I.
Cuando apago la computadora,
En su rostro plomizo y serio,
Miro el espejo que insinúa tu cara.
Tus huesos rebeldes se vuelven arena
Entre cables y pavimentos lejanos.
Son míos ahora estos sonidos ajenos
Y esas remotas sonrisas.
Soy transeúnte en mi dormitorio.
Propietario de verdes promesas,
Vasallo pétreo y cautivo
De la máquina de soñar.
II.
Administradores de los ríos y el viento,
Capitalizadores del vuelo de las aves,
Dueños del sueño y el futuro.
De la ventana más alta,
En el país más alto,
Lejos del suelo y sus latidos
Miran hacia adentro
Y encuentran mi desnudez.
Los ojos redondos de miedo,
uniformes y cerrojos
Guardan el pálido dormir.
Vasallos pétreos y cautivos
Del poderoso Caballero.
III.
Ustedes y nosotros,
Carne prometida a las lombrices,
Nunca nos miraremos las almas.
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