NO.
No. Y esa sola palabra fue la negación más grande. Retumbó en las quebradas, las montañas solitarias, en el frío invernal del valle. Y el no, fue rotundo como una bomba, sin consideraciones a la limpia escena que venía. Ella, dijo no, y él, cabizbajo y cansado, sólo atinó a no morir, sólo a no morir ahí mismo. Delante de ella y su negación.
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