Callado, beso anhelante,
escrutando en tu vacío,
bullendo este latir mío
mas congelando al instante.
Eres de mis sueños dama,
como la bruñida estrella
que carcome el cielo en ella
y en fulgor se le derrama.
Toda tú formas mi espacio
y no eres más que un suspiro
que va llenando el empíreo
y ya eres día... despacio. |