Estaciones...
Es otoño como el viento fresco,
como tu piel prohibida a mi caricia virgen.
Son mis noches tu imaginación perversa,
el principio de mis desaforados deseos de verano.
Porque hace ya bastante tiempo, que tu cálido sexo de invierno
no siente el calor de mis labios fieles, ni tu lengua se entretiene con la cerca de marfil, mis dientes.
Es tu boca un panal, donde los aromas de tu primavera
atraen mis besos como lluvia de verano,
hueles a tierra mojada después de beber la garúa de mis labios.
Mi memoria sólo tiene espacio libre para el aroma de tu cuerpo,
ese olor a hierba fresca de otoño que dejaste olvidado,
y que de tanto respirarlo se me vuelve abismo.
A veces me imagino enredado en ti compañera,
tan de pronto levantado, y sueño que me ahogas con tu aliento;
en esas mañanas en que respiro el aire de primavera,
con aroma a tu cuerpo.
Es tu estación mi lugar favorito;
¡Tu risa! Caricias de verano,
¡Tus ojos! Brillos de primavera,
¡Tus besos! Rocíos de invierno, y
¡Tu piel! Los atardeceres de otoño.
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