-¡Cuando me encuentre con ese infeliz, lo voy a masacrar, lo voy a patear en el suelo, le voy a escupir la cara, le torceré los brazos hasta que se canse de aullar, no me voy a dejar conmover con su rostro ensangrentado y sus ropas hecha harapos, le puñetearé la nariz hasta dejársela convertida en una albóndiga, le abriré la panza y le sacaré los intestinos y luego haré una trenza con ellos y se los voy a introducir por la boca para que se asfixie el muy infame. Por último, le arrancaré el corazón, lo voy a picar con cebolla y lo voy a degustar con una copa de un buen vino. Por último, cuando ya no respire, voy a tirar su cadáver a los perros para que lo devoren porque si hay una cosa que realmente me enferma, que no tolero, es la maldita violencia… |