La seguí galopante, con el corazón como espada y mi amor como escudo, la seguí por reinos, por desiertos y colinas, los lagos y dunas, la seguí y no descanse, sentía que muy cerca estaba y a la vez más me alejaba. al llegar a la orilla del final la observe con su larga cabellera, me derribo con su mirada y sentí morir, y morí, caí en el sueño mas lento, mas profundo y mas bello, en el ella me beso y desperté para salir y no la encontré pues "el amor no es algo que uno deba descuidar" me dijo ella , luego retorno y yo reviví y me dirigí a sus labios como un hombre con sed de paz hacia el cielo, allí volví a morir para nunca despertar sin ella. |