Mírame, pon tus manos aquí.
En mis caderas,
en mi cintura.
Esos ojos puestos en los míos,
esa boca usurpando la ropa,
esas manos delineando.
Desgárrame,
conquístame,
enciérrame.
No temas,
tómame.
No debo vender mi cuerpo
para gozar con el vuestro.
Mas, es necesario
poner ese vestido rojo
en las ancas de otro.
Estas manos mías,
recorren tu piel.
¿Es más de lo que puedes soportar?
Llora y retírate,
que engañas al mundo
por una hora o más.
Eres libre de dejarme,
pero no pienses en mi.
Y dime cuánto es lo que puedes soportar,
no quiero decepciones.
Ya no las quiero. |