El Momento
Por alguna razón supe que el momento había llegado. Todo estaba listo, el rumor que despedía el salón principal lo anunciaba y de alguna forma extraña algo le decía que este era el preludio del momento más grande de su vida. Se podía sentir en el aire la expectación que generaban las energías curiosas que se daban cita para verle. Siempre sintió que no fue lo suficientemente apreciado y que su papel no había sido desempeñado adecuadamente por circunstancias que le ataron a mil y un protocolos. El jamás haber aceptado el rol asignado le rodeó de una aureola de rebeldía que en nada le benefició en un ambiente tan rígido y con tantas taxativas. Tal vez por eso es que se imaginaba en otros espacios mas abiertos, mas libres y plenos en donde pudiera desplegar sus anhelos y dar rienda suelta a la pesada carga de sueños no cumplidos que arrastraba en su alma. Mas hay en ello un poco de la vida que todos vivimos. Donde las quimeras nos sirven como espacios en donde arribar y que en ellas encontramos alguna forma de esperanza que nos ayude a vivir, a seguir adelante en espera de que algo mejore, de que la vida cambie.
Una luz intensa lastimó sus ojos cerrados, desacostumbrados a ese resplandor. Una fuerte corriente de aire azotó su cara acompañada de mil
sensaciones diferentes, en medio de exclamaciones de alarma y alegría apareadas a ruidos metálicos que creaban un torbellino en el que se debatía sin saber que hacer, al final pudo abrir los ojos alcanzando el momento esperado. Simplemente, nació. |