¡Oh, viva pesadilla macabra!
Alzas vuelo en la líbido de mi alma
Y te acurrucas en mi conciencia mientras
Que tus cuervos van, entre picos y sangre,
Devorando mis recuerdos salados.
¡Oh, dulce beso de serpiente!
Te siento gélida, entre los brazos
Negros y etéreos del sueño eterno y
Tus escamas van cortando mi piel
Infectando mi sangre de tu desidia.
¡Oh, enhiesto esfuerzo rapaz!
Pueril imagen de mí mismo que
Lucha por parecerse menos al reflejo
Que el espejo incorruptible muestra.
Observa tu agusanada carne.
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