Siena.
Amor, asi deja mi vida.
Con color propio de vuestro pincel.
Inventado y perdido en opacos,
no supe mas que lo que ví.
En usted, adobe de creibles
y simples habitaciónes,
en amparos no tan crueles de esta vida.
Si el prefacio de anacoreta que conoció,
hoy vuelve a buscarle para que se distraiga,
solo regalale unas monedas para su pasaje de vuelta.
Siena,
entonces ha de ser el pañuelo que amarré
en su cuello antes de abrazarla,
luego de hablarme del amor
entre dos faros que no reconozco.
Tambien de color he recordado
todo lo que proyecta la simple, harapienta
y genética convicción de haberle descubierto.
Entre todos los mares vaciados
para poder caminar en sus fondos
y asi llegar hasta el lugar
del que me esté llamando,
amada mia. |