abro mis ojos a la lejanía,
lastimera metáfora de junco
que con el viento emerge
al polvo crepuscular
de mí enfado
la mañana rebalsa en honda policromía
a las sueños derrotados
por la sombra,
que en pena vuelven
y en recuerdos se trastocan,
de lejanas playas
que en humus retozaban
a los inminentes juegos
de inocencia dada,
de níveas ensenadas
donde vagaban
bajeles de pretéritos sueños
a la unica verdad que lucia
(la fantasía)
y hoy,
para mí,
al igual que la muerte
fría y clara
con su indecible vestidura
de realidad mal encarada
esta vida me entrega como mañana
el averno. |