En los caminos
de tu mano a mis ojos,
de tu puente a mi isla,
de tu mar a mi barco,
está el azar
susurrando aventuras,
desandando misterios,
inventando alegrías.
Pero en el silencio
entre mi fe y tu pragmatismo,
entre mi romanticismo y tu parquedad,
entre mis alas y tu paso terrestre,
sólo hay
la magia del encuentro,
que desmiente
cada diferencia,
y la trasmuta en sonrisa. |