Sobre las márgenes de un río calmo
reposa la virgen de las vírgenes,
nadie de su casto cuerpo tenderá
el aroma de su semejanza,
ni beberán de sus labios
su humilde grandeza,
ni arrancarán de sus sueños
lo que el hombre espera.
Junto a la sombra de su casto
cuerpo me senté
llore jubilosa y errante.
El tiempo se detiene,
la ilusión se encuentra con ella,
ya nadie la observa,
alguien esta
bajo siete palmos de tierra
22/1/2001
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