No existes,
nadie te conoce excepto yo.
Para ti yo tampoco existo, o quizás si.
Te miro, te observo todos los días,
te he aprendido.
Sólo te he oído hablar una vez
y desde entonces estoy enamorada un poquito.
De tu boca,
de tu forma de mover los labios y convertir aire en palabras.
De tu mirada perdida mientras fumas un cigarrillo.
De las sonrisas que iluminan tu cara porque alguien te ha descubierto.
Has logrado existir por un momento.
Todos te han mirado pero mañana no se acordarán de ti,
excepto yo.
|