Mi suspiro nace en tu recuerdo
y va lentamente recorriendo tu silencio,
hasta reposar en la desesperación de mí espera.
Debo ser ya la sombra de mí mismo
Porque ni en el espejo me encuentro.
Doy puñaladas a la vida tratando
de cobrarme revanchas por alguna mentira,
mas lo único que consigo es morir;
morir asfixiado por impotencia, envenenado de rabia,
apuñalado por decepción y quemado por las llamas
del salvajismo infame de tu no poder decir la verdad.
Y aun así me salve de todo.
Seguiré muriendo de sed, sed de beber sangre; Tú sangre.
Por que solo la sangre podrá salvar a este corazón
que se agoniza.
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