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Literatura :: Retos y Concursos / CONCURSO DE CUENTOS ERÓTICOS (Febrero/Marzo del 2018)
MarceloArrizabalaga, 19.02.2018
Décimo tercer cuento:



Carpe Diem

Sostuve su mirada desafiante detrás de las gafas cristalinas. Lo que empezó como una charla amistosa se había tornado una discusión de sicología, disquisiciones freudianas y pulsiones. Había evitado sistemáticamente mirar su escote provocativo, sabiendo que ella esperaba que lo mirara con deseo, para desacreditarme como interlocutor válido. Resistí la tentación durante toda la cena, obligándome a mirar sus ojos, su pelo, sus caderas, las dos veces en que se levantó para caminar alrededor de la mesa, gesticulando en su búsqueda de ideas y palabras pseudo intelectuales para sorprenderme. La pregunta aún flotaba en el aire.

-Así que como macho de la especie, te sientes obligado por una razón genética que incluso te exime de culpas, a copular con todas las mujeres que pasan frente a tu ventana, como si fueran mostacillas de un collar. ¿Es eso…? Respóndeme como hombre, no como profesional –remató con cierta ironía.

La palabra copular me perturbó. No formaba parte de mi repertorio habitual, ni del repertorio sórdido ni del académico.
Insistió, ignorando mis divagaciones lingüísticas y mi deseo casi descontrolado por recorrer sus senos con mis dedos, humedecerlos sobre su escote, resbalar con dulzura sobre el calor de su piel.

-Sí -le contesté sin pensarlo mucho-, estoy obligado sin culpas religiosas ni vestigios absurdamente freudianos, a avasallar con mi falo esbelto a todas las féminas que pasan frente mi ventana, incluso también las que pasan por debajo y las que pudieran pasar por arriba.
-¡Falo esbelto! -rió de buena gana.

¡Falo esbelto! Siguió repitiendo como si fuera la línea de un soneto o un poema cursi carente de sentido.

-El problema no es mi falo esbelto -le espeté cortando su risa-, el problema es que a las mujeres las educan para cerrar las piernas, para mantenerlas cerradas a fuerza de culpas, prohibiéndoles disfrutar la magia del descontrol.
-¡La magia del descontrol…! -volvió a reírse, mostrando los dientes perfectos detrás de sus labios carnosos.
-Mira tus piernas -dije al tiempo que yo también las miraba sin pudor, perfectamente dibujadas debajo de su falda-, están bien cerradas. Ya ves, eres un producto de tu educación culposa.

Dejó de reírse. Me increpó que yo no era el adecuado para abrir sus piernas. Que la educación no le impedía abrirlas con quien ella quisiera, cuando quisiera, todas las veces que lo creyera conveniente. Que mi argumento era un desastre y yo un animal en celo incapaz de hilvanar dos razonamientos coherentes en la misma línea.

-En esta sociedad de mierda, las mujeres que admiten que abren las piernas todas las veces que quieren, son tildadas de putas. Aunque yo prefiero llamarlas putitas -le dije con sorna y mirada libidinosa.
-A ti en el reparto de atributos, sólo te dejaron groserito, guarango y machista –contestó visiblemente molesta.

Hizo un ademán de dar por finalizada la cena e irse a su casa. Una llovizna tenue acariciaba las ventanas con vista al jardín. Me acerqué a dibujar algo sobre los vidrios empañados. La convencí de tomarse un café, mientras esperábamos que dejara de llover. Puse música de Jazz y la entretuve explicándole algunas técnicas de improvisación musical. Tomó tres pocillos de café, argumentando que el licor de chocolate era el mejor complemento que se me podía haber ocurrido, pese a ser yo un primate definitivamente tosco.

-Primate tosco… ¡groserito, machista y guarango! ¡No se te olvide! -le recordé-, el orden de los estereotipos es importante.

