Febril, alucinante y proverbial, vestía talla de hombre, pero pensaba como niño y sentía como ruiseñor.
Lo vi corriendo a lo largo del alambrado de la pista de aterrizaje, detrás de un avión que empezaba a carretear...vuela!!, vuela!! se libre !! le gritaba a la gigante ave plateada, mientras le arrojaba piedras que se perdían en la mitad del cielo, cuando despego, se inmovilizo, le siguió con la mirada hasta que desapareciera detrás de las nubes. Bajo la cabecita de ruiseñor y saco debajo de la camisa un avión de papel, lo levanto lo mas alto que pudo y con el brazo elevado, nuevamente corrió al lado del alambrando...emulando libertad!!
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