Y así vamos inconscientemente uniéndonos a todo lo que nos rodea, a lo sútil, lo comodo, hasta incluso lo que nos parece divertido...
Vamos cayendo en las trampas que nosotros mismos nos ponemos y luego no logramos percibir.
Disimulando todo aquello que nos muestra una única realidad; escapándole a todo; temiéndole hasta el temor de temer...
Oblignado a nuestra luz interior a que se vaya lentamente apagando.
Esquivando sueños; tomando atajos que sabemos que nunca nos van a beneficiar...
Y casi sin darnos cuenta tenemos todo planeado y calculado... Cada segundo, cada respiro... Como auténticos esclavos del tiempo, de los relojes y los almanaques.
Y así, sin siquiera notarlo lo vamos perdiendo todo; vamos muriendo tan lentamente que parece que estuvieramos en vida.
Pero no, lamentablemente nuestra rutinaria y sistemática forma de aprovechar esta oportunidad, nos lleva a la muerte en vida, a la muerte en fin... |