Mi cama es sagrada, limpia y desordenada.
En ella no guardo recuerdos, sólo bellos sueños.
Entre las sábanas un libro siempre vas a encontrar.
Y si continúas hurgueteando hasta chocolates puedes pillar.
Mi cama huele a perfume, crema y cigarrillo.
Tiene muchas frazadas que me abrigan con cariño.
Mi cama es alta y espaciosa.
En ella me puedo mover sin peligro de caer.
Mi cama es mi refugio, mi guarida, mi escondite;
ella almacena las lágrimas que escondo de los demás.
Mi cama es el mejor lugar para escribir, leer y pensar,
sin embargo, nunca la he usado para amar.
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