Las palabras brotan de mi mente,
intento ordenarlas, decírtelas pero callo...
Y me siento alrededor del silencio de tu sueño,
escucho tu respiración,
trato de no moverme ni pensar
pero el corazón se acelera y las lágrimas comienzan a caer...
Son tantas cosas que olvide decirte…
que no pude contarte,
que no me atreví a mostrarte.
Tantas veces intente acercarme
cuantas noches de angustia,
de recuerdos marchitos,
de heridas selladas por tu indiferencia.
Aprendí a caminar
por los patios de mi encierro
al compás del silencio de tus pasos.
Cada sonrisa o mirada siempre fueron
evitando escapes a tu sueño
y las mañanas llenas del frió
de tus brazos terminaban en la esquina
de la soledad del almuerzo.
Manos perdidas en el umbral de mi vida
caricias interminables,
palabras nunca dichas.
Esa eres tú…
|