Escribirás el paso de la muerte
como el humo, tenaz en tu cabeza.
Sacudirás el borde de la siesta
con la pluma cansada y el papel inerte.
Le sonreirás al paso de los días
cual si la música te fuera ajena.
Lamentarás que sólo aquella nena
haya emergido de la travesía.
Preguntarás dónde quedó tu sueño,
en qué mar oscuro se hundió tu valor.
Y aunque pusiste tus fichas al amor,
por qué tu anhelo se quedó sin dueño. |