Hace falta el dolor
para sentir de nuevo tu calor,
hace falta el llanto
para ver tu rostro,
cuanto tiempo juntos
y ahora nuestros sufrimientos,
taciturno y confundido
ante ese amor perdido,
sangre emana del alma
fortuito escapar al amor,
adioses sin calma
desgarrantes gritos de dolor
amada mía
clamor de mi alma
pequeña flor del día
fragancia dulce que me calma. |