- ¿Cuando fue la última vez que amaneció el sol sin llorar? -, se pregunto un gorrión. No se puede vivir con está desazón. Tengo las alas mojadas, y no puedo volar. Tengo las garras hinchadas de tanto caminar por la rama, y hace cuatro meses que el sol está triste.
- ¿Será mi nido desordenado que lastima la esfera de oro? Se cuestiono el reflexivo gorrión -
Y enseguida otro gorrión que estaba parado al lado le responde con la vista baja: Acá no se canta en la lluvia, porque es tal la tristeza del sol, que las hojas saturadas en líquido están de luto.
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