Hoy le pido al viento que vuelva a escucharme, que cese de huir, que me mire a los ojos y me atrape.
Escribiré para plasmar mis recuerdos en pequeñas dosis de ideas que vagamente llegan al papel. Después quemaré esa vida y no volveré a nacer.
Llevo tres hora sentada mirando al vacío; ese vacío que me ahoga, que me cierra el corazón. Y ahora simplemente no queda nada.
El tiempo me esta poniendo a prueba, los segundos suenan en mi cabeza, meticulosos, fríos, inquietos... la tristeza se vuelve melancolía y consigo esbozar una sonrisa. Parece que el día hoy no termina, como si las puertas no estuviesen cerradas, como una ama de llaves en un pasillo interminable lleno de salidas en la sala de los espejos. Pero no encuentro la meta...
|