tallerear")
sheisan, 23.06.2017

Hola, estoy por aquí leyéndoles con suma atención para aprender y aprehender.

Abrazos alados,
 
Literatura :: Retos y Concursos / ESCRIBE UN CUENTO CON LA IMAGEN PROPUESTA: ( hasta el 28 de Junio inclusive)
MarceloArrizabalaga, 23.06.2017

Uno más:


El espectador:



El conferenciante termina el discurso, el público lo aplaude de pie con vehemencia.
- ¡Gracias! - Dice el ponente muy feliz.
La concurrencia sale, pero permanece un espectador de pie sin parar de aplaudir.
- Gracias - repite el orador con gesto de asombro.
El espectador continúa aplaudiendo cada vez más frenético.
Con una inclinación de cabeza, el conferenciante vuelve a agradecer.
- ¡Puede retirarse! – Añade amablemente.
- No, no puedo todavía – contesta el espectador. Sufro de espasmos incontrolables cada vez que me emociono, y tarda como diez días en desaparecer.


 
Literatura :: Poesía / poesía japonesa(Recopilaciónes de un santo.)
stracciatella, 23.06.2017
En esta
Siniestra sombra
Me busco y
Me autodestruyo.

Gotitas de atardecer.
 
Literatura :: Talleres / MONOLOGUEANDO VIII
MarceloArrizabalaga, 23.06.2017
Gracias. Igualmente para ti.
 
Literatura :: Talleres / MONOLOGUEANDO VIII
rhcastro, 23.06.2017
Tengan un hermoso y maravilloso día

 
Literatura :: Retos y Concursos / ESCRIBE UN CUENTO CON LA IMAGEN PROPUESTA: ( hasta el 28 de Junio inclusive)
MarceloArrizabalaga, 23.06.2017
Otro cuento:



Aplausos:



Juan ensaya junto a los demás actores. Está a punto de cumplir su sueño: protagonizar la obra que siempre admiró.
Las luces enfocan las distintas expresiones de su rostro. Él intenta componer al personaje, desgarra su interior en busca de sentimientos: dolor, miedo, odio, amor.
Hurga en el pasado, allí deben estar aún aquellas exquisitas sensaciones primarias.
Halla a su madre. El amor incondicional, la tibieza de sus manos, los abrazos, su aroma a canela y rosas.
Piensa en ella, y selecciona con cuidado cada sentimiento. Al dolor profundo que sintió cuando la perdió, lo deja para la escena final.

Quizás en los recuerdos que guarda de su padre pueda descubrir algo más, se dice mientras nota cierto malestar.
Lo invade una sensación de miedo. Tal vez no está a la altura de las circunstancias. Experimenta dudas e impotencia.

-¿Actor?-le había dicho su padre, en aquella oportunidad -eso no es una carrera. Quiero que estudies medicina, como yo. Puedes ser arquitecto o abogado, como tus tíos.

Desilusión, tristeza, bronca ¿qué había sentido esa vez?...y luego ¿cuando su padre lo despreció y dijo que jamás iba a llegar a nada?

El director sigue dando indicaciones.
Necesita concentrarse, dar todo de sí. El desenlace es trágico, desesperado.
Su cuerpo y sus manos comienzan a temblar. Un sollozo avanza por su garganta, las palabras surgen majestuosas a pesar de las lágrimas.
Entonces se escuchan aplausos; unos aplausos tímidos que van creciendo en intensidad.
Su padre lo observa con admiración sentado en una butaca de la sala vacía.



 



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