Sólo el silencio calla la soledad del entierro, la luz del día se apaga al cerrar el ataúd, alegres ya parecen los días de lluvia ahí se mojaba mi piel, hoy seca... áspera, ¿dónde quedaron tus besos? rozaron mi aliento, y tu cintura ¿se ciñe ya a otro cuerpo? habitación toda capaz de endurecer los organismos, antes fértiles, me entibio entre barro y hojas, me mojo por dentro, y los gusanos comienzan su trabajo, amor mío... |