Y comenzar de nuevo.
Asirse a suspiros e incertezas.
Renacer,
aún con legañas de torpezas
que supusieron caer rendido al suelo
Alzar el vuelo.
En cada alada,
un alarido de esfuerzo
te despega más del miedo.
Recordarse,
que nunca nada es ayer,
que mañana es un tal vez,
que las heridas no sanan
si las hurgas,
que mil ejemplos te dictan partituras,
perpetua renovación,
que la tierra no es la misma
la de ayer a la de hoy,
que la vida es: todo cambio.
Y ya elevado,
panorámica visión la de los pájaros,
siente la música
que , nota a nota,
dicta tu corazón.
|