Reímos de buena gana. Sus ojos se dilataron. Las pupilas cargadas de deseos indescriptibles traicionaron su mirada. Imaginé mis dedos deslizándose debajo de su falda, apartando la ropa interior, descubriendo el calor y la humedad de su ser, explorando con suavidad, aliviando su deseo.
Acaricié su mano apoyada sobre la mesa, esperando un rechazo. Contrariamente a lo esperado, se quitó las gafas sin mirarme. Se levantó acercándose hasta rozarme las piernas. Desprendió la falda que cayó a sus pies, ofreciéndome la vista de su ropa interior negra, rematada con un exquisito bordado que realzaba increíblemente su pubis.
Se sentó sobre mis piernas, aprisionándome entre las suyas. Me besó sin apuro, saboreándome, sometiéndome a su voluntad. Sentí el calor descontrolado de su entrepierna buscando mi erección. Desprendí los botones de su blusa y acaricié los pechos debajo de la tela. Desabroché su sostén, lo quité junto con la blusa y nuevamente acaricié sus pechos pero esta vez con mi lengua, recorriéndolos en toda su extensión. Gimió de placer.

Lamió mi boca con su lengua, la deslizó sobre mi cara, acercándose a la oreja para susurrarme sensualmente: ¿qué decías de las mujeres que abren las piernas?
La levanté sosteniéndola en el aire con mis manos debajo de sus piernas. La llevé hasta mi cama para recostarla suavemente. Separé sus piernas acariciando la ropa interior húmeda. Descendí sobre ella, murmurándole la respuesta: putita dije…, eres mi putita.

Sentí su piel estremecerse de placer culposo. Me sujetó firmemente por los hombros. Me envolvió con sus piernas haciendo el movimiento justo para girarnos sobre la cama. Quedé boca arriba a merced de su voluntad. Se humedeció los dedos con abundante saliva. Deslizó a un costado sus bragas negras. Me lubricó el pene sin prisa. Se lo introdujo hasta el final, sin detenerse.
Me cabalgó con ritmo firme, usándome a su placer y antojo, aliviando su necesidad de control. Se movía como si fuera ella quien tuviera el pene, introduciéndolo adentro mío. Me llevó hasta el borde de mi resistencia. Me esperó maliciosamente. Repentinamente se detuvo, impidiendo mis movimientos.
Su voz me llegó entre jadeos: ¿qué dijiste que soy?

-Pu… tita -susurré desesperado.

Su cuerpo se arqueó. Sentí sus pechos descendiendo, abandonándose sobre el mío. La presión se volvió intolerable. Su lengua violó mis labios al ritmo de un orgasmo despiadado. Con mi último resto de conciencia me maravillé por haber llegado juntos, algo que jamás me había ocurrido en el primer encuentro con otras mujeres.

Habría dormido tres horas cuando su llanto destemplado me despertó dolorosamente.

-¡Hijo de puta, me emborrachaste!

Lloraba con ambas manos sobre su cara, sentada en la cama como si fuera una película de mala calidad. Argumenté que no. Que estaba torciendo la realidad para deshacerse de la culpa. Que no entendía esa reacción histérica. Que no estaba ni había estado borracha. Intenté acariciar su pelo, pero me quitó la mano. Se fue sin despedirse. La vi alejarse descalza sobre el pasto húmedo. Salió a la calle, subió a un taxi, despareció. En el vidrio de la ventana que daba al jardín, empezaba a desteñirse el dibujo empañado que yo había hecho durante la cena.
 
Literatura :: Poesía / poesía japonesa(Recopilaciónes de un santo.)
Stracciatella, 19.02.2018
A vuelo alto
A vuelo raso
Tornillo y torbellino.
 
