El profesor Estudillo accedió a la petición de un grupo de ex alumnos quienes solicitaron, con insistencia, les mostrara los famosos videos caseros que se rumoraba filmó durante su juventud.
Los once ex alumnos llegaron puntuales a la cita y no faltó quienes llevaron chupe, refrescos, y botanas. La función comenzó. Los jóvenes miraron con atención las imágenes y lanzaron ínfulas y todo tipo de improperios a quienes aparecían bajo circunstancias humillantes. De pronto uno de los asistentes enmudeció y cruzó los brazos como una fortaleza. Ante la mirada atónita de los demás, forzó un par de risotadas incoherentes y la función continuó. Lo que ese día nadie adivinó fue el sentimiento de impotencia y el coraje que aquella fortaleza experimentó, al ver el cuerpo de su hermana mayor, siendo eco y protagonismo en tres bacanales a cambio del crédito aprobatorio en la materia del profesor Estudillo.
|