Suspendido en un carro que no es,
busco aquello que no encuentro,
una y otra vez,y de nuevo lo busco,
y con esta ya son tres.
Su ausencia subraya mi existencia.
Mi existencia que es de agua fresca,
de un cántaro por alguien derramada,
y también de tierra mojada.
Y todo todo eso no importa nada
si el río corre en la mañana
por entre las piedras gastadas
de su camino de la montaña.
Y todo eso no importa nada
sí el río corre en cada mañana,
sí el cántaro se llena de agua fresca,
sí el sol seca la tierra mojada.
© Norberto Adrian Mondrik.
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