Es evidente que en nuestra actual cultura occidental, hay una tendencia a menospreciar "al viejo", por valorizar más "al joven".
En algunas culturas orientales, e indígenas, se respeta más a la vejez, incluso en algunas antiguas hasta se la veneraba.
Lo cierto es que cada etapa de nuestra vida,
ya se trate de la niñez...
la adolescencia...
la adultez...
la vejez,
no es mejor una ni peor que la otra
porque cada una de ellas tiene su propio sentido, su propia problemática, y su propia belleza.
Por tal razón, reivindico la menospreciada "vejez" con estos pensamientos:
"La tardanza de lo añejo determina la buena calidad del vino".
"El anciano tiene menos probabilidades
de volver a transitar
por las sendas de dolorosas vivencias
causadas por las experiencias nuevas".
"El fruto maduro
en el apogeo de su buen sabor,
nos hace disfrutar
y nos alimenta.
Luego nos dará sus semillas,
para continuar ese ciclo
con los que nos preceden...
Y un anciano, con una mente madura
se brinda con algún pensamiento sabio,
(o con algunos, o con muchos)
como hacen los frutos del arbol".
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