ANIMALES
La jauría estaba lista. Jadeos de excitación se confundían con los aullidos fantasmales que la fria noche arrojaba. Su misión era sencilla, matar para sobrevivir. Sus acciones, básicas, comer, dormir y cazar. No podían comprender otra cosa, sólo actuaban bajo la influencia del salvaje instinto animal. Cada uno cumplia una función, algunos eran rápidos, otros fuertes, pero todos estaban deseosos y sedientos de sangre. Esa noche habían acorralado a su presa, no existía posibilidad de escape, y a pesar de estar exhaustos, en sus ojos iracundos se reflejaba la muerte. Y fue allí, estando a punto de ultimar a su víctima, cuando el teniente les ordenó por radio que abandonaran su posición sin matar a esos civiles indefensos. Los soldados se miraron, y sin pronunciar palabras sellaron un pacto implícito de desobediencia. Tenían que continuar, la circunstancia los habia degradado, despues de todo...ya no eran humanos. |