Literatura :: Retos y Concursos / CONCURSO DE CUENTOS ERÓTICOS (Febrero/Marzo del 2018)
MarceloArrizabalaga, 19.02.2018
Décimo segundo cuento:



ROMPIENDO LA RUTINA

La rutina se hacia insoportable, mi trabajo de Contador en una oficina del sexto piso ,en pleno centro de la ciudad requeria una constante concentracion , agobiado por numeros, porcentajes , consultas y clientes que querian soluciones rapidas a sus pedidos, una preocupacion mas se sumaba a todo esto, mi secretaria privada, se habia tomado licencia ya que estabaa punto de dar a luz, y la agencia de trabajo que consulte no me enviaba a quien la reemplazara.
Mi oficina tenia ventanales ahumados que no permitian ver desde el exterior, pero yo podia ver. todo lo que ocurria en la oficina de enfrente, donde un mundo de gente corriendo de un lado a otro, personas sentadas frente a un ordenador con cara de angustia, otros llamando por teléfono de manera sobre saltada, trabajaban afanosamente, por el pasillo que separaba ambas oficinas, vi pasar a una hermosa mujer de largos cabellos negros, vestida muy elegantemente, se paro frente a mi puerta y hizo sonar el llamador, buenos días me mandan de la agencia, vengo a hacer un reemplazo me dijo al hacerla pasar, me alargo una carpeta con sus antecedentes donde figuraba su nombre, Fernanda.
Su belleza me había dejado pasmado, no atinaba a reaccionar, volvió a dirigirme la palabra.-Si está de acuerdo puedo comenzar a trabajar ya. Si, seguro, le di las instrucciones sobre su tarea y trate de concentrarme nuevamente en lo mío, su escritorio situado frente al mio me permitía apreciar su bello rostro, sus ojos verdes, su cabello azabache, su cuerpo espectacular sus largas piernas cruzadas , me hipnotizaban al igual que sus esplendidos pechos que resaltaban bajo su chaqueta, nuestras miradas se cruzaron varias veces y me llamo la atención una sonrisa insinuante que se dibujaba en sus labios
.Acostumbrado a la monótona presencia de mi secretaria, a la que el embarazo había deformado su lindo cuerpo, ver a esta mujer era un sueño, eficiente en su tarea, muy atenta con los clientes, no perdía nunca su sonrisa.
Pasaron varios días, me había acostumbrado a su presencia, habíamos mantenido algunas charlas, me entere que hacía poco se había separado, que no tenía hijos, y que comenzó a trabajar nuevamente para no estar sin hacer nada, ya que el salario no era su mayor preocupación.-
Ese día, ella tropezó al ingresar a la oficina, por suerte logre sostenerla, y evitar su caída, su rostro quedo cerca del mío, el abrazo se prolongaba y sin darnos cuentas nos estábamos besando, nuestras lenguas se enredaban, nos explorábamos mutuamente, atine a poner el seguro a la puerta, mientras caíamos sobre un inmenso sofá, comencé a desvestirla, mientras por los ventanales, veía a la gente pasar sin vernos, ella intentaba torpemente a ayudarme a sacar mi ropa, quedo solo con una tanguita negra que apenas cubria sus labios vaginales , su mano apretaba fuertemente mi miembro, hasta hacerme doler, me apodere de sus blancos pechos coronados por erectos pezones morados, mi boca recorrió su cuello besándolo, bajando luego hacia su vientre hasta llegar a su depilado sexo, su vulva estaba rosada, hinchada y llena de jugos, lamia, chupaba y mordía suavemente esos labios hasta llegar a su endurecido clítoris, mientras con un dedo entraba y salía en ella, que gemía y pedía más, que no parara, de pronto sus gemidos se convirtieron en gritos, mientras las convulsiones de un orgasmo la sacudían, tape su boca con la mía, mientras introducía mi, pene , sus piernas sobre mis hombros me estrangulaban, embestí bestialmente como si fuera la última vez que lo hacia, mientras en cámara lente la gente pasaba frente nuestro sin vernos, acabamos al mismo tiempo, , recogimos a las apuradas nuestras ropas, pasamos al baño a acicalarnos un poco, y seguimos trabajando como si nada, sin querer una de mis fantasías : tener sexo frente a todos, se había cumplido


 
Literatura :: Poesía / poesía japonesa(Recopilaciónes de un santo.)
Clorinda, 18.02.2018
En algún verso
escatima palabras
una metáfora.
 
Literatura :: Cuentos *SUPER* cortos / frases solo frases
romeo8, 18.02.2018
llamé pa velte e e, tú quieres conocelme y yo conoceltee!
 
