La lluvia cae sobre mí rostro,
fría y eterna;
como lágrimas del cielo,
que se confunden con las mías.
Mientras que yo regreso:
del confín de la vida,
a través del agua y el viento.
Hacia ella.
Hacia aquella nebulosa infinita,
que engendro todos los tiempos.
De nuevo al principio,la nada,
donde comenzó todo lo que siento.
© Norberto Adrian Mondrik.
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