Errantes rostros sin desdén
sonríen ante mi,
mis ojos distraídos
esperan una sola sonrisa
que le regresen al edén,
mientras que mis labios marchitos
esperan el beso
que les regresen a la vida,
cuanto más habrá de esperar
mi corazón inerte
por un abrazo
que le regrese de la muerte,
y mi piel frágil de sed
cuanto deberá esperar
a que le des de beber
oh mujer esquiva
cuando habrás de llegar
a rescatarme del misterio de las sombras
y llevarme al mar. |