Literatura :: Retos y Concursos / CONCURSO DE CUENTOS ERÓTICOS (Febrero/Marzo del 2018)
MarceloArrizabalaga, 18.02.2018
Décimo primer cuento:



INDESCIFRABLE

Me dormí.
Me quedaban muchas cosas por hacer.
Me bañé, dispuse los alimentos para mis animalitos.
Y allí estaba, recostado sobre la silla, bien acomodado, mi
Uniforme de rutina, mi cartera, mi móvil y las llaves.
El ascensor estaba como esperándome.
Detrás de mí, estaba él.
Nos subimos al unísono y fue cuando mi cuerpo rozó el de él y toda
yo me estremecí. Con una sensación desconocida.
Me dieron ganas de acurrucarme en sus brazos.
Levanté la vista y me encontré con unos ojos azules que
Que iluminaba hasta el alma.
De pronto un brusco movimiento y me encontré prendida a él.
No escuché la voz que decía: tranquilos, pronto se arreglará el desperfecto.
Mis labios rozaron su boca y me erice toda, dispuesta a la entrega.
Se abrió la puerta, bajé por las escaleras dudando si seguía dormida.


 
Literatura :: Retos y Concursos / CONCURSO DE CUENTOS ERÓTICOS (Febrero/Marzo del 2018)
MarceloArrizabalaga, 18.02.2018
Décimo relato:



LECCION DE GEOGRAFIA


Recorro con mi boca el mapa tembloroso de tu cuerpo llego a esas dos colinas bien redondeas pequeñas y suaves, como duraznos maduros, coronados por dos uvas llenas de vino morado, descubro allí aromas insospechados, desciendo como la lava de un volcán, ladera abajo, hasta arribar a un manantial. tierno ,rosado , húmedo y con sabor de mar, exploro con el olfato abierto , todos los aromas, donde predomina el olor de levadura fresca de su pubis, me sumerjo en ese océano que baña mi ser quiero quedar dormido sobre el valle de su vientre, mordisqueo cada musculo palpitante, hasta llegar a esa oscura caverna, tan profunda como los interminables túneles de la eternidad, llenándolo de negros besos para volver a hundir mi cara en el musgo oscuro y fragante como un licor exótico de ese valle rodeado de montes rizados
Luego nuestros cuerpos giran, se levantan, caen juntos como si sus movimientos fueran sincronizados. Unimos nuestras bocas y el gusto salobre de los fluidos íntimos se mezcla con la saliva sabrosa – Nos deleitamos en largos besos donde nuestras lenguas se enredan y mordemos nuestros labios hasta hacerlos sangrar .
Cuando el deseo nos embriaga, descubrimos con los ojos lo que antes descubríamos con nuestras bocas, ella me ofrece sus ancas de potra salvaje para que la monte, su apretado ojal se ve como una boquita enojada, apresuramos el galope y un universo constelado de estrellas fugaces y arcoíris sonoros y un estallido de mil petardos nos vuelve fugazmente eternos, mientras un temblor agita nuestras entrañas tibias, como volcán en erupción, hasta llegar al paroxismo y las réplicas intensas de los últimos estertores sensuales de la pasión, generan tsunamis, maremotos y oleadas de placer que hacen que nuestras escalas de Richter exploten.
Luego la calma regresa a las praderas y montes de nuestros cuerpos que se aquietan descansando a la orilla de una inmensa y desolada playa.


 
Literatura :: Poesía / poesía japonesa(Recopilaciónes de un santo.)
Stracciatella, 18.02.2018
Como poeta
O lo que queda de él...
Me ametaforo.
 
Literatura :: Poesía / poesía japonesa(Recopilaciónes de un santo.)
lilaherthings, 18.02.2018
Desenfreno en el olvido,
Sueños destilados,
Nos fundimos en lamentos.
 
Literatura :: Poesía / poesía japonesa(Recopilaciónes de un santo.)
lilaherthings, 18.02.2018
Desenfreno en el olvido,
Sueños destilados,
Nos fundimos en lamentos.
